El presidente electo de México, Vicente Fox (der.), estrecha las manos de sus simpatizantes. Fox puso fin a más de 70 años de gobierno unipartidista del Partido Revolucionario Institucional y asumirá el cargo este viernes.

“Drogas también son problema de EE.UU.”

Vicente Fox quiere que el vecino del norte sea más activo en la lucha contra el consumo de drogas Dice estar “tranquilo” para asumir el viernes “como un estudiante que estudió antes de los exámenes” Niko PriceAP SAN CRISTOBAL, México.— A sólo unos días de su histórica asunción como Presidente de México, Vicente Fox afirmó […]

  • Vicente Fox quiere que el vecino del norte sea más activo en la lucha contra el consumo de drogas
  • Dice estar “tranquilo” para asumir el viernes “como un estudiante que estudió antes de los exámenes”

Niko PriceAP

SAN CRISTOBAL, México.— A sólo unos días de su histórica asunción como Presidente de México, Vicente Fox afirmó que Estados Unidos debe atender su problema de consumo de drogas y se comprometió a seguir buscando una ampliación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá hasta convertirlo en un mercado común.

Entrevistado por The Associated Press antes de asumir la Presidencia el viernes próximo, Fox señaló que Estados Unidos es rápido para calificar a México de paraíso de corrupción para los traficantes de drogas, pero demasiado renuente a verse en el espejo.

Fox ha prometido establecer rigurosas medidas contra la corrupción derivada del narcotráfico, pero estos comentarios indican que continuará –o intensificará–, la queja sostenida desde hace tiempo por México de que la oferta de drogas no existiría sin la demanda que hay en Estados Unidos.

El mandatario electo de México señaló asimismo que a pesar de la tibia reacción tenida por tanto George W. Bush como Al Gore, confía en que podrá persuadir a sus vecinos del norte de ampliar el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica y eventualmente de abrir sus fronteras a productos mexicanos –quizá incluso a los trabajadores–, de forma similar a la Unión Europea.

“Yo estoy proponiendo un ‘nafta-plus’”, señaló Fox. “Yo estoy proponiendo a 20, 30 años de distancia, que lleguemos a integrar un mercado común de Norteamérica donde nos volvamos socios Estados Unidos, Canadá y México”.

Agregó que “voy a seguir insistiendo y sé que voy a ganar la batalla. Voy a convencer a Bush o a Gore, al que esté. Y voy a convencer al pueblo norteamericano”.

Fox se tomó este fin de semana un último descanso antes de asumir la Presidencia el 1 de diciembre, retirándose a su pueblo de natal, a unos 330 kilómetros al noroeste de la ciudad de México.

El presidente que pone fin a 71 años de dominio de un solo partido, ordeñó una vaca, atendió los caballos, jugó tenis y cantó junto con sus hijos acompañado de un mariachi.

El sábado se sentó en la sala de la casa de su madre, entre figuritas de porcelana y fotos en blanco y negro de las bodas de sus familiares, para conversar con la AP y la cadena de televisión CNN.

Fox señaló que le ha sorprendido la suavidad con la que México ha aceptado la apertura democrática gracias a la cual fue elegido, y que esperaba más resistencia del partido en el gobierno y otras fuerzas opositoras.

“Estoy muy satisfecho, y tengo que hacer un reconocimiento no sólo al pueblo de México, sino también (al presidente) Ernesto Zedillo, quien se presentó en la televisión a nivel nacional y reconoció como ganador a Vicente Fox porque estaba convencido de que había ganado”, indicó Fox.

Luego, con una sonrisa, agregó: “Quizá esto debería pasar en Estados Unidos”.

Optimista ante desafíos del futuro de México

Charlando con sus hijos y posando para las fotografías, Vicente Fox lució extremadamente relajado si se considera la situación que enfrenta, a pocos días de su asunción de mando.

“Es igual que en la escuela”, sostuvo. “Cuando vienen los exámenes, quien ha estudiado entra con toda tranquilidad, con toda confianza que van a salir las cosas bien… Voy a ser el mejor presidente que ha tenido este país”.

Fox dijo estar consciente de las enormes expectativas –quizá imposibles de cumplir– que los mexicanos han depositado en él, pero afirmó que no le preocupa. Por el contrario.

“Yo jamás voy a echar un balde de agua fría a este entusiasmo, esta esperanza. Yo me atrevo a decir que esto es la revolución de la esperanza en México”, señaló.

Pero advirtió a la gente no esperar demasiado, pues la mayoría de los cambios que vislumbra tomarán mucho más que su período de seis años al frente del gobierno.

“Creo que el proceso de desarrollo que le espera a México es largo. Hemos dicho que en una generación queremos tener el México que siempre debíamos de haber tenido”, indicó.

No obstante, aseguró que “el siglo 21 es el siglo de América Latina y de México. Vamos a ser los ganadores”.  

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