- Don Luis, también conocido cariñosamente como “el Hombre de las Medallas”, a lo largo de más de 79 años ha sido protagonista de un sinnúmero de las más insólitas historias que cualquier hombre pudiera vivir, por lo que es considerado el más popular de Matagalpa
Celso Martínez OrozcoCorresponsal/Matagalpa [email protected]
Ha vendido la mayor parte de los solares que había disponible en la Luna. Y si usted quiere apropiarse de alguna parcela en el Planeta Marte, busque en esta ciudad al señor Luis Manuel Salinas Moreno, el personaje que con sus anécdotas trata de representar la realidad social en que vivimos.
De oficio radiotécnico, fue el primero en hacer y colocar sobre el techo de su casa, una antena de televisión en 1960, abriendo de esa manera una ventana al mundo, según lo manifiesta él mismo. También asegura que en ese mismo año colocó la primera antena en la ciudad de Jinotega.
Luis Salinas Moreno, nacido el 25 de agosto de 1921, según su cédula de identidad No 441-250821-0003Q, se ha casado tres veces, incluyendo el matrimonio con un maniquí, padre de 9 hijos, abuelo de 28 nietos y tiene dos bisnietos.
En los años 70 se identificó como periodista y dice haber compartido experiencias en diferentes seminarios con Ignacio Briones, Danilo Aguirre y Emigdio Suárez y en uno de sus tantos carros de ocho cilindros, movilizó a varios hombres de prensa de esos años, a las famosas reuniones contra el código de radio y televisión, mejor conocido como “Código Negro”.
La originalidad de sus relatos llegó a convertirlo en el hombre más famoso en Matagalpa. Después de contraer matrimonio con un maniquí que se encontraba en una de las tantas tiendas de vestidos femeninos, de lucir un traje con más de un centenar de medallas incluyendo las religiosas y más allá de vender nuestro satélite natural y ahora el planeta Marte, don Luis insiste en tratar de representar la realidad en que vivimos.
Entre sus insólitas anécdotas, se encuentra su boda con una maniquí a la que llamó “La Mujer Perfecta”.
“Mi casamiento con la maniquí fue porque entramos a una guerra donde las cosas estaban muy caras, los impuestos y hasta las cervezas. Para invitar a una mujer de verdad, todo era demasiado caro”, relata don Luis, añadiendo que “decidí casarme con la maniquí para que no me pidiera nada, en cambio, en la tienda me le ponían vestidos, zapatos, prendas y de todo, por lo que a mí me tocaba sólo pasarla viendo y no gastaba un solo centavo”, dice entre risas.
“Mi casamiento ha sido algo maravilloso para mí porque me dio fama, muchos me preguntan ¿Y por qué te casaste con un maniquí? Y la respuesta es: para evitar la bolsa de valores” agrega en su relato.
Otra de las cosas que ha dado fama a don Luis, es el traje con más de cien medallas que a veces se atreve a lucir en público y por el cual muchos le conocen como el Hombre de las Medallas, traje del que dice sentirse muy orgulloso pues “ni el propio general Somoza ni ningún otro general las ha tenido. Es un traje que utilizó cuando era bombero voluntario por los años 70 en La Perla del Septentrión.
“Todo ha sido parte de mi originalidad” manifiesta, “siempre he sido así, me acuerdo que en Estelí, para una navidad no tenía ni para comerme un pollo, entonces, en mi casa había un palo de chilcas y le puse bacinillas, trastes viejos, chancletas, cosas feas, viejas y fue un orgullo tener un árbol de navidad que representaba el hambre que pasaríamos muchos en el pueblo”, dijo.
Sin embargo, pese a que en ese tiempo el árbol de don Luis lo hizo alcanzar cierto grado de notoriedad, su verdadera fama se inició, cuando decidió vender propiedades en la Luna, argumentando que como no tenía dueño él sería su único y universal propietario.
“Me apropié de la Luna porque siempre dije que para nosotros no sólo debía ser la Tierra, había que descubrir más allá, otros lugares del espacio” dice don Luis, agregando que en el satélite natural de la Tierra “todo está vendido aunque llegaron los norteamericanos que fueron los primeros en invadirme allí, y querer confiscarme lo mío, es por eso que también me apropié de Marte y empecé a vender propiedades en ese planeta”, antes que se me adelanten los precaristas espaciales y especiales.
Según el popular personaje, “cuando uno quiere viajar a la Luna o Marte, es a bordo de platillos voladores en los que no se paga un solo centavo, no como aquí que te montas en un bus, te cobran un montón y te avientan, casi te matan, y eso es una gran diferencia entre esos lugares y la tierra”.
Sin embargo, don Luis aclara que personalmente nunca ha estado a bordo de un ovni, mucho menos en la Luna o en Marte, señalando que todo es producto de su creativa imaginación a través de los sueños.
“Todos mis viajes han sido en sueños que he exteriorizado, a través de ellos conozco no sólo la Luna o Marte, sino otros sistemas solares” aclara don Luis, añadiendo que “cuando uno está en la cama y sueña con algo que está en un lugar desconocido, en ese momento tu cuerpo esta allí, sobre la cama, pero has levantado tu alma para irte a otro lado, conociendo lugares distintos y fantásticos, es parte de la naturaleza humana”.