Amalia Morales [email protected]
En la Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS) no hizo falta el llamado oficial a la “abstención” que hizo Yatama en la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN), en los recientes comicios municipales.
Para mucha gente de la RAAS, ejercer su derecho al voto el domingo pasado no tuvo ningún significado histórico. Pese a la lentitud del conteo del Consejo Supremo Electoral (CSE), se calcula que la abstención en esta región alcanzó al 50 por ciento de la población votante.
Personalidades políticas de la Costa caribeña consideran que la abstención no es un fenómeno ni gratuito ni reciente entre los costeños.
En los comicios regionales de 1998, el 52 por ciento de la población no participó en las votaciones. Luego, en las elecciones nacionales de 1996 el margen de abstención también fue alto.
Esa respuesta en apariencia “indiferente” y “apática” de los costeños, tiene sus raíces en el fenómeno de la “pacificación” o “chontalización” que vive la Costa Caribeña, por la migración de campesinos de la región del Pacífico, sobre todo del departamento de Chontales.
En la vida cotidiana se expresa a través de una política injerencista, impositiva y de discriminación del gobierno central hacia esa región, que concentra las principales riquezas naturales del país, pero su población es la más empobrecida.
La RAAN, por ejemplo, tiene los municipios más pobres del país, según el mapa de la pobreza.
Tanto el Atlántico Norte como el Sur concentran los índices más altos de analfabetismo y de acuerdo a un censo de 1995 sobrepasan el 40 por ciento.