Joven epiléptico clama por ayuda

Su temor permanente es que le dé un ataque y morir atropellado Juan Ignacio Rosales [email protected] Diariamente bajo el sol y con el peligro de sufrir un ataque de epilepsia que puede llevarlo a quedar bajo las ruedas de un vehículo, Marvin Adolfo Hernández, de 18 años, pide ayuda en los semáforos de Managua para […]

  • Su temor permanente es que le dé un ataque y morir atropellado

Juan Ignacio Rosales [email protected]

Diariamente bajo el sol y con el peligro de sufrir un ataque de epilepsia que puede llevarlo a quedar bajo las ruedas de un vehículo, Marvin Adolfo Hernández, de 18 años, pide ayuda en los semáforos de Managua para sobrellevar su padecimiento.

El asegura que el lugar que más frecuenta es el puente El Edén, donde llega los jueves, viernes y sábados, sitio donde pide “una limosna por amor a Dios”, para poder llevar algo que comer a su familia y comprar sus medicamentos.

El padre de Marvin Adolfo, asegura que él acompaña a su hijo en el viaje diario que ambos hacen a Managua, “gano algunos centavos en trabajos de jardinería, pero el dinero que gano no me da para los gastos de la familia”, dice.

Ellos habitan en el kilómetro 27, en el camino viejo hacia la Hacienda San Jacinto, en la Carretera Norte, desde allí vienen a la capital a buscar el sustento y el medicamento.

w Además es minusválido

Marvin, además de padecer epilepsia carece de una de sus piernas. “La perdí en un accidente, dijo para agregar que necesita una muleta más grande pero que no tiene los recursos para comprarla.

Relata que ha sufrido desmayos mientras pide ayuda en los semáforos, “es que padezco de Epilepsia y me da miedo que un día de estos, un camión me mate”.

Los ataques los ha padecido tanto en la calle o como en la zona de los semáforos donde pido limosna a diario.

– SIN TRABAJO Y CON SEIS HIJOS MAS

El señor Hernández Largaespada afirma que tiene seis hijos más de los cuales uno es hemofílico.

“Marvin necesita a diario cinco pastillas de Epibal, tres Fenobarbital y cuatro Carbamacepina, todo con valor de más de setenta y dos córdobas. “El medicamento que necesita es caro y somos una familia pobre”.  

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