- Algunos de los menores operados a corazón abierto cumplieron años en las salas del hospital
Valeria González [email protected]
Ana Sofía Hernández, originaria de Veracruz, ayer cumplió dos años de vida. Ella no tuvo pastel ni piñata pero recibió la cura para el resto de su vida, con la operación a corazón abierto que le practicaron en el Hospital Infantil Manuel de Jesús Rivera “La Mascota”, los médicos nicaragüenses y los galenos de la brigada International Children Heart Foundation.
Recibió su segundo año de vida, recuperándose en un cuarto del hospital, recostada sobre el regazo de su madre, Francisca Altamirano. En sus manitas, huellas de donde pincharon sus venas para colocar sueros, y en el centro de su pecho las puntadas que dan cuenta de la operación que le practicaron hace más de 24 horas.
Ana Sofía fue diagnosticada con soplo en el corazón, el que le provocaba cansancio y se ponía morada. La enfermedad se detectó a los tres meses de edad, desde ese entonces empezaron los ruegos al Creador por la vida de la niña, comentó su mamá.
Temerosa por la intervención que acaba de enfrentar, la niña solloza cada vez que alguien se le acerca, “porque cree que son los médicos o llora cuando los demás niños lloran al ser revisados por los galenos”, explicó su mamá.
Al extremo contrario de donde se ubica la cuna de Ana Sofía, se encuentra Iris Morales Castillo, de 6 años de edad, originaria de Chinandega.
La encontramos coloreando unos dibujos como parte de la terapia recreativa impartida a los niños por la psicóloga Noemí Leiva Flores. La terapia es destinada a la etapa post operatoria.
Iris tenía la compañía de su abuela, Miriam Castillo, quien le brinda los cuidados pertinentes, pues su madre Reyna Morales, se encontraba trabajando.
Castillo recordó que a Iris le detectaron la enfermedad a los tres años de edad, porque su mamá es madre soltera y carecía de los recursos económicos para llevarla al médico. “Reyna llevó a la niña al médico cuando al emplearse en una camaronera pudo llevarla a pasar consulta al Seguro Social”.
“La niña al entrar al quirófano corría el riesgo de fallecer porque su intervención era bien peligrosa, en ese momento las lágrimas rodaron por nuestras mejillas, pero pedimos a Dios que la sacara con vida”, comentó Castillo.
Recordó que el año pasado la niña hubiese sido operada, pero el telegrama en que solicitaban su presencia en el hospital jamás llegó, por lo que renovaron el proceso de consulta.
CASOS DE ALTO RIESGO
Javier de Jesús Centeno, de 14 meses de edad y el único varoncito en el cuarto, fue operado en esta ocasión aunque los médicos les habían manifestado a sus padres que su intervención tenía que hacerse en el exterior porque era muy riesgosa.
“Nosotros estábamos en el albergue del hospital cuando una de las enfermeras nos llegó a llamar para que le hiciéramos un examen de cateterismo al niño, si el examen salía bien él podía ser operado”, comentó Araceli Figueroa, madre del niño.
El cuarto post operatorio también es compartido por Jacqueline del Carmen Chávez, Darling Cano y María Carolina Solís, esta última operada el dos de noviembre, día de su cumpleaños.
NICAS OPERARAN EN UN PAR DE ANOS
Los niños que aún permanecen en las instalaciones del Hospital “La Mascota” serán dados de alta la próxima semana. Ellos se restablecen positivamente y las 19 operaciones a corazón abierto fueron un éxito, señaló Francisco Escobar, cirujano cardiovascular.
– La brigada Internacional Children Heart Foundation donó al hospital la bomba de perfusión, que permite la circulación extracorpórea cuando un paciente es operado a corazón abierto, comentó el galeno.
– El galeno expresó que los cirujanos cardiovasculares nicaragüenses continuarán realizando en el centro asistencial las operaciones a corazón cerrado y las cirugías paliativas.
– Comentó que probablemente dentro de dos años los médicos nicaragüenses realizarán las cirugías a corazón abierto.