La CIA y Somoza ocultaron los restos

Somoza prefirió que no se hiciera público el hallazgo del B-26 estrellado en Bocay Eduardo Marenco [email protected] La Central de Inteligencia Americana (CIA) y el general Anastasio Somoza Debayle, ocultaron a las familias de los pilotos Crispín García y Juan M. González, que ambos habían muerto al estrellarse a poca distancia del Río Bocay, la […]

  • Somoza prefirió que no se hiciera público el hallazgo del B-26 estrellado en Bocay

Eduardo Marenco [email protected]

La Central de Inteligencia Americana (CIA) y el general Anastasio Somoza Debayle, ocultaron a las familias de los pilotos Crispín García y Juan M. González, que ambos habían muerto al estrellarse a poca distancia del Río Bocay, la medianoche del 17 ó 18 de abril de 1961, después de participar en la invasión fracasada a Cuba, llamada “Bahía de Cochinos”.

Durante varias semanas, y probablemente meses, las familias de García y González conservaron la esperanza de tenerlos de vuelta en casa. Pero eso no ocurrió.

El encubrimiento de la CIA se desprende de uno de sus informes “Top Secret” elaborado el 31 de diciembre en referencia al caso No. CSI-1998-00005, desclasificado recientemente.

Según el informe elaborado en 1961, Crispin García y Juan M. González, tenían programado formar parte de una de las últimas misiones que partieron de Boca Chica (Florida), Puerto Cabezas y otros aeropuertos de la región hacia “Playa Azul”, el 17 de abril de 1961.

“Cuando la segunda aeronave abortó poco tiempo después de despegar debido a problemas mecánicos, García y González continuaron solos hacia “Playa Azul”, “Cuba”, dice el informe de la CIA.

En realidad, los pilotos habían regresado horas después a Boca Chica, donde fueron rechazados por la CIA, siendo obligados a reabastecerse de combustible para regresar a la pista en Puerto Cabezas, a setecientas millas de distancia, debido a que la base de operaciones en Boca Chica era considerada secreta.

García y González piloteaban el B-26 número 933, el cual fue declarado perdido el 19 de abril, dos días después de la operación luego de búsquedas intensas.

Después de participar en la invasión de Bahía de Cochinos fueron obligados a regresar a la pista aérea de Puerto Cabezas, la cual había sido facilitada por el general Anastasio Somoza Debayle, para el uso de la CIA durante la invasión.

Según el cable secreto de la CIA, se les dio seguimiento radial desde “el cuartel general” de la operación de Bahía de Cochinos, pero no se les localizó. También se estudió la posibilidad de una deserción, dice el cable ya desclasificado.

Los pilotos volaron las 700 millas bajo tormenta hasta que sobrevolando las montañas de Jinotega, una de las alas del avión chocó contra un gran árbol de un cerro a 1,000 pies de altura. El ala se desprendió del fuselaje y el avión se estrelló.

El 2 de noviembre de 1961, siete meses después, un cable emitido por la CIA informaba que “un B-26 armado, con matrícula cubana FAR-933, fue encontrado en las profundidades de la jungla de Jinotega, a unas cuantas millas del Río Bocay, junto a los restos de dos hombres en la aeronave”.

Un oficial de seguridad y otro empleado de la CIA fueron enviados a Nicaragua para identificar los cuerpos.

“El Gobierno de Nicaragua, representado por el general Somoza, prefirió que los cuerpos fuesen sepultados en Nicaragua y que nada se dijera sobre lo sucedido. En conversaciones con José Miró Cardona, él también recomendó un entierro silencioso en vista que si se revelaba que se habían encontrado los cadáveres, los familiares que estuvieran con vida podrían crear todo tipo de dificultades incluyendo la resurrección de las discusiones acerca de la invasión de abril”, dice el documento de la CIA, elaborado a fines de aquel 1961.

Miró Cardona fue Premier cubano y era miembro del directorio civil de los cubanos en el exilio, que asumiría el poder en La Habana luego de la invasión que se suponía derrocaría a Fidel Castro.

Un informe de los agentes de la CIA que visitaron con Somoza el lugar de la colisión del B-26, cerca del río Bocay, dice textualmente:

“El avión aparentemente se estrelló aproximadamente a la medianoche del 17 ó 18 de abril de 1961 en una jungla impenetrable, a mil metros de altura. Las ruinas del avión –en un estado de total demolición- se esparcieron sobre un área de 200 yardas. Para añadir daños, los habitantes del lugar barrieron muchas piezas del armazón del avión así como equipamiento”.

De los dos integrantes de la tripulación se encontraron únicamente tres zapatos, partes de los paracaídas y una funda de puñal. “Los habitantes del lugar dieron sepultura en el sitio a los restos descabezados, desmembrados, apenas reconocibles”, señaló el informe elaborado in situ por los agentes de la CIA.

Los insectos, animales y el deterioro por los días, dificultaron la identificación de los restos. El informe de la CIA señala que la identificación del compañero de tripulación del Capitán Crispin García no fue fácil, ya que en los archivos de la operación solamente se le identificó como “Nabel”. Mediante un proceso de eliminación de quienes murieron en Bahía de Cochinos se llegó a la conclusión de que se trataba de Juan M. González, lo cual fue confirmado por el libro de Eduardo Ferrer, “Operación Puma”.

¿QUIENES SON LOS PILOTOS?

Crispín Lucío García Fernández vivía en San Antonio de Los Baños, La Habana, Cuba, antes de la revolución de Fidel Castro del primero de enero de 1959. García fue un miembro graduado de la Academia de la Fuerza Aérea de Fulgencio Batista. Fue entrenado para ser piloto militar. Nació el 23 de mayo de 1934. Su esposa fue Nora Capote. Después fue reclutado por el gobierno de Estados Unidos en La Habana y arribó a Miami el 26 de septiembre de 1960. Había permanecido en la Fuerza Aérea entre septiembre de 1956 y febrero de 1959, dos meses después del triunfo de la revolución de Fidel Castro. Fue entrenado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos entre noviembre de 1957 y febrero de 1959. Su esposa Nora Capote y su hijo Franklin, de cuatro años, arribaron a Miami el seis de octubre de 1960.

– En enero de 1962, Nora Capote dijo que los restos de su marido habían sido localizados en Nicaragua y solicitó a la CIA que los recuperara –sin publicidad- pero la institución se negó alegando que el lugar del aparatoso accidente era inaccesible y los restos habían sido sepultados después de una ceremonia religiosa cristiana. Crispín García murió a los 26 años de edad.

– Juan de Mata González fue un piloto de Fidel Castro hasta mediados de 1959. Fue arrestado en diciembre de 1959 bajo cargos de actividades contrarrevolucionarias, pero después liberado. Un amigo le aconsejó abandonar Cuba para evitar ser arrestado nuevamente. González manejó desde Manzanillo a Santa Clara un Cessna 180 robado y luego voló a Fort Lauderdale, Florida, vía Bimini, Bahamas.

– Juan de Mata González fue puesto bajo custodia del Servicio de Inmigración el siete de mayo de 1960. Solicitó asilo político. Juan de Mata González nació el ocho de febrero de 1934 en Camajuan, Las Villas, Cuba. Vivía en Manzanillo, oriente de Cuba. Fue enlistado como piloto militar cubano. Fue reportado muerto en 1968, como parte del esfuerzo de desinformación de la CIA.  

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