- Logran su tercer título seguido en Serie Mundial, al mando de
Joe Torre
Edgard Tijerino M. [email protected]
¿Cómo se puede medir correctamente la grandeza de un equipo en el mejor béisbol del planeta?… Estos Yanquis del 2001, con tres títulos consecutivos en Series Mundiales, cuatro en cinco años, 16 victorias en sus últimos 17 juegos. ¿Pueden ser considerados discutibles?
Anoche, ellos volvieron a elevarse tan alto como cualquiera de los impresionantes rascacielos que caracterizan a Nueva York… Puede que no sean un equipo de lujo, sacado de la tienda Zacks en la Quinta Avenida, y que solamente Derek Jeter, entre sus jugadores, pueda ser comparable como una de las joyas que adornan las vitrinas de Tiffany’s, pero esas cifras y esos hechos, son demasiado convincentes.
Derrotando 4-2 a unos Mets tan batalladores que parecían venir de Esparta, los Yanquis aseguraron su banderín número 26 en la historia de Clásicos de Octubre, sin ningún Babe Ruth, sin alguien como Dimaggio o Mantle, pero con Bernie Williams y Derek Jeter volándose la cerca en los innings 2 y 6, con Andy Pettite lanzando con todo lo que almacena de sabiduría en su brazo izquierdo para salir a flote frente a los problemas que se le presentaron, con Luis Sojo conectando el batazo clave para desequilibrar el marcador en el inicio del noveno, con Mike Stanton sujetando a los Mets mientras llegaba el turno de Mariano Rivera, ese estrangulador moderno, frío, impetuoso, mortífero.
Puede que no sean tan grandiosos como los de antes, pero son lo suficientemente eficaces en esta época de las computadores, que disponen de todos los chips necesarios para no fallar.
Una tercera barrida consecutiva era demasiado… Estos Mets que se aproximaron muchas veces al territorio de lo heroico, no podían permitirlo, y frustraron uno de los mejores trabajos monticulares ofrecidos por el Duque Hernández en el tercer juego.
Uno puede pensar que el zurdo Al Leiter merecía la victoria después de una demostración épica de agallas y clase, pero ¿Acaso la vida es un programa de merecimientos?… Desgraciadamente, no se conjugaron alrededor de la monumental actuación de Leiter, los factores para que triunfara… Por eso lloró en la caseta, derrumbado sobre su propio orgullo, hinchado de satisfacción más allá de no haber podido concretar la victoria.
Ciertamente, es cruel ser despojado de toda ilusión, en una noche tan brillante… A veces, como ocurre en otros deportes, el béisbol es cruel, y puede borrar un sueño por terminarse de construir, en apenas un instante.
Leiter estuvo magistral manejando las esquinas, haciendo rotar sus lanzamientos mientras describía parábolas desconcertantes, su pitcheo nunca mostró síntomas de desgaste pese a 142 lanzamientos, pero sólo con una mezcla de Walter Johnson y Christhy Mathewson se podía pretender tener éxito contra estos yanquis capaces de ganarte a pellizcos o batazos, de enloquecerte aprovechando la menor oportunidad para asestarte una estocada, o regresar de las cenizas en forma tan súbita como espectacular… Leiter está claro de eso.
Finalmente, ganó el equipo que mejor sabe ganar en el firmamento de las Grandes Ligas… El equipo que convierte el momento crucial en una prueba de suficiencia… Y ese equipo, es el de estos Yanquis, no tan deslumbrantes como los de antes en lo referente a constelación de estrellas, pero sí tan grandiosos en resultados y proezas.
26 TITULOS
– Los Yanquis lograron anoche su vigésimo sexto título de campeones y el tercero consecutivo por tercera vez en su historia al vencer por 4-2 a los Mets de Nueva York en el quinto partido del “Clásico de Otoño” que ganaron por 4-1 al mejor de siete.
– La decimocuarta “Subway Series” que disputaron los equipos neoyorquino, la primera desde 1956 volvió a ser favorable a los Yanquis que tienen una marca de 11-3 a su favor, que también lograron por tercera vez ganar tres títulos consecutivos.
– El triunfo de los Yanquis consolidó la ventaja que tienen los equipos de la Liga Americana que han logrado 57 títulos por 39 para la Nacional de las 96 Series Mundiales que se han disputado.