Martha Danelia Corea [email protected]
La desaparición (léase quiebra o liquidación) ocurrida en los últimos años, de cinco bancos (Beca, Banades, Banco Sur, Banco Popular e Interbank) del Sistema Financiero Nacional (SFN), ha significado para Nicaragua un costo de estimado en 250 millones de dólares según estimaciones de economistas y todos cuentan con una coincidencia: los responsables de los fracasos gozan de plena libertad.
A partir de 1996, comienza la crisis para el sistema financiero nacional el cual entra en crisis con la intervención y cierre de algunos bancos, dejando pérdidas millonarias al país.
En 1992 inicia el proceso de saneamiento de cartera del Banco Nacional de Desarrollo (Banades) por más de 1,000 millones de dólares. Proceso que no dio resultado, razón por la que en 1997 la SIB le quita la licencia de operación y acto seguido se declara el cierre del banco.
En 1996 quiebra el Banco Europeo Centroamericano (Beca), de capital italiano, por desvíos de fondos y mal manejo de su cartera de crédito, según resultados de la Superintendencia de Bancos (SIB) por lo que recomienda su liquidación.
A inicios de 1999, cierra el Banco del Sur (Bancosur), de capital guatemalteco mayoritariamente, por realizar operaciones fraudulentas en detrimento de su capital y de sus clientes, recomendándose su liquidación.
En enero del 2000 se decidió la intervención del Banco de Crédito Popular (BCP) propiedad del Estado, tras no lograrse la recuperación de unos 50 millones de dólares en cartera pendiente.
En agosto del 2000 la SIB decide intervenir el Banco Intercontinental (Interbank) al encontrar irregularidades, entre ellas concentración de cartera a grupos relacionados, llevando al banco a un capital negativo, sin embargo no se sugiere su liquidación sino su fusión con otra entidad lo que se concretó a inicios de octubre.