- Un reflejo del déficit habitacional en Nicaragua es la proliferación, en las últimas dos décadas, de asentamientos humanos espontáneos en cada una de las principales cabeceras departamentales.
- En muchos casos hay invasores de tierras que se lucran vendiendo lotes hasta en 10,500 córdobas, quienes tras la venta se asientan de nuevo en el límite del asentamiento, agrandando cada vez más la frontera urbana.
- El fenómeno impacta más en la capital, donde se calcula existen unos 300 asentamientos, en los que habitan más de 50 mil familias, según los últimos datos preliminares recabados por las delegaciones de Distrito de la Alcaldía de Managua.
Benjamín Blanco yAmalia [email protected]
Aunque no es un negocio que se anuncie a través de una barata, el “bisne” de lotes en los asentamientos de Managua existe.
La diputada sandinista Mónica Baltodano ha denunciado que la problemática es real y ha dicho que la legalización y el pronto ordenamiento de los precarios terminaría con el negocio redondo, que para algunos han significado las invasiones de tierras.
El “bisne” de lotes en algunos asentamientos es un mal controlado, pero en la mayoría no.
Francisco Urbina, quien se declara dueño de cinco manzanas sobre las cuales se asienta el tugurio bautizado como “Milagro de Dios”, situado al sur de Villa Venezuela, cuenta que con esa propiedad se han lucrado muchas otras personas, menos él.
“Hay lotes que han pasado por tres y cuatro familias”, afirma Urbina. Con los años los precios de los solares vienen variando. El valor de lotes de 225 varas cuadradas, en “Milagro de Dios” oscila entre los cuatro, cinco mil y hasta 10 mil córdobas.
Juan Loáisiga lleva dos años y medio en ese asentamiento que se fundó hace cuatro años. El asegura que nadie le regaló el solar donde vive con su familia. El terreno de ocho varas de ancho por 20 de largo, donde ahora vive, lo compró en 1,500 pesos.
Y aunque Loáisiga no cuenta con ningún documento que demuestre que es suyo, asegura que de ahí nadie lo sacará. Nunca antes tuvo un espacio propio y ahora que lo tiene no lo perderá, manifiesta. Loáisiga es de los que esperan la legalización como agua de mayo.
Enrique Vásquez también. El cree que si en “Milagro de Dios” se legalizan los solares a favor de cada familia con necesidad, podría salir favorecido. A su juicio eso terminaría con el negocio de alquiler en que ahora incurren muchas personas, que se han adueñado hasta de 17 solares y los alquilan a un monto que se mueve entre los 150, 200 y hasta 300 córdobas mensuales.
En asentamientos como el “30 de Mayo”, el negocio de lotes está más controlado. Lilliam Tinoco, líder comunal en este asentamiento, dice que ahí han procurado que sólo agarren solares quienes de verdad no tienen casa y como consecuencia no venderán.
Pese a lo cuidadosos que han procurado ser con el negocio de lotes, Tinoco dice que hubo algunos que sí aprovecharon la invasión para agarrar tierras y después venderlas, pero ese mal ya se erradicó.
En particular la gente del “30 de Mayo” ha intentado evitar la problemática del negocio de tierras, porque como ese precario asentamiento recién se constituyó en este año, sus posibilidades de legalización son todavía vagas que las de los que se constituyeron antes de 1998 que gozan del amparo de la Ley 309 de Asentamientos, ellos sabían que el argumento del “bisne” sería un punto a favor para el reclamante de la propiedad, en este caso un señor de origen estadounidense.
ANHELAN TITULACION
El asentamiento “30 de Mayo” surgió en mayo de este año, en un área de 19 manzanas. Esa propiedad colinda al oeste con el Reparto Schick y La Fuente, y al este con el asentamiento “Milagro de Dios”. Está habitado por 680 familias, alrededor de 4,000 personas.
La mayoría de la gente que vive en ese asentamiento precario es originaria de barrios aledaños como el Schick, Germán Pomares, La Fuente, entre otros. Una minoría es de los departamentos.
El “30 de Mayo” es uno de los asentamientos, que pese a no estar amparados por la Ley de Asentamientos, sus pobladores confían en que el alcalde electo de Managua, Herty Lewites, se arregle con el dueño de la propiedad y los titule.
Alberto Castillo, poblador del “30 de Mayo” dice que la población de ese tugurio está anuente a comprar los lotes que se afincaron, pero a precios que vayan de acuerdo a la situación económica de sus pobladores.
Sin embargo, Castillo detalla que el propietario ha valorado en tres dólares la vara cuadrada, lo que en 19 manzanas equivaldría a 570,000 dólares, precio que a juicio de Castillo nunca podría pagar esa población.
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