- El dramático caso de Rosa Argentina Aguirre fue publicado en LA PRENSA
Juan Ignacio Rosales [email protected]
Rosa Argentina Aguirre Pérez, tras luchar por su vida durante varios años, falleció ayer a eso de las 9:30 de la mañana, después de ser ingresada el pasado viernes en el hospital de Masaya.
LA PRENSA publicó la historia de esta joven madre de 36 años, que con voz apenas perceptible narró su calvario en nuestra Redacción, pues durante siete años soportaba un cáncer en el estómago y pedía ayuda a nuestros lectores.
Gracias a gestiones de gente caritativa, Rosa Argentina fue ingresada en el hospital de Masaya donde estuvo dos meses, su madre Luisa Amanda Aguirre Sosa y su hija Xiomara de los Angeles recibieron ayuda monetaria y alimentos.
La señora Aguirre expresó entre lágrimas que viven de la venta de tamales que salen a vender por las calles del bario Loma Linda y San Judas.
Con dicha venta ganan de 20 a 25 córdobas al día, “con eso comemos una o dos veces al día cuando se gana un poco de dinero extra”, dijo doña Amanda.
El pasado viernes Rosa Argentina fue a su primera cita médica después que 15 días atrás le habían dado de alta porque su condición había mejorado, su voz nuevamente era clara, podía caminar y dormía, cosa que no hizo en doce semanas antes de ingresar al centro asistencial.
No obstante, cuando iba en bus hacia Masaya le entró fiebre por lo que la ingresaron al hospital. El sábado su condición empeoró, quedó en estado de coma y ayer falleció dejando a su pequeña hija de 10 años al cuidado de su madre de 64.
Josefa Aguirre, hermana mayor de Rosa Argentina, informó que “Xiomara de los Angeles está padeciendo de la misma picazón en la piel que le daba a su madre, tal vez porque era la que más cerca de ella se mantenía, pero la vamos a llevar al médico”.
“Cuando ella murió no teníamos para comprarle el ataúd, pero al final lo conseguimos al igual que el vehículo para ir a traer el cadáver al hospital de Masaya”, agregó
Cuando la entrevistó LA PRENSA la ahora fallecida pidió a personas de buen corazón que le ayuden a su familia. “Nosotros somos pobres, mi madre apenas consigue para medio comer, mi hija no sabe ni leer ni escribir, nunca ha ido a la escuela en sus diez años”.
Cualquier ayuda que quieran darles, puede llevarla a la siguiente dirección: del Cementerio del barrio Loma Linda, dos cuadras al lago, una cuadra al oeste.