La solvencia y liquidez bancaria

José A. Poveda S.

La Banca en todos los países y todos los tiempos ha sido muy importante en la intermediación del crédito, ahora es cada día más relevante y cada vez penetra con más fuerza en todos los ámbitos: privados, públicos, internos o internacionales. En el sector nacional, y para citar sólo un aspecto de experiencia latinoamericana, la actividad bancaria, por ejemplo, en la captación e inversión de ahorro, la técnica ha creado instituciones con los propósitos de orientar, dirigir y canalizar los pequeños y dispersos ahorros, y contribuir con ellos al desarrollo de los más necesitados del crédito, en las distintas actividades destinadas a tal efecto.

Insistiendo en el ejemplo citado, este ahorro constituye ya un sistema, no sólo de carácter educacional con esfuerzo y sacrificio de quien lo hace, sino también un factor económico con trascendencia para todos los sectores de la vida nacional. La banca ya no puede fijar a su arbitrio los requisitos y conclusiones del contrato. ¿Qué ha sucedido? La misma importancia, el ensanchamiento y el poder de la actividad bancaria han creado la necesidad de regulación que establezca los requisitos de su constitución y nacimiento. El Banco Central, la Superintendencia de Bancos y la Ley General de Bancos, establecen las modalidades y garantías de las distintas operaciones bancarias. Estamos en presencia de actos locales propiamente dichos, creados por la necesidad misma de la dinámica bancaria, y el carácter de interés nacional.

Es evidente la preocupación sobre la solvencia de los sectores bancarios y la evolución de su vulnerabilidad, después de más de 6 crisis bancarias en los últimos años y la expectativa en el futuro. En virtud de que éstas se atribuyen principalmente a la debilidad de los marcos supervisores y normativos y los vacíos que presenta la nueva ley bancaria. Las acciones se encaminan a la transparencia y a la aplicación de las normas prudenciales y de supervisión.

Los riesgos de cualquier actividad empresarial, en particular de la bancaria, están estrechamente ligados al tipo de operaciones y transacciones que se realizan. En este sentido, el negocio tradicional de los Bancos ha sido captar depósitos para conceder préstamos a sus clientes y el ejercicio de las otras operaciones bancarias, activas pasivas y mixtas. Los riesgos más importantes son los asociados a la actividad crediticia: liquidez, interés, solvencia, solidez y seguridad.

Durante los períodos de presión, la falta de información sobre la actividad bancaria, las condiciones del mercado y de la exposición del riesgo crediticio, puede crear un ambiente en el que los rumores por sí solos causen incertidumbre. Esto puede desequilibrar el acceso al crédito, y al mismo tiempo la supervivencia de estas instituciones bancarias se vuelve más crítica. Estos problemas a que se enfrenta un banco pueden extenderse a otros, debido a la falta de confianza del público. A medida que las contrapartes se retiren de las nuevas transacciones, la liquidez del mercado para algunos instrumentos puede decaer y las consecuencias para todos los usuarios del crédito.

1. Desarrollar indicadores de solvencia y manejo prudencial de las instituciones financieras.

2. Identificar fortalezas y debilidades en los mercados financieros, en la estructura, eficiencia y liquidez en los mercados de dinero y capitales, así como en los mercados de divisas y deudas.

3. Revisar y evaluar los sistemas de pagos, incluidos los procedimientos de administración de riesgos.

4. Reformar el marco legal, la regulación prudencial y supervisión, para la observancia de estándares y buenas prácticas.

5. Adecuar las políticas, la regulación y el marco supervisor de las instituciones financieras, incluyendo la aplicación de los principios de capitalización adecuada recomendados por el Comité de Basilea.

6. Adhesión a los estándares internacionales en políticas monetarias y financieras, así como en materias contables y de información.

7. Acuerdos para administrar crisis con redes de seguridad financiera, desarrollos para la liquidación de bancos y de programas de seguros de depósitos y otras garantías.

8. Fórmulas para evaluar la vulnerabilidad estructural sustantiva y las desviaciones de las buenas prácticas, para minimizar los riesgos sistemáticos mediante un programa de reformas al sistema financiero, incluyendo su secuencia y las necesidades de asistencia técnica.

9. Establecer diferencias claras entre liquidación forzosa y quiebra, para evitar problemas de procedimiento y consecuencias jurídicas de cada una de estas figuras.

10. Dar fuerza ejecutiva a las libretas de ahorro, como instrumento de protección al ahorrante.

* El autor es Vicedecano, Facultad de Derecho UNAN-León.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí