Evert Cárcamo, Vicealcalde electo de Managua.

Evert Cárcamo: “Voy a exigir mi lugar”

Pide que no lo subestimen. En su infancia hizo de todo para ganarse la vida y, finalmente montó un programa televisivo humorístico que le dio fama y le sirvió de trampolín para llegar a la Vicealcaldía. “No me subestimen”, advierte, “porque no estoy aquí por puro gusto. Si así fuera todo mundo fuera vicealcalde” Fabián […]

  • Pide que no lo subestimen. En su infancia hizo de todo para ganarse la vida y, finalmente montó un programa televisivo humorístico que le dio fama y le sirvió de trampolín para llegar a la Vicealcaldía. “No me subestimen”, advierte, “porque no estoy aquí por puro gusto. Si así fuera todo mundo fuera vicealcalde”

Fabián Medina [email protected]

El reino de Evert Cárcamo son unas cinco oficinas chiquitas y apretujadas, pintadas en colores duros, que pasan de un color a otro sin la menor compasión para la vista. Se llega a ellas por un laberíntico pasillo en el que de vez en cuando hay que caminar de lado para seguir avanzando. Son las oficinas de la Cámara Matizona, el reino de Cárcamo.

Evert Cárcamo, de 33 años, se le ve atribulado por la gente que llega a pedirle algo. El se percata ahora que “no se puede dar soluciones individuales a la pobreza”. Por eso, a su decir, decidió tomarse el poder, y un buen día se lanzó como candidato a alcalde de Managua. Quedó de vice, que ya es bastante para alguien que en su niñez tuvo que ganarse la vida como payaso, bailarín de toros encohetados, lustrador y vendedor de pudines y miles de oficios más en que lo adiestró la pobreza.

¿De dónde salió la idea de competir para la Alcaldía de Managua?

“En las elecciones pasadas, del 96, la gente me decía, Evert tirate de diputado…”

Y vos estabas con ganas, eso escuché.

“En el 96 me la propusieron y no quise. Al perder todo mundo se fue del Frente, quedó chiquitito. Sólo con la gente de los barrios, los románticos sandinistas de abajo. El Canal Cuatro se tuvo que vender la mitad, desapareció Barricada, Radio Ya se mantuvo con fuerza y la Cámara Matizona se mantuvo. Empecé a compartir mi ganancia de la Cámara con los más pobres. Aquí venían a buscarme. Entonces los asentamientos, una comisión: queremos que te tirés a la consulta popular del Frente. La gente me hizo un líder a mí. Yo no sabía que era un líder social”.

Vos decís que fue a petición de la gente que te metiste a candidato…

“Sí”.

¿No es un poco trillado eso? Todos los políticos dicen que la gente lo pide…

“No, porque está demostrado que acarreaba gente”.

Sí, ¿pero algún interés personal tuyo habrá habido?

“Inicialmente no. Yo me tiré a la consulta popular. A mí me propusieron que fuera primer concejal. Y yo les dije no. La gente a mí me propuso como alcalde. Si hay consulta me voy a la consulta. Si gano sigo para adelante, si pierdo sigo con mi programa”.

¿No era atrevido de tu parte pasar de un programa humorístico a intentar ser el alcalde de Managua?

“Así es, pero quien no se arriesga no triunfa. Yo me arriesgué. O sea que si hubiera perdido, a estas alturas no tuviera nada, porque eché a perder cuatro vehículos en la campaña. Se me quemaron tres cámaras. Yo invertí mucho en esta campaña. ¡Cuánto no le di a la gente!”

Tu proyección en la campaña fue bastante modesta.

“Sí, modesta, fue más que todo popular en los barrios”.

Lo que se decía era que tu imagen podía perjudicar a Herty Lewites.

“Se decían muchas cosas. Que yo era pandillero…”

¿En la campaña de Herty estuvo ausente Evert Cárcamo?

“No. En publicidad sí. Pero siempre anduvimos junto en los barrios”.

¿Vos me estás diciendo que no te sentiste en ningún momento tirado a un lado?

“Mira, es que en todo lugar, todo mundo te aparta. Nadie te va a dar tu lugar, uno tiene que ganárselo. Yo tengo que hacer lo mío. El don se gana”.

¿Sentiste en algún momento el codazo?

“Si lo sentí. Lo sentí. Pero Herty es uno y Evert es otro, y el objetivo era que ganara el Frente Sandinista. No me importó. No soy de los que se dejan llevar por niñadas. Si me apartás me apartás, si me llamás me llamás. Nada me perjudicó porque mi objetivo era que el Frente ganara. Yo no iba a ponerme a discutir ni a pelear con nadie. No sé si él (Herty) creyó que apartándome a mí iba a ganar solo. No sé, no sé cómo es eso”.

¿Estaban tratando de evitar un pleito que perjudicara la campaña?

