El caso Timoniel

Edgard Rodríguez [email protected] En cierta ocasión, los Industriales-COIP fueron a jugar a Juigalpa y a su regreso se trajeron consigo a Frank Hernández… De igual forma, los Mets aterrizaron en Japón para jugar con Chicago y descubrieron a Timoniel Pérez. Luego de adquirirlo y de un breve paso por las menores, el corredor de alucinante […]

Edgard Rodríguez [email protected]

En cierta ocasión, los Industriales-COIP fueron a jugar a Juigalpa y a su regreso se trajeron consigo a Frank Hernández… De igual forma, los Mets aterrizaron en Japón para jugar con Chicago y descubrieron a Timoniel Pérez.

Luego de adquirirlo y de un breve paso por las menores, el corredor de alucinante velocidad se convirtió en la chispa que necesitaba el lineup metropolitano para entrar en calor y llevar el equipo hasta la Serie Mundial.

No importa lo que sucedió ahora. Timoniel jugó su papel y con su labor, abrió aún más una brecha hasta hace poco cerrada para jugadores “mayores” en Grandes Ligas. Ningún equipo les prestaba atención siquiera a ellos.

No obstante en los últimos años hemos sido testigos de aterrizajes extraños en las Mayores. Fernando Lunar salió de la liga de El Salvador a las Mayores. Jeff Zimmerman vino desde Francia y Erubiel Durazo de México.

Lo raro no es que sean de nacionalidades disímiles, sino que en la mayoría de los casos se trata de jugadores cuyas carreras no parecían apuntar hacia las Mayores y de pronto, tras recibir un chance, han dado el salto al big show.

Uno de los casos más curiosos es el de Kerry Lightenber, a quien los Bravos adquirieron de una liga independiente a cambio de varias docenas de bates y de pelotas. Y ustedes saben lo útil que ha sido el patilludo ese en estos años.

Qué es lo esencial de todo esto?.. Que los equipos de Grandes Ligas, han comenzado a dar crédito a jugadores de otras latitudes y no sólo a los cubanos, cuando se trata de peloteros no exactamente jovencitos. Eso es importante.

“Mira como los Mets se hallaron a Timoniel en Japón. Yo por eso creo que Edgar López es un material para ser observado”, decía hace unos días Ricardo Heron, scout de los Yanquis. Y Edgar volverá a ser visto próximamente.

Hasta hace poco, los clubes de Grandes Ligas sólo eran flexibles con los cubanos, tanto así que abrieron espacio para Orlando “Duque” Hernández, sin reparar en que si tiene o no los 31 años que él menciona, o los 35 que se dice.

Pero justamente el “Duque” se ha encargado de probar que lo básico es tu utilidad. Y él ha desquitado cada centavo de los millones a través de los cuales fue firmado por los Yanquis. En ese contexto es que se piensa en Edgar.

Durazo parecía un “cohete quemado” cuando Junior Noboa se la jugó y lo firmó. Y qué me dice de Zimmerman, cuyo back ground era haber jugado en la liga francesa, o del mismo Lunar, el venezolano que jugaba en El Salvador.

Hay muchos otros casos, pero lo esencial, es que cada uno de ellos ha contribuido para abrir los ojos de los clubes de Grandes Ligas, que no reparaban en peloteros “relesead” o mayores, como el caso de nuestro Vicente Padilla.  

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