- En tiempos remotos, los indígenas nahuatl consideraban “islas sagradas” a las 36 islas de origen volcánico que forman el archipiélago de Solentiname
Orlando Valenzuela [email protected]
En el extremo sureste del Gran Lago de Nicaragua y a sólo unos 50 kilómetros de San Carlos, cabecera del Departamento de Río San Juan, se encuentra, casi oculto en medio de las aguas, “el secreto turístico mejor guardado de Centro América”, el mismo que los lugareños conocen y disfrutan desde la prehistoria hasta nuestros días y que se conoce como el Archipiélago de Solentiname.
Los primeros pobladores de Nicaragua, al descubrir estas islas en medio del inmenso lago las nombraron “lugar de huéspedes” porque en sus constantes migraciones, al pasar por este sitio, la exuberante belleza de cada uno de los islotes, les invitaba a detenerse a descansar y disfrutar de su maravillosa fauna y flora con todos los privilegios de un huésped de honor.
Y aunque ya han pasado centenares de años, Solentiname sigue siendo el lugar predilecto para todos los que buscan refugiarse y entrar en contacto directo con la naturaleza, porque pareciera que aquí el tiempo se detuvo justo en el momento en que fueron creados los pájaros, las mariposas, las flores y las plantas, donde el ecosistema se mantiene casi intacto, asombrando con sus vivos colores y envolviendo a los visitantes en un halo de fragancias exóticas que convierten a este sitio en la puerta de entrada al mismo paraíso.
Para darnos una idea de la riqueza biológica que aquí hay, basta decir que las islas son el refugio permanente de miles de mamíferos, reptiles, anfibios y millones de aves migratorias y autóctonas, que le dan a este lugar un mayor atractivo
Y es precisamente de la misma naturaleza de donde los habitantes del archipiélago se inspiran para crear una artesanía autóctona y un estilo de pintura primitivista que ha asombrado al mundo por el encanto de su ingenuidad y belleza.
De las 36 islas del archipiélago, muchas están deshabitadas por el ser humano, pero sirven de hábitat a miles de animales nativos y aves migratorias. En Mancarrón, la isla mayor de todas, se encuentra el pueblo llamado el Refugio donde viven unas 20 familias, en su mayoría dedicadas a la agricultura de autoconsumo y a la artesanía de balso.
En esta isla de tres mil manzanas se encuentra el único Hotel del Archipiélago que lleva el mismo nombre del lugar: Mancarrón. Otras islas de importancia son Santa Rosa, la Venada, el Padre, Mancarroncito y San Fernando, donde existen varias familias que se dedican a la pintura primitivista.
Pero Solentiname también es rico en sitios arqueológicos, ya que en varias de sus islas existen petroglifos y cuevas con grabados precolombinos que aún no se han estudiado.
Lea también: