Los productores deben recorrer grandes distancias para poder trasladar sus productos hasta el ‘puerto de montaña’. Las inclemencias del tiempo no son obstáculo para la actividad.

Recorren grandes distancias y obtienen pocas ganancias

María Antonia López [email protected] Para entregar sus productos, recibir su dinero y poder adquirir otras cosas, lo mínimo que un productor cabalga son dos horas, pero otros se deben preparar con su “morralito” para resistir de ocho a nueve horas en un solo día, bajo una fuerte tempestad o un intenso sol. Es por estas […]

María Antonia López [email protected]

Para entregar sus productos, recibir su dinero y poder adquirir otras cosas, lo mínimo que un productor cabalga son dos horas, pero otros se deben preparar con su “morralito” para resistir de ocho a nueve horas en un solo día, bajo una fuerte tempestad o un intenso sol.

Es por estas condiciones que algunos productores consideran que los precios que logran obtener en la venta no son del todo justos, ya que no se reconoce el agotamiento físico y las condiciones en las que se viaja para trasladar productos tan delicados como el queso.

Ludi José González, es un pequeño productor de queso artesanal quien expresó que la libra le fue comprada en 8.50 porque tenía quebraduras. Sin embargo, en un sitio cercano donde se encontraba estaban pagando 50 centavos más.

Igual situación se presenta con los granos básicos, donde los productores deben establecer una discusión permanente con los compradores para lograr un precio medianamente justo.

Al final, y éste es el fenómeno que se repite constantemente, es que el comerciante acaba imponiendo el precio del producto, pues él saca sus costos de transportación y colocación. El productor no tiene estimado cuánto le cuesta llegar en una bestia hasta el “Puerto” luego de una jornada de ocho horas.

Freddy López Centeno, es un comprador de queso que se ubica en la Colonia La Fonseca de Nueva Guinea, en ese sitio decide esperar a los productores con quienes ya tiene un trato de compra, no de precio.

Explicó que en esta zona, durante la década de 1980 toda la producción era acopiada por el Ministerio de Comercio Interior, durante los años más duros de la guerra civil de esa época los productores llegaban hasta Nueva Guinea a entregar sus productos, y con la llegada del Gobierno de Violeta Chamorro (1990-1996), nuevamente fueron reestableciendo la actividad en las colonias.

“Tenemos ocho años de estar viniendo a comprar a la colonia, ahora se trabaja con más tranquilidad, porque todavía hace tres años era peligroso encontrarse con bandas de delincuentes, a mi mamá una vez la asaltaron, pero ahora no suceden estos casos”, relató.

Explicó que los precios se establecen de acuerdo a lo que oferta la competencia, y en invierno es cuando más suben. Los meses de junio y julio, es difícil lograr una buena venta, ya que el mercado capitalino se abarrota y la demanda no aumenta.

Lo mismo sucede con los otros productos, cuando están en temporada. Por ejemplo el maíz, que está empezando a salir se cotiza en 50 córdobas el quintal, mientras los frijoles que están escasos alcanzan hasta los 450 córdobas las cien libras, en tanto la yuca que en temporada de cosecha se compra en 90, cuando disminuye la oferta sube a 140 córdobas el saco.  

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