- Piden más apoyo del gobierno nica para los estudiantes que realizan estudios de medicina en Cuba
Karla Marenco L. [email protected]
La mayoría se fue cuando eran niños de 13 y 14 años. Ahora regresaron de Cuba como profesionales y con las ganas de volcar todos sus conocimientos y experiencias aprendidas en un país donde, a pesar de las limitantes económicas y el nulo apoyo del gobierno nicaragüense, obtuvieron los recursos necesarios de las autoridades cubanas para coronar sus estudios de medicina.
Todos vienen con el acento cubano muy marcado, pero lo nica lo traen en la sangre. Varios de ellos aseguraron que se sienten como extranjeros por estar tanto tiempo lejos de Nicaragua, sin embargo se mostraron felices por haber regresado, algunos para quedarse por mucho tiempo, otros regresarán a estudiar porque obtuvieron excelentes calificaciones y les darán la oportunidad de sacar una especialidad.
“Lo que nosotros hemos vivido en Cuba ha sido una experiencia maravillosa, momentos buenos y malos, momentos felices y una trayectoria bastante larga”, dijo el doctor Antolín Dávila Aróstegui, quien a diferencia de las doctoras Reyna Molina y Raquel Soza, no se casó y tampoco tuvo hijos.
Aróstegui dijo que primero descansará un poco y disfrutará de la Navidad con sus seres queridos para luego, en enero, buscar una opción de trabajo con el Minsa para poner en práctica sus conocimientos de odontología.
Aróstegui contó que en la vida tenía dos sueños desde que se dio cuenta que ya no era un niño: coronar su carrera y regresar a Nicaragua como todo un profesional. Ambos sueños ya los cumplió y se siente orgulloso.
SE CUMPLIERON SUS SUEÑOS
“El día de mi graduación todo fue maravilloso porque había tanta gente a las cuales tenía que agradecerles, aquello que es imposible contarlo. A partir de ese momento yo tenía más elementos para ayudarle a Nicaragua”, expresó.
Agregó que regresar a Nicaragua era un sueño, pero el amor que tiene hacia este país es tan inmenso como el que ahora siente por Cuba.
“Voy a extrañar ese carisma y dinamismo que tienen los cubanos, pero eso también lo voy a encontrar en mi país porque son cosas que unen”, dijo.
La doctora Reina Marisol Molina, se fue de 12 años, estudió su bachillerato y luego clasificó para la carrera de medicina. En el transcurso se enamoró de un cubano y se casó con él, ahora tiene una niña de casi dos años que trajo consigo en espera que su marido venga pronto a verla.
“La hermana República de Cuba nos ayudó a prepararnos en todo lo que pudieron para que coronáramos nuestra carrera y fuéramos alguien en el futuro. Me siento contenta y triste porque voy a extrañar a los cubanos, son gente muy buena”, manifestó Molina.
Los médicos Walter Bonilla (26) y Edwin Roque Galeano (25), fueron amigos inseparables durante los últimos 12 años que estudiaron en Cuba, porque eran compañeros de cuarto y de clases.
Ambos se mostraron sumamente emocionados de haber regresado listos para una nueva lucha en el campo laboral.
Walter se fue de Nicaragua a los 14 años y Edwin a los 13, ambos estudiaron la secundaria obteniendo excelentes calificaciones, luego optaron a la carrera de medicina y obtuvieron dos de las ocho plazas que ofrecía la universidad en la que estudiaron.
APRENDIERON A VIVIR Y A SER INDEPENDIENTES
Ambos aseguraron que la transición de niños a adolescentes y luego a hombres, fue bastante difícil, especialmente por estar en un país extraño sin los seres queridos respaldándolos.
“El estar fuera del país y no tener a los seres queridos fue un duro golpe, pero uno aprende a vivir y a ser independientes y a valerse por uno mismo”, dijo Walter, quien resultó ser uno de los mejores alumnos extranjeros por lo que se ganó la posibilidad de hacer una maestría en medicina tradicional en Cuba a partir de enero del 2001.
Para Edwin Roque lo más importante de esa transición de niño-adulto fue aprender a valerse por sí mismo. “No teníamos a nuestras mamás y a los papás para dirigirnos, pero venimos de un país donde nos cuidaban muy bien, porque no hay la violencia que tenemos aquí en Nicaragua”, señaló.
Edwin resultó ser el mejor alumno dentro de 47 estudiantes extranjeros y eso le valió la posibilidad de hacer una especialidad en Cardiología en Cuba, por lo que tendrá que regresar el próximo mes.
“Estábamos preparados para este regreso, pero sabemos que nos encontramos con un país distinto, con cosas que no nos podemos imaginar”, resaltó el galeno, quien pidió al gobierno hacer un esfuerzo para que los estudiantes nicaragüenses que actualmente cursan estudios de medicina en Cuba reciban el respaldo material que ellos no tuvieron todo este tiempo.
Deben presentar títulos
El vicetitular de Salud, Sthanley Atha Ramírez, quien recibió a los jóvenes en el aeropuerto de Managua, dijo que tratarán de darles el apoyo necesario para que los nuevos galenos puedan trabajar, pero antes tendrán que presentar sus títulos en el Minsa para inscribirlos y legalizarlos, posteriormente realizarán su Servicio Social como cualquier médico nica y si lo desean, podrán optar a una especialidad.