Tito Rondó[email protected]
No solamente hay malentendidos de palabra. Me acabo de convencer que hay malentendidos físicos.
Eso fue después de platicar tanto con Sandy Moreno como con Jesús Miranda, protagonistas de un incidente el viernes en León, que trajo como resultado que ambos estén suspendidos mientras se investiga.
Según Sandy, una persona que no miente, él no amenazó nunca con golpear al umpire, ni jamás tuvo la intención de hacerlo. El protestó cuando fue cantado out en primera, y fue expulsado del partido. Eso le dio cólera y se acercó al juez para reclamarle con más fuerza, cuando recibió un manotazo en la cara que le causó una pequeña herida dentro de la boca. Sandy se considera a todas luces el agredido.
Ese en efecto es el testimonio de Carlos Reyes, quien narraba el partido para “La Primerísima”.
El umpire Miranda es un veterano de Copas Intercontinentales y otros torneos de élite, que ha hecho un gran trabajo en Nicaragua no solamente “ompayando” sino también enseñando, incluso aquellas cosas que van más allá de las reglas, como presencia en el terreno y cómo manejar emergencias.
El ha declarado que no le ha lanzado ningún golpe a nadie, que Sandy se le acercó y Miranda, convencido que le iba a dar con el casco protector de bateo, lanzó un manotazo para alejarlo, pero que no le golpeó la cara.
Yo creo que Miranda no le lanzó un golpe a Sandy. ¿Por qué? Porque nadie lanza un golpe con el brazo volteado. También está el hecho que con el manotazo Miranda también hizo impacto en el coach Hubert Silva, lo que quiere decir que Miranda estaba rodeado de cerca por demasiada gente. O sea, en una situación que no es clara, y se presta no solamente a la ofuscación sino también a golpes accidentales.
También estoy convencido que Sandy dice la verdad. Recibió un golpe y se sintió agredido; entonces lanzó el casco y golpeó en la cabeza a Miranda, causándole una pequeña herida.
Todos estos raspones y heridas son de lamentar. Pero creo que si se investiga se verá que más que nada fue un malentendido físico.
Para mí que ambos deberían hacer las paces.
MALA RACHA
Los umpires cubanos están de malas. El jueves en León Daniel Griñán le entregó un cobro a Oscar Larios, quien es altamente alérgico a ellos. Además, aparentemente el Dr. Larios es de aquellos “que mata al mensajero que lleva malas noticias”, a como se acostumbraba en la antigüedad, así que al pobre Griñán, persona muy comedida y profesional, le cayó una buena regañada…
Unas semanas atrás, mientras viajaba a Estelí en un autobús, le abrieron su maletín a Jesús Miranda y le robaron la mayor parte de su equipo de umpire. Le han repuesto alguna pieza, pero vamos, los jueces cubanos están en mala racha.