Una de las cuatro maquiladoras de capital norteamericano, la JEM III, comunicó recientemente al Ministerio del Trabajo que cerraría operaciones en Nicaragua. La noticia cayó como “balde de agua” entre las trabajadoras y directivas del Movimiento de Mujeres “María Elena Cuadra”, ya que implica lanzar al desempleo a centenares de trabajadoras, gran parte de ellas madres solteras.
El Director de la Corporación de Zona Franca, Gilberto Wong, responsabilizó del cierre al sindicalismo sandinista y a sus aliados en Estados Unidos, quienes a mediados de julio de este año amenazaron con emprender un boicot comercial contra las prendas de vestir que se producen en las maquilas asentadas en Nicaragua.
A esta versión se sumó Sandra Ramos, del Movimiento “María Elena Cuadra”, quien incluso predijo que otras empresas estaban a punto de cerrar operaciones, amenazando con el desempleo a más de 2,000 personas.
Sin embargo, Pedro Ortega, sindicalista sandinista, rechazó tajantemente la responsabilidad y atribuyó el cierre de la JEM III a una administración deficiente que la llevó a la quiebra.
¿Cuál será el impacto real del cierre en el resto de 35 empresas bajo el régimen de Zonas Francas? A juicio de especialistas consultados, “ninguno”, ya que estimaron que Nicaragua sigue siendo atractiva a la inversión extranjera en ese campo.
Ver gráfica de comportamiento de Zonas Francas en la economía nacional.
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