Pbro. Silvio Fonseca Martínez
Lectura del Santo Evangelio, según San Lucas 21, 25-28; 34-36.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: ?habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra la angustia se apoderará de los pueblos, asustados por el estruendo del mar y de sus olas.
Los hombres se morirán de miedo, al ver esa conmoción del universo; pues las fuerzas del cielo se estremecerán violentamente. Entonces verán al Hijo del Hombre venir en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas cobren ánimo y levanten la cabeza, porque se acerca su liberación.
Procuren que sus corazones no se entorpezcan por el exceso de comida, por las borracheras y las preocupaciones de la vida, porque entonces ese día caerá de improviso sobre ustedes. Ese día será como una trampa en la que caerán atrapados todos los habitantes de la tierra.
Estén atentos, pues, y oren en todo tiempo, para que se libren de todo lo que vendrá y puedan presentarse sin temor ante el Hijo del Hombre?.
Palabra del Señor.
?Se acerca nuestra liberación?
Para muchos, el tiempo de Adviento que hoy iniciamos les podrá parecer algo rutinario, nada nuevo; es una época asociada a los regalos, las fiestas, las comidas, fin de año, etc. Para el cristiano es un tiempo de preparación para la Navidad, tratando de aprender algo nuevo y luchando igualmente para no caer en esa rutina, aún sabiendo toda la liturgia y hasta las lecturas bíblicas propias de este tiempo, no hay duda de que es una nueva historia de Dios en su pueblo elegido.
Deseo resumir en esta frase ?se acerca nuestra liberación?, el sentido propio de Adviento, pues el nacimiento de Cristo es la liberación de todas las esclavitudes humanas; no se trata de un proyecto utópico, sino de la fuerza poderosa del Evangelio, que supera cualquier proyecto humano de liberación, hablando incluso de los sistemas políticos liberados de regímenes totalitarios, cuyas esclavitudes toman otras figuras, que revelan la falsedad de esas liberaciones.
Cualquier persona que medite en este tiempo los designios de Dios sobre su pueblo y la historia, y haga suyo el misterio de Cristo experimentará la liberación de Cristo; lo mismo lo decimos de cualquier pueblo que haga de Cristo el Señor de su historia, de hecho cuando nos lamentamos de sistemas opresivos, impuestos o elegidos por nosotros mismos, revelan que vivimos a espaldas de Dios.
La Iglesia propone actitudes concretas para vivir este tiempo de Adviento con intensidad, como reza la oración colecta de este domingo y haciendo oración permanente, como dice el Evangelio. Lamentablemente a veces es lo poco que hacemos porque estamos absorbidos por un ambiente pagano comercial que no nos permite hacer un espacio para Dios, sin embargo, no hay que perder de vista este llamado de Dios y hacer de nuestras Purísimas y misas del Niño Dios y pastorelas un espíritu de alegría y oración.
Otro elemento importante para tomarlo al pie de la letra, es el mensaje que Jesús dice a sus discípulos: ?habrán señales prodigiosas en el sol, la luna y las estrellas…? (Lc. 21, 25); cada época y día tiene sus propias señales, Dios habla a través de ellas, aunque el texto evangélico se refiere al regreso de Cristo para el juicio final, no podemos callar las muchas señales que Dios ha enviado a su pueblo en los últimos días; a través de ellos debemos reflexionar ¿por qué están sucediendo estas cosas? ¿Dónde está nuestra culpa? ¿No será que preferimos seguir nuestros criterios apasionados, y cerramos nuestros oídos a la voz de Dios que se escucha a través de la Iglesia? ¿Nos servirán estos momentos dramáticos para reconocer nuestros errores de confiar en líderes políticos, en el dinero y ahora pagamos las consecuencias?
Adviento es entonces un momento de gracia, de alegría y de reconciliación; y termino con la oración colecta de este domingo para que sea fructífero:
?Señor despierta en nosotros el deseo de prepararnos a la venida de Cristo con la práctica de las obras de misericordia para que, puesto a su derecha el día del juicio, podamos entrar al Reino de los cielos. Por Jesucristo Nuestro Señor?.