- Testigos no aportaron elementos de prueba para incriminar al
detenido
Janelys Carrillo Barrios [email protected]
La falta de un testigo que señalara con certeza a Adán Javier Matus Casco, como uno de los tres hombres que el nueve de octubre asaltaron el Banco de Crédito Centroamericano (Bancentro), obligó a la jueza Angelita Dávila a sobreseerlo de manera provisional.
“Esta judicial tiene dudas en cuanto a que el autor del delito sea el procesado Matus Casco, pues las pruebas recepcionadas no me proporcionan certeza absoluta de la participación del procesado”, confesó en su dictamen la Jueza Quinto de Distrito del Crimen de Managua.
Aunque la judicial no dudó de la comisión del robo con intimidación, sí se encontró con el problema de no poder comprobar la delincuencia del procesado “y siendo que la duda favorece al reo”, optó por eximirlo de responsabilidades, al menos por ahora.
Al despacho judicial acudieron varias personas para ofrecer su testimonio sobre lo ocurrido, pero ninguna ofreció pruebas convincentes sobre la participación de Matus Casco en el robo de 184,157 córdobas y 8,474 dólares.
Ante la Policía, la cajera Elena Marcelina Arauz Salgado había asegurado que el indiciado fue la persona que la tarde de los hechos llegó hasta ella y la obligó a depositar el dinero dentro de una bolsa, sin embargo, cuando compareció ante la judicial, se mostró insegura de corroborar la versión rendida ante los agentes.
“En reconocimiento de reos la testigo dice que se parece (Matus Casco) al hombre que entró por la ventanilla número 3, lo miré por primera vez en El Chipote y se le pareció por la mirada, la expresión y (ahora) no puedo decir 100 por ciento afirmativa, ya que no tengo certeza”, confió Arauz Salgado a la judicial, según consigna la sentencia interlocutoria.
El fallo de Dávila explica que el vigilante Alvaro José Espinoza Cabrera no vio a persona alguna porque a él lo agarraron por la nuca y le dieron un golpe mientras lo amenazaban con que si volvía a ver lo matarían.
Oscar Danilo Martínez, también vigilante, dijo que escuchó muchas cosas pero jamás vio el rostro de alguno de los asaltantes. “Dice que no podría reconocer a los asaltantes porque no les pudo ver la cara ni sus características”, concluye el escrito.
La Policía Nacional aseguró que en el lugar de los hechos encontró diez fragmentos de huellas dactilares, cuatro huellas de calzado compatibles con botas militares y de zapatos marca Rino, manchas de sangre, cinco hebras de cabello, entre otras cosas, pero tras someterlas a una prueba pericial, se determinó que correspondían a los mismos trabajadores del banco.