“No un pleito, más que todo era no dejarnos llevar por el ego, por el orgullo, por el quién es mejor y quién es quien. Ese era el temor. Yo lo entendí, que no soy gran cosa. Sin el apoyo del partido no estuviera donde estoy. Yo siempre hablo en nosotros. La imagen de Herty y el trabajo que él hizo fue formidable. Como el mío”.

¿Herty jugó bien?

“Pues sí, Herty era el hilo conductor. Pero detrás de Herty estaba una gran cantidad de gente. A Herty siempre lo vi como una persona que tenía un papel que cumplir, yo tenía otro papel. Los secretarios políticos otro papel, Lenín Cerna con la defensa del voto otro papel que cumplir…”

Durante la campaña hubo una connotación negativa de la imagen de Evert Cárcamo, vos mismo decís que se te señalaba de pandillero. ¿Vos como la sentías?

“Fijate que eso me ayudó más, porque al joven no le gusta que le digan pandillero. Yo los tomaba en cuenta a ellos y los otros partidos los discriminaban. Ellos saben que no son pandilleros. Pandilleros son los que roban o matan, aquí lo que hay son agrupaciones juveniles, que pelean por novia, por territorio, por una gorra”.

Herty dijo poco después de ganar que Evert o se dedica a la Vicealcaldía o a la Cámara Matizona.

“Quien se mete a la política, primeramente tuvo un negocio. Si no de qué vivía antes. Y nadie lo cerró. La Cámara es un negocio familiar, con esto han comido mis hijos, mi familia y yo. Con la Cámara Matizona que se meta mi familia, con la Alcaldía que se meta el pueblo”.

¿Pero vos vas a estar o no en la Cámara?

“Yo tengo un equipo que trabaja conmigo. La Cámara es sociedad con mi familia. Yo me salgo de la dirección, vendría sólo a presentar porque sobre todo soy periodista y hombre de televisión”.

No sería un poco extraño que la persona que sale los domingos haciendo bromas, despache después en la oficina del vicealcalde?

“El Presidente también hace chistes en público. Somos nicaragüenses, güegüense. Lo que la gente no quiere es verme pegando gritos y brincando, y tienen miedo que fortalezca la Cámara con anuncios de la Alcaldía. Pues que se despreocupen, no voy a meter ningún comercial de la Alcaldía. La Cámara se ha fortalecido sola, y no ha necesitado de la Alcaldía ni del gobierno para mantenerse. No voy a gritar ni a pegar brincos si no lo amerita”.

¿De alguna manera estás desafiando lo que Herty dijo en público?

“No, porque no sé si lo dijo. Lo que una vez me dijo es: ‘Mira Evert, no sé qué vas a hacer ahora con la Cámara, ¿porque te quedará tiempo?’. Si no hay tiempo lo busco. Si la gente tiene tiempo para ir a fiesta, para ver novela, para ir a pasear, pues dejo de hacer todas esas y hago mi programa”.

¿No temés quedar como un vicealcalde sin funciones como le pasó a don Virgilio Godoy con la Vicepresidencia?

“Se acomoda quien quiere acomodarse. Ya te he dicho que nadie va a darme mi lugar, yo tengo que ganármelo y exigirlo. Yo no espero que nada me caiga del cielo, sólo la bendición de Dios. Además por ley me corresponden algunas cosas, y si no me dan ningún puesto, voy a ser un garante del pueblo para que se cumplan los compromisos que se adquirieron. Por ley me corresponde, y lo hemos hablado, deporte, cultura y recreación. Si no me corresponde nada, pues, que me digan cuál es la función del vicealcalde”.

La otra crítica que te hacen es tu preparación. ¿Está capacitado Evert para desempeñar la función de vicealcalde en una Alcaldía tan grande como la de Managua?

“Aquí en este país hasta una ama de casa hemos tenido de Presidenta. Y lo hizo bien. El Presidente fue agricultor, y lo está haciendo bien. Esos son los retos que uno se plantea en la vida. Quien no se plantea retos mejor que no siga viviendo. Mi reto es ese y lo voy a hacer bien. Aquí hay gente que tiene una gran capacidad, postgrado con cuatro títulos y andan en la calle sin poder trabajar. Yo no subestimo a nadie, que nadie me subestime a mí. Por puro gusto no estoy aquí de vicealcalde. Llegué con inteligencia, preparación. Yo no creo que sea tan fácil llegar a vicealcalde, por que si no todo mundo fuera vicealcalde. Yo me he preparado, no hay cola que machucarme, voy a empezar a dirigir desde el gobierno, pero yo he dirigido desde mi programa. Yo he movido a las masas, he dirigido personal, he ganado mi dinero, me he administrado bien. Simplemente es un trabajo más. Lo que sí me interesa es que se le cumpla a la gente lo que se le prometió. Le vamos a cumplir, porque todos nos tiramos con la idea de servir al pueblo”.

