- Con los Yanquis dominando
la Serie Mundial 2-0 ante los Mets, todavía sigue sobre el
tapete el conflicto de Roger Clemens con Mike Piazza en
el partido del domingo
Edgard Tijjerino M [email protected]
¿De cuántas maneras se puede sujetar una explosión emocional cuando la agitación previa ha sido tan brusca y sostenida?.. Eso es lo que le podemos preguntar a Roger Clemens, que la noche del domingo, con su sistema nervioso terriblemente alterado, confundió un trozo de bate que saltó hacia él, con una pelota limpiamente fildeada…
¿Cómo echar agua helada a tiempo sobre una brasa hirviendo que está danzando frente a nosotros aguijoneando nuestro sentido común?… Pueden preguntarle a Mike Piazza, quien atendió a más periodistas que Gore y Bush en plena campaña presidencial, respondiendo sobre como tomaría este primer enfrentamiento con Clemens, después de aquel golpe en su cabeza que casi hace saltar el casco protector convertido en chatarra… ¿Cómo ser reflexivo ante tanta pasión desbordada si hay momentos en que el corazón late fuera de lugar, golpea en la garganta, ahoga, obliga a jadear, agranda las pupilas y moja las manos, empujándonos finalmente hacia territorio foul?
Hay muchas dudas razonables alrededor de Roger Clemens, mientras tratamos de juzgar su reacción que casi provoca una erupción sin precedentes en los 77 años del Yanqui Stadium, escalofriando a unos 57 mil testigos en las tribunas, y los millones que estábamos frente a los televisores.
El incidente, fue más grande que el juego mismo, pese a la majestuosidad que mostró Clemens esculpiendo con la firmeza, el arte y la magia de Rodin, la posibilidad de la blanqueada en Serie Mundial que tanto había soñado.
La voracidad periodística, esa que en ocasiones no tiene freno, colocó a Clemens en la misma butaca caliente de O. J. Simpson, o Mike Tyson… El título de la nota de Jack Curry en el New York Times, lo dice todo: NO HAY EXCUSA PARA UN MATÓN… Y en el desarrollo agrega: “Lo que pasa es que ahora, ese matón usa el uniforme de los Yanquis, y si recibe protección, es porque los compañeros se comportan también como matones”.
Hey, revisemos los titulares publicados cuando Juan Marichal acertó con un bate en la cabeza de John Roseboro, en aquel partido Gigantes-Dodgers, o los aplicados cuando Bob Gibson, un auténtico caza-cabezas, hacía pasar debajo de las barbillas de los bateadores, pelotas de 98 millas por hora.
No, no se trata de justificar alguna agresión, pero si no se entienden los riesgos por los que uno debe atravesar en diferentes juegos, desde la fractura de un pómulo en el baloncesto, hasta el desprendimiento de un tobillo en el fútbol, vamos a estar fabricando caos con una facilidad alarmante.
Clemens no arrimó al cuerpo de Piazza ninguno de los dos primeros strikes en medio de tanta tensión… ¿Se imaginan ustedes lo que es estar manejando los límites de la zona de strike, tratando de dominar, de sacar outs, con millones juzgando cada uno de los disparos?… ¿Qué diferente sería el concepto sobre Clemens si ese golpe brutal a Piazza en el mes de julio, se produce con bases llenas y la carrera decisiva viniendo hacia el plato o esa reacción de lanzar el trozo de bate hacia dónde trotaba Piazza, ocurre sin ese antecedente?.. ¿Qué tal si sobre un machucón, yendo Piazza hacia primera, el tiro de Clemens le pega en la espalda?
Sólo pienso, en el tipo de reacción capaz de producirse, si antes de aquel impacto de Denis Martínez en el ojo de Kirby Puckett, estrujante, sangriento y dramático, se hubiera aderezado una agitación previa tan peligrosa, que obligó al Rocket a solicitar no trabajar en el Shea Stadium, casa de los Mets, independientemente de las necesidades de los Yanquis en la Serie Mundial.
“Nunca tuve intención de ir contra él… Me vi con el pedazo de bate y simplemente lo lancé… Fue extremadamente emotivo… Durante toda la semana estuve presionado escuchando sobre el enfrentamiento con Piazza, todo eso me afectó… Cuando terminó el inning me fui a sentar a un cuarto, solo, tratando de controlar lo mas pronto posible, mis emociones”, dijo el Rocket.
“Yo no sabía que hacer con el incidente”, manifestó Piazza según el escrito de Murray Chass, y agregó: “Yo caminé hacia el para ver cual era el problema y permanecí preguntándole sobre lo ocurrido en espera que dijera que fue un accidente, pero no lo hizo… esto no sucede todos los días. Yo no sé que pensar acerca de eso”.
Mientras tanto el shock y la confusión continúan.
BATE QUEBRADO
– Hoy desde las 6:00 p.m. hora de Nicaragua se realizará tercer juego de la Serie Mundial, con los Yanquis visitando a los Mets en el She Stadium.
– Joe Torre culpó del agrandamiento del problema, al asedio del periodismo sobre un tema tan difícil y al mismo tiempo peligroso… “Desde días antes, ese fue el foco, no el juego”, dijo el manager muy molesto.
– “Uno está a riesgo. A mi siempre me lanzó adentro cada vez que lo enfrenté”, dijo Derek Jeter… Afortunadamente, al vaciarse los bancos, ninguno se descarriló lanzando golpes.
– Después que Piazza falló con roletazo hacia Vizcaíno, Clemens salió del montículo apuntando a su pecho y diciendo, “Mi culpa”.
– Cuando se les preguntó a los infielders Yanquis sobre el incidente, dijeron no haber visto la jugada por estar pendientes de la pelota que salió a terreno foul.
– “Me gustaría creer que los fanáticos prefieren mirar la Serie Mundial, en lugar de ver si Clemens va a golpearlo de nuevo, o si Piazza va a tirarle el bate”, dijo Joe Torre.