- El cañonero de los Medias Blancas,
es explosivo en el terreno y accesible en las gradas
Edgard Rodríguez C. [email protected]
PANAMA.— Carlos Lee ha sido en el Torneo Premundial, lo que los panameños esperaban que fuera: la figura. El potente artillero de los Medias Blancas, cuyo bate fue capaz de disparar 34 jonrones, remolcar 94 carreras y acumular un promedio de 301 puntos, es el eje que articula el esfuerzo del equipo local en su pretensión de capturar el torneo y de paso viajar hacia Taiwan.
Los habituales caudillos del ataque canalero se han recostado a Lee y eso les ha disminuido en cierta forma la presión, mientras los lanzadores sienten que su esfuerzo probablemente no será en vano. ¿Y los aficionados? Bueno, ellos se han encargado de llenar los estadios para verlo.
Quizá lo esencial, es que los panameños han evaluado correctamente el esfuerzo de su atleta, quien logró las respetables cifras que enumeramos, pese a la presencia en la alineación de los Medias Blancas, de artilleros tan oportunos como Frank Thomas y Magglio Ordóñez.
Después de sus primeros tres partidos, Lee batea para 444 puntos, debido a 4 cañonazos en 9 turnos, con 4 remolques y 2 dobles, mientras es boletos en dos ocasiones. Evidentemente está fajado y da la impresión que no repara mucho en la posibilidad de una lesión en el torneo.
“Mirá, cuando uno se cuida más, es cuando más rápido se lastima. Yo tengo que ser lo más positivo posible. Tengo que pensar en que voy a lucir bien, que la gente va a salir contenta al verme jugar. Pero para ello tengo que emplearme a fondo y es justo lo que hago”, dice Lee.
En su primer turno en el Premundial, Carlos descargó un proyectil que se estrelló en la pared del jardín izquierdo y envió dos compañeros al plato. Desde entonces, no le han enviado nada que parezca strikes, pero se las ha arreglado para conectar contundentemente los envíos cada vez.
“Creo que lo vamos haciendo bastante bien, aunque ante EE.UU. pudimos haber jugador mejor. Sin embargo, el juego se nos puso duro y no pudimos ganar, pero el chance está ahí. Se trata de ganar los juegos que nos quedan y creo que eso lo conseguiremos”, dice el big leaguer.
Carlos es, como él mismo explica, un jugador en formación. Alguien que se cree, puede llegar a volar muy alto en las Mayores. Recién ha doblado la curva de los 20 años (24) y es dueño de unas formidables herramientas para el juego, aunque no necesariamente de un gran brazo.
“Mi carrera aún toma un viaje definitivo. Tengo que seguir trabajando duro para establecerme, pero claro, estoy contento con lo que he logrado y vamos a ver qué más podemos hacer en los años venideros”, señaló Lee, quien firma autógrafos o se fotografía a cada instante.