Pobladores del asentamiento Milagro de Dios esperan que los terrenos les sean legalizados.

A la espera de un “Milagro de Dios”

Lo que antes fueron tierras de cultivo de granos y hortalizas, hoy albergan uno de los asentamientos humanos, cuya situación legal se decidirá en los tribunales competentes, tras indemnizar a sus dueños El nombre no es casual. Los pobladores del asentamiento “Milagro de Dios” esperan que el nombre del lugar donde viven les haga honor […]

Lo que antes fueron tierras de cultivo de granos y hortalizas, hoy albergan uno de los asentamientos humanos, cuya situación legal se decidirá en los tribunales competentes, tras indemnizar a sus dueños

El nombre no es casual. Los pobladores del asentamiento “Milagro de Dios” esperan que el nombre del lugar donde viven les haga honor pronto y consigan que los terrenos se legalicen a su favor.

Eso les permitiría aspirar a convertirse en una urbanización progresiva como Nueva Vida, en la cual ya se instalaron servicios básicos de agua potable y electricidad. Además se creó escuela, centro de salud y un parque.

Por ahora la gente de “Milagro de Dios” no aspira a tanto. Para ellos es prioridad, amanecer un día con la certeza de que el suelo sobre el que descansan les pertenece.

Pero más que de justicia divina, la tercia que por esa propiedad de 50 manzanas sostienen centenares de familias y los hermanos Urbina Pérez, depende más de la justicia y la voluntad de los hombres.

Aunque en teoría la Ley 309 de Asentamientos ampara a los pobladores de “Milagro de Dios”, los hermanos Urbina Pérez, ex socios de la cooperativa agrícola que ahí funcionó en los ochenta, mantienen la batalla legal con el afán de lograr una indemnización por parte de esa propiedad.

EX COOPERADOS NO SE RESIGNAN

Francisco Urbina no está dispuesto a ceder sin retribución alguna, las cinco manzanas que ganó como socio de la cooperativa agrícola Jorge Ulises Vílchez. Esa cooperativa que cultivaba granos básicos y hortalizas operó en los ochenta y se desintegró a principios de los noventa por falta de financiamiento, cuenta Urbina.

Cuando se disgregó los 10 socios que la constituían decidieron repartirse la propiedad. A cada uno le correspondieron cinco manzanas. La operación fue completamente legal. Urbina explica que el Gobierno de Violeta Barrios de Chamorro les había extendido título de propiedad.

Recuerda que ninguno de los socios pensó en ocupar el terreno para cultivos por dos razones elementales: no había financiamiento y lo poco que se sembraba lo robaba el cerco de pequeños tugurios humanos que se venían formando alrededor de la propiedad.

Entonces surgió la idea entre los ex socios de lotificar la propiedad y vender solares a familias sin viviendas.

Urbina dice que se establecieron lotes de 225 varas cuadradas a un precio de 2,500 córdobas y se empezaron a ofertar. Muchos de esos terrenos empezaron a ser adquiridos por maestros, médicos y enfermeras quienes pagarían en abonos suaves la propiedad.

Sin embargo, el negocio se cayó cuando la propiedad completa fue invadida de la noche a la mañana por centenares de precaristas, que a la fecha persisten y subsisten en Los Angeles, como se llamó el terreno antes de los ochenta y que perteneció a un coronel de la Guardia Nacional. Su viuda aún lo reclama.

Pese a la orden de desalojo que se dictó en septiembre de 1996 la gente no salió. Los precaristas contaron con el apoyo de organizaciones de Derechos Humanos y se quedaron hasta hoy.

Urbina explica que entre él y sus dos hermanos tenían 15 manzanas, las que distribuyeron en por lo menos 500 lotes. De esa cantidad, Urbina calcula que sólo 100 fueron cancelados. Después, había unos 200 que estaban pagando en abonos los solares, pero a raíz de la toma dejaron de hacerlo. Del resto nunca recibieron nada.

ORDENAMIENTO CUESTA PLATA

La ilegalidad impide la instalación de servicios básicos como agua y electricidad. En “Milagro de Dios”, ambos servicios se obtienen de manera ilegal.

La Alcaldía de Managua estima que el ordenamiento de los asentamientos costaría no menos de 400 millones de dólares.

El Banco Interamericano de Desarrollo, BID, aprobó un préstamo para la Comuna de seis millones de dólares que deberá aprobar la Asamblea Nacional. De ese dinero dos millones y medio se invertirá en el ordenamiento de tres asentamientos capitalinos

Dependiendo de los resultados de ese proyecto, el BID seguiría en disposición de apoyar el ordenamiento y titulación de otros asentamientos, según detalló Edgard Robleto, asesor de la Comuna.  

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