- Hasta comercios inexpugnables les abrieron sus puertas, cerradas para los clientes locales
- Decían curar casos de cáncer y de Sida
Trinidad Vásquez – Especial para LA PRENSA [email protected]
JINOTEPE.- Tres dominicanos identificados como los hermanos Andrés, Enrique y Ramiro Carmona González, quienes se autollamaban médicos naturistas que sanaban el cáncer y la peste del siglo, el Sida, desaparecieron de la noche a la mañana dejando una estela de estafas en esta ciudad.
Al odontólogo Carlos Antonio Galán Sánchez lo estafaron al no pagarle varios meses de alquiler del local que ocupaban y donde habían instalado la clínica “Centro Naturista Nueva Esperanza”, situado del supermercado Palí una cuadra al sur y media al oeste. La casa la dejaron repleta de promontorios de cáscaras y raíces de diversas plantas y fotografías de hombres y mujeres, víctimas de sus malas artes.
Muchas mujeres llegaban en búsqueda de consejos para que sus maridos olvidaran a sus “sucursales”; otros buscaban el dominio de técnicas mágicas para duplicar su ganancia en los negocios, tal como ellos anunciaban en su propaganda por radios locales.
Entre sus pacientes se encontraban gente sencilla del campo y la ciudad y hasta respetadas damas que hoy, al sentirse engañadas se avergüenzan de haber llegado al consultorio de los embaucadores.
Una mujer relató que en una de las tantas consultas a que acudió, los negritos, como eran popularmente conocidos, le dijeron que se desvistiera totalmente porque para curarle el agresivo mal que padecía debían transmitirle energías “de cuerpo a cuerpo”. Ella aceptó creyendo que esa era la técnica para ser curada y los brujos se dieron a la tarea de “energizarla”, pero no sanó de la dolencia.
El empresario y naturista, Mario Salomón Hernández, declaró que es insólito que cerrando el año 2000 y a las puertas de una nueva centuria, aún haya gente tan ingenua que se deje engañar por supuestos brujos o curanderos. “No es la primera vez que escucho este tipo de denuncias”, dijo el naturista jinotepino.
Los supuestos naturistas dominicanos que entraron a Nicaragua con pasaportes emitidos en febrero del año pasado, fueron denunciados en la Policía de Jinotepe, pues además de engañar a centenares de personas, estafaron a muchas otras, entre éstas, dueños de casas comerciales que no le daban crédito a nadie.
Los negritos brujos, como eran conocidos en el barrio San Felipe de Jinotepe, dejaron “ensartado” al doctor Galán Sánchez con 18 mil córdobas por consumo de tres meses de energía, agua y teléfono y por el alquiler del local.
Uno de ellos, Ramiro, quien se autollamaba “Ramy”, dio el último golpe el 5 de octubre con 265 dólares contra Amílcar Comercial, adonde llegó en varias ocasiones y sacaba billetes en dólares y se soplaba con ellos para impresionar a los empleados, lo que le abrió puertas para conseguir créditos en los que puso como fiador a su hermano Enrique.
Los astutos negritos dijeron tener un sueldo variable, según la clientela y hasta hicieron amistad con Carolina Matus Lazo, la secretaria de Amílcar Comercial, a quien engañaron y la pusieron como referencia de que eran honrados. Para los jinotepinos es difícil lograr un crédito en este negocio, pero para los dominicanos esa tienda siempre estaba abierta.
REALMENTE LIMPIABAN DINERO
Desde Nandaime, en Granada, y Masaya, hay reportes de que los mismos negritos naturistas estafaron a muchas personas hasta por sumas superiores a los 30 mil córdobas. En el barrio El Cementerio, un señor les entregó 17 mil córdobas de ahorro para lavárselos de “malas vibras” y duplicárselos, pero los estafadores se los convirtieron en cero.
– El pobre jinotepino creyó el cuento de que era necesario lavar el dinero porque supuestamente estaba enfermo. A una maestra de Santa Teresa que tenía un negocio la dejaron en la calle, al llevársele 3,000 córdobas. Cuando ella llegó por su dinero limpio y duplicado, escapó de morir de un infarto al descubrir que los dominicanos habían alzado vuelo.