Vuelvo a oír el discurso típico de los políticos…

“Es que el pueblo es pueblo”.

DE «HACELOTODO A VICEALCALDE»

Antes ser vicealcalde electo de Managua, y antes de cobrar fama por su programa humorístico “La Cámara Matizona”, Evert Cárcamo hizo de todo para sobrevivir.

Los días de tranquilidad familiar, sostenidos por el dinero que su padre conseguía como barbero en Chinandega, terminaron cuando su hermano, Ramón Ernesto, cayó en manos de las drogas.

“Vino la desgracia de la familia. Por ayudarle a dejar las drogas gastaron el poquito dinero que tenía mi mamá. Mi papá se volvió alcohólico ante sus desesperaciones, mi mamá empezó a lavar y planchar ajeno y empezamos a rodar, de casa en casa, de familia en familia, a la casa de la abuelita, a la casa de la tía. Éramos ocho hermanos. Uno murió de sarampión y el otro quedó loco por las drogas. Empezamos a rodar y buscar cómo sobrevivir”, recuerda Cárcamo.

Y para sobrevivir Evert Cárcamo cortó algodón y ajonjolí, pajareó sorgo, lustró zapatos y vendió pudines por las calles de Chinandega, trabajó en pirotecnia haciendo cohetes, bombas, morteros, bailó el toro encohetado, y hasta improvisó circos en las casas donde posaba, para, disfrazado de payaso, cobrar un chelín a cada niño que asistía a su espectáculo.

Tal vez el oficio que con más humor recuerda fue: “chofer del vende periódicos de Chinandega”.

“Recuerdo que había un muchacho que se llamaba Pancho y vendía La Prensa. El tenía una bicicleta y enrollaba los periódicos y los tiraba en las quintas, y yo le manejaba la bicicleta. O sea que yo fui chofer del vende periódico. Me daba mis realitos por manejarle la bicicleta”.

Ahora, personalmente vas a estar muy bien.

“No, yo siempre he estado muy bien con la Cámara Matizona. Recordá que yo reparto mi dinero. Yo lo comparto”.

¿De cuánto dinero estamos hablando?

“Yo saco en la Cámara Matizona, libre para mí, cinco mil dólares mensuales. Más de lo que gana el vicealcalde y un concejal y un diputado. Y he comprado mis vehículos, mis cámaras, mis editoras, porque la televisión es compleja y es cara. Regalo mensual mil dólares en tomografías. No me gusta decir regalo sino más bien comparto…”

Pero sí hay gustos personales: se ve que te gusta el oro, tenés cuatro vehículos…

“Sí, esa es una forma de que la gente sepa de que se puede andar bien vestido, bien comido sin robar. Estas cadenas las ando como un recuerdo a un amigo que se las compré y que murió como a los seis meses. Hay gente que hace dinero, lo guarda, lo esconde, y no lo disfruta. Se muere y le queda a otro. Yo no, prefiero tener poco para toda la vida y no mucho y perderlo al día siguiente. Mi madre me dijo: pobre pero honrado”.

Hay gente que cree que tu programa resulta muy vulgar.

“Dice un dicho: de poetas y locos todos tenemos un poco en este país. En la campaña el Presidente le hizo la guatusa a un pobre señor. ¿Quién es más vulgar él o yo? Nunca en mi programa he tirado un hijo de p… Hay que definir qué es vulgar. La vulgaridad es relativa. Lo que para vos es vulgar para mí no puede serlo”.

¿Qué tan ordenada es tu vida ahora como persona? ¿Tragos, drogas, mujeres?

“No. Drogas hasta se me paran los pelos porque mi hermano murió por drogas. Por la droga desbarató a la familia. Nunca le he hecho a la droga. Yo llevo una vida sana, alegre, porque yo padezco de cisticercosis, tengo que dormir bien y no tomar. Sí, tomo socialmente. No fumo. No me gusta. Antes mi vida era una vida de artista, y todo artista tiene su fans. No creas que toda mujer que se te arrima es porque le gustás. No, le gusta tu talento”.

¿Vos dirías entonces que Evert Cárcamo no es mujeriego?

“Yo soy accesible a toda persona, así como se me arriman las mujeres se me arriman los hombres. Ahí queda a la imaginación de las personas. Lógicamente me gustan las mujeres. Tengo claramente definido mi sexo. Y vos sabés que los hombres somos coyunturales, pero siempre uno debe tratar de ser estable con la familia, principalmente con los hijos”.

“Y te voy a decir algo que no sé si me perjudica: En el trayecto de mi vida, desde la guerra tuve varias relaciones con diferentes muchachas en su momento. Tengo ocho hijos, a mucho orgullo”.

¿Cada uno de diferente madre?

“Sí. Pero soy amigo de todas las mamás”.  

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