El polvorín del boxeo

Hijalmar Padilla [email protected] Es su hermano Enrique el verdadero dueño del mote de “Polvorita” porque a Guillermo Martínez desde un inicio le decían el “Chinito”. Nacido hace 52 años en el populoso e inquieto Barrio de Monimbó de Masaya, en Guillermo Antonio Martínez Vivas, conocido sencillamente como “Polvorita”, no parece correr por sus venas esa […]

Hijalmar Padilla [email protected]

Es su hermano Enrique el verdadero dueño del mote de “Polvorita” porque a Guillermo Martínez desde un inicio le decían el “Chinito”.

Nacido hace 52 años en el populoso e inquieto Barrio de Monimbó de Masaya, en Guillermo Antonio Martínez Vivas, conocido sencillamente como “Polvorita”, no parece correr por sus venas esa sangre rebelde y guerrera del indio comeyuca.

Y aún cuando con esto no se pretende decir que no posee carácter, la verdad es que el personaje que nos ocupa de verdad tiene temple y decisión, pero bien mesurado. Tanto que por ahora es considerado el mejor entrenador aficionado y obviamente uno de los más destacados del pugilismo rentado.

Su paciencia para tratar con el principiante, su mística para relacionarse con los semejantes y su permanente buen humor, son cualidades inseparables en el diario trajinar de Martínez Vivas.

Indudablemente por estas razones, muchos le guardan un gran respeto y cariño. Lo hacen desde el más inculto y reacio de sus alumnos salido de los barrios marginales de la capital hasta la más enconada personalidad de este país, quizás hasta el propio Presidente de la República.

“Siempre soñé con ser algo en el boxeo”, sostiene desde su trinchera de trabajo en un improvisado gimnasio ubicado en el Instituto Nicaragüense de Juventud y Deportes de Managua, INJD, en donde devenga el ridículo salario de 1,500 córdobas mensuales pese a ser fundador.

Este lugar se ha convertido como en un hábitat para “Polvorita” cuyo tiempo se esfuma tan rápido, mientras transmite todos los secretos del box, que a veces no se percata cuando se oculta el sol después de consumir varias horas de trabajo.

“Ser duro, disciplinado con uno mismo y con el atleta, para alcanzar el respeto, fueron los principios básicos que aprendí al lado de ‘Pambelé’”, dice Martínez Vivas.

Ciertamente de Francois González, como entrenador para ser atleta y de Miguel Angel Rivas “Pambelé” (q.e.p.d.) como maestro para aprender todos los secretos del oficio, fue que el popular “Polvorita” chupó todo de la teoría y de la práctica en materia boxística.

UNA HISTORIA DE GUANTES

Empezó levantando pesas y luego jugó béisbol.

Sufrir un accidente al caerle una pesa de concreto en una de sus manos, al tiempo que se entrenaba en la halterofilia, bastó para que “Polvorita” se enterara que su mundo no era ese que había soñado con poca claridad en los primeros días de su infancia.

Tenía ocho años cuando se hizo boxeador. Ocho más tarde estaba fuera del ring. Empero, no completamente desvinculado de una disciplina que es como una tradición en la familia de los Martínez.

“A los 16 años ya me había trasladado a Managua y a los 17 tuve que retirarme del boxeo por obligación”, relata sobre su preferencia hacia tener mejor a una compañera de vida, Eugenia Espinosa (q.e.p.d.), que al boxeo.

Su paso por el cuadrilátero fue efímero. Peleó entre 1969 y 1972 tras realizar unos 36 combates de los que sólo perdió tres. “Nunca fui noqueado”, alardea con humildad y un buen humor que nunca lo deja guardado y siempre lo acompaña.

La última vez que Guillermo Martínez subió a la tarima brava fue contra John Cajina Jr., en 1972 y desde entonces nunca se ha divorciado del pugilismo.

Aproximadamente 18 años dirigiendo a la Selección Nacional Amateur son una clara evidencia de la pasión que “Polvorita” siente por el deporte de las narices chatas y la orejas de coliflor.

Por sus manos han pasado los mejores púgiles aficionados de las últimas dos décadas, Adolfo Méndez, Gustavo Herrera, Julio “Yambito” Gamboa, Rosendo Alvarez, Eddy Sáenz, Keylang Umaña y Francisco Joya.

Este año fue nombrado coordinador del Equipo Nacional que esta semana defenderá los colores patrios en el Campeonato Centroamericano de Boxeo Aficionado que justamente tendrá lugar en la tierra de Lagos y Volcanes.

“No soy el mejor, pero soy capaz”, expresa en relación a su verdadera calidad como maestro de anteriores y nuevas generaciones de boxeadores que buscan la fama deportiva.

Guillermo Martínez no es un sonso y tampoco un ignorante de la ciencia pugilística. No cuando ha pasado 25 años entrenando y aprendiendo del boxeo y no cuando ha transcurrido un cuarto de siglo en vano.

Incontables seminarios y cursos en Alemania, Cuba, México y la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), le permiten meterse debajo del sobaco el diploma de más conocedor del arte boxístico.

“Por eso también tengo resultados y me gano el respeto de la gente y particularmente de los atletas”, agrega.

“POLVORITA”, UNA REFERENCIA>

Cuando por algún torneo boxístico, más que por cualquier otra razón, Martínez Vivas se encuentra en diferentes países sobra quien lo tome como una referencia pinolera.

“Si no conocen a ‘Polvorita’ entonces no conocen Nicaragua”, cuenta que le dicen sus colegas mientras convergen en alguna competencia.

“Eso es lo que considero que soy, una referencia, porque siempre he tratado de ser ejemplar. No bebo, no fumo, trato de ser centrado”, indica sin deseos de ufanarse porque hay que presionarlo para que lo diga con sus propias palabras.

Y tal vez esta sea obra de la casualidad o bien una curiosa señal como ciertamente nuestro Perfil de la Semana nos quiere convencer.

Su pasaporte para viajar se registra exactamente con el nombre de Guillermo “Polvorita” Martínez, como si en realidad dicho apodo fuese legalmente su segundo nombre o apellido.

“Íbamos para los Juegos Panamericanos de Winnipeg en 1999, cuando me di cuenta que así aparecía registrado. Los de Migración y los otros miembros de la delegación deportiva nos quedamos asustados por la casualidad. De todos modos como soy tan conocido no tuve problemas para salir del país y viajar”, relata sobre esta anécdota.

Por fortuna todo lo que ha sido, es y seguirá siendo Guillermo Martínez generalmente ha contado con el ejemplo de su mamá, Juanita Vivas López, aún con vida a los 68 años de edad.

“Si existe una persona a quien agradecerle toda esa bravura, incluyendo la de mi hermano Enrique, que es el verdadero ‘Polvorita’, es porque la heredamos de nuestra madre. Ella siempre ha sido padre y madre para nosotros en esta vida”, acotó el “Polvorín” del boxeo aficionado.

PERFIL

– Nombre: Guillermo Antonio Martínez Vivas.

– Edad: 52 años.

– Ocupación: Técnico medio en entrenamiento de boxeo.

– Hobby: Leer sobre diferentes temas.

– Personajes: Gabriel García Márquez.

– Aspiraciones: Ser el mejor entrenador del país y llegar a tener un campeón olímpico y un mundial profesional.  

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