Vista de la Casa Blanca desde el pórtico sur. Este martes 7 de noviembre los electores norteamericanos escogerán a su próximo inquilino por los 4 años venideros.

Así se elige al presidente de EE.UU.

Los candidatos tienen que ganar la mayoría —no importa el margen— en un Estado y así todos los votos proporcionales de éste en el Colegio Electoral son suyos María Luisa AzpiazuWashington/EFE Si las encuestas no se equivocan y los resultados de las elecciones del 7 de noviembre son tan apretados como se prevé, el próximo […]

  • Los candidatos tienen que ganar la mayoría —no importa el margen— en un Estado y así todos los votos proporcionales de éste en el Colegio Electoral son suyos

María Luisa AzpiazuWashington/EFE

Si las encuestas no se equivocan y los resultados de las elecciones del 7 de noviembre son tan apretados como se prevé, el próximo presidente de Estados Unidos podría fácilmente no ser el candidato que más votos ha obtenido.

El presidente no se elige directamente a través del voto popular, sino que el proceso se completa a través del llamado “colegio electoral”.

Cuando los estadounidenses acudan a las urnas el próximo martes, no estarán votando directamente por el demócrata Al Gore o por el republicano George W. Bush, sino por una serie de delegados de partido en cada Estado que, mediante un compromiso previo, entregarán su voto al candidato que más sufragios haya conseguido en el Estado. El que gana, se los lleva todos.

SISTEMA DE VOTOS PROPORCIONALES PARA ESTADOS

Siguiendo la fórmula de los Padres Fundadores del país -que regularon que las elecciones presidenciales se celebran “el primer martes después del primer lunes de noviembre”- el voto electoral se depositará “el lunes después del segundo miércoles de diciembre”, en este caso el 18.

Los votos electorales son proporcionales a la población de cada Estado. El más importante es California, que tiene 54, y le sigue Texas con 32. Los estados más pequeños y el Distrito de Columbia (nombre oficial de la capital de EE.UU.), tienen 3 cada uno.

La Constitución indica que para ganar la Presidencia se necesitan 270 de los 538 votos electorales de todo el país.

EL QUE GANA MAYORÍA, OBTIENE TODOS LOS VOTOS DE UN ESTADO

Los votos electorales se reparten proporcionalmente en función de la población de cada Estado y tiene la peculiaridad de que, salvo en los casos de Maine y Nebraska, es indivisible, es decir, el candidato más votado en cada Estado, se lleva todos los votos electorales del mismo.

Aquí es precisamente donde surge la paradoja ya que no importa el número de votos por el que un candidato gane el Estado. Aunque sea sólo por un solo sufragio, el que gana, se lleva todos los votos electorales.

No importa que, por ejemplo, Gore gane California por mil votos o por tres millones, porque se llevará los 54 votos del Estado y tampoco importa que Bush arrase en Texas porque sólo conseguirá los 32 votos que este Estado puede darle.

CONSTITUCION PREVÉ EMPATE

Lo que pase el próximo martes es difícil de prever, pero no hay que preocuparse porque todos, incluso los empates más empecinados, están previstos en la Constitución.

Si se produjera una improbable equiparación entre los candidatos -269/269- en el Colegio Electoral, la encargada de arreglarlo será la Cámara de Representantes que emane de la elección legislativa que se celebre el mismo día.

En ese supuesto, cada Estado tendrá un voto que tendrá que ser para el candidato más votado en el Estado.

En situaciones como ésta, algunos expertos creen que el “colegio electoral” es una institución obsoleta que responde a situaciones del pasado y que ya no tiene sentido y piensan que quizás, tras la actual contienda, habría que revisar su existencia lo que se llevaría a cabo mediante una enmienda constitucional.

PADRES FUNDADORES DE EE.UU. QUERIAN ASEGURAR DERECHOS DE ESTADOS PEQUEÑOS

Los “Padres Fundadores” (podríamos compararlos con los Próceres de la Indepencia en Centroamérica) de este país, que redactaron una inteligente Constitución donde casi todo está previsto, decidieron organizar el “Colegio Electoral” por considerar que unas elecciones directas a nivel nacional eran imposibles de llevar a cabo en aquellas circunstancias (finales del siglo XVIII, cuando había sólo 13 Estados).

– Querían asegurarse, igualmente, de que, en el futuro, los pequeños Estados o los menos poblados fueran tomados en cuenta por el poder federal. Desde entonces, la institución del colegio electoral ha funcionado sin problemas durante generaciones ya que en la inmensa mayoría de las elecciones celebradas hasta ahora, ha habido un claro ganador que, además de conseguir la victoria popular, ha conseguido la presidencia.

UNA EXCEPCION SONADA

– Esto ha sido así siempre excepto en tres ocasiones en el siglo XIX. La más sonada -y aparentemente similar a la que podría darse ahora- se produjo en 1888 cuando el entonces presidente Grover Cleveland buscaba su reelección frente al ex senador de Indiana Benjamín Harrison.

– Cleveland consiguió el favor del pueblo y el voto popular pero los votos electorales estaban con su oponente y quien llegó a la Casa Blanca en esa ocasión fue Ben Harrison, el 23 presidente de Estados Unidos.

– Cuatro años más tarde Cleveland se volvió a presentar a las elecciones contra Harrison, consiguió en esa ocasión ganar los votos populares y los electorales, y se convirtió así en el único presidente de EE.UU. elegido para dos mandatos no consecutivos.  

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