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Corregir los errores del pasado es sinónimo de fortaleza, de avance y desarrollo. Ahora que todo el proceso de las elecciones municipales ha concluido, sólo queda que el Consejo Supremo Electoral (CSE), corrija los desaciertos para que no se vuelvan a repetir en los comicios del 2001. Naturalmente que varios meses por delante, justificar después cualquier fiasco, sólo sería el reflejo de la incapacidad de los políticos que se desempeñan como magistrados.
El CSE debe tomar en cuenta que hubo fallas en el registro de los votantes, el abstencionismo fue bastante fuerte, los resultados se entregaron 22 días después de las elecciones y la fiesta cívica estuvo marcada por algunos hechos de violencia, entre ellos, los de Puerto Cabezas. Todos estos errores no se deben repetir.
En este sentido, el Centro Carter fue amplio en cuanto a los señalamientos del proceso electoral municipal antes, durante y después del 5 de noviembre, lo que refleja un claro indicativo de las inexactitudes que se deben corregir en Nicaragua con miras a las próximas elecciones.
El CSE tiene que brindar mejor información a los votantes sobre su lugar de votación, distribuir las tarjetas de identificación de votación permanentes antes de las elecciones del 2001, hacer más eficiente el proceso de conteo de votos, entre otras cosas.
Una vez concluidas las elecciones, se debe analizar con frialdad el manejo de las impugnaciones electorales de los partidos políticos que participaron el 5 de noviembre. Aunque aquí el problema de fondo jamás dejará de ser el pacto libero-sandinista, pues hay muchas cosas “inexplicables”.
Los retos del CSE son grandes: tiene que garantizar que todo votante tenga una cédula permanente en lugar de un documento supletorio, entregar a sus dueños las cédulas aún no distribuidas y resolver los problemas de procedimiento que tardaron la entrega de los resultados finales.
Pero hay más. En otro aspecto, el CSE debe resolver la personería jurídica pendiente con el Movimiento de Unidad Nacional (MUN), así como explicar las razones de fondo por las cuales rechazó el reconocimiento como partidos políticos solicitados por el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) y el Partido Liberal Democrático (PLD).
Creo que existe el tiempo suficiente como para superar los problemas con el Registro Civil de las personas que se reflejaron en el padrón electoral. Según el Centro Carter, no se tomaron en cuenta las defunciones, en parte por los costos. Por tanto, un número desconocido de personas muertas permanecían en la lista de votantes. Algunos ciudadanos no fueron inscritos debido a la diferencia entre sus nombres legales y los que usan comúnmente, un viejo problema con el Registro Civil relacionado con la actitud hacia niños nacidos fuera del matrimonio y el elevado número que nace fuera de un hospital.