Un final casi caótico UN FINAL CASI CAóTICO

Edgard Tijerino M. [email protected] Esta es la belleza del béisbol, lo imprevisible… Los Yanquis ganaban 6-0 mostrando una superioridad casi aplastante, y de pronto, en la última bateada de los Mets, estaban solicitando oxígeno a gritos… Con 5 carreras producto de dos jonrones limpiabases, los Mets se habían salido del ataúd y amenezaban con arrancarle […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

Esta es la belleza del béisbol, lo imprevisible… Los Yanquis ganaban 6-0 mostrando una superioridad casi aplastante, y de pronto, en la última bateada de los Mets, estaban solicitando oxígeno a gritos… Con 5 carreras producto de dos jonrones limpiabases, los Mets se habían salido del ataúd y amenezaban con arrancarle el brazo a Rivera, después de haber explotado a Jeff Nelson.

El “Monstruo” Clemens salió de la ducha como Arquímedes, envuelto en una toalla, y no podía creer lo que estaba ocurriendo después de su salida… Menos mal, que los Mets no tuvieron más aliento, y el juego terminó 6-5, con los Yanquis cabalgando sobre una ventaja de dos juegos, antes de trasladarse la Serie al Shea Stadium, casa de los Mets en Flushing Meadows, en el sector de Queens.

¿Cuándo un partido está verdaderamente seguro? ¿Cómo “vacunarse” contra un pasbol como el de Mickey Owen, un error como el de Bill Buckner, un jonrón como los conectados por Bill Mazeroski y Joe Carter o un cambio de pitcher que inesperadamente resulta inapropiado, como anoche con Jeff Nelson y Mariano Rivera?

Mientras los Yanquis pasaban de lo grandioso al borde del caos, los Mets nos demostraban que no podemos confiarnos de los aparentemente “muertos”, pues muchos de ellos, pueden hacer suficiente ruido y provocar pánico.

Durante ocho entradas, Roger Clemens estuvo tan inmenso como los Edificios Gemelos y tan resplandesciente como la esquina de Times Square, incluso el tren número 4 se detuvo en la esquina de la calle 161 para apreciar la grandiosidad de su pitcheo.

Sólo dos hits de Zeile y 9 ponches en 8 entradas de puros ceros, mientras los Yanquis, pese a malograr algunas oportunidades, construían una ventaja de 6 por 0, que parecía tan amplia como lo es el Central Park… Apenas 4 corredores de los Mets en circulación, uno por golpe y otro por error, como agregados a los dos hits del crecido Zeile.

Clemens parecía estar lo necesariamente fuerte, inspirado y controlado, para tomar la bola en ese noveno inning en busca de asegurar su primera blanqueada en Serie Mundial, uno de sus pocos sueños pendiente de realización, pero en su lugar apareció Jeff Nelson, como un factor de seguridad, considerando que no había motivo para molestar con un trabajo extra al experto en remates, Mariano Rivera… De esa forma, se evitaba un cuarto enfrentamiento entre Clemens y Mike Piazza, cuya peligrosa controversia del primer inning, después que un trozo de bate quebrado fildeado por el seguro miembro de Cooperstown, voló hacia donde circulaba Piazza de home a primera… De inmediato se levantaron columnas de humo frente a los dos dugouts, y Troya estuvo a punto de arder… No pasó nada más en los dos siguientes turnos de Piazza, dominado tres veces en una noche en que ni siquiera Babe Ruth o Willie Mays hubieran inquietado al Rocket… Con el juego 6-0, ¿Por qué llevarlos a una cuarta batalla?

Se suponía, que los Mets, con su bateo convertido en gelatina, estaban espiritualmente destruidos, y que el brazo derecho de Nelson garantizaría la victoria sin mucho esfuerzo.

El zurdo Hampton fue golpeado con precisión en el propio arranque después de dos outs por hits de Tino y Posada siguiendo a dos pasaportes y el marcador se movió a favor de los Yanquis 2-0… Jonrón de Brosius en el segundo, cohete productor de O´Neill en el quinto, fly de sacrificio de Brosius en el séptimo y hit de Tino quebrando una vez más la estrategia de zurdo contra zurdo, establecieron una diferencia de 6-0 con sólo una bateada pendiente de los Mets.

Clemens no salió a trabajar en ese noveno, y Nelson subió a la colina acariciando la bola como si estuviera deleitándose con una sinfonía de Beethoven… Hit de Alfonzo y jonrón de Piazza espantaron la blanqueada. Hit de Ventura sacó del montículo a Nelson y Torre llamó a Rivera para evitar mayores complicaciones… Pues se equivocó. Zeile casi se vuela la cerca obligando a Bellinger a una gran atrapada, hit de Agbayani, una jugada de selección, un pasbol y jonrón de tres carreras de Payton, provocaron el descarilamiento del Tren 4 y un corte del fluido eléctrico en Broadway… Finalmente, con el pánico aguijoneando la espalda de la multitud y Rivera sintiendo sus spikes sobre arenas movedizas, falló Kurt Abbott para terminar con otro sufrimiento.

Ganaron los Yanquis 6-5, pero estaban tan asustados al caer el telón, que no hubo alboroto… Eso sí, se evitaron varios infartos.

SIGUE LA RACHA

Los Yanquis alargaron a 14 sus victorias consecutivas en Serie Mundial y dejaron abierta la posibilidad de una tercera barrida pese a que registraron el más pobre balance de los ocho equipos que avanzaron a los Play Offs

En el segundo inning, sólo lograron una carrera al perder a dos corredores en las bases cuando los Mets parecían hundirse rápidamente.

Frente a la impresionante faena de Clemens, el zurdo Hampton parecía un pitcher de kinder, con su sistema nervioso hecho añicos… Siempre estuvo detrás en el conteo, cedió cuatro bases en los tres primeros innings, vio embasarse a 10 adversarios y utilizó 75 lanzamientos.

Clemens abrió con strike a los 10 primeros bateadores en un alarde de control… No dio base pero golpeó a uno… Alargó a 17 su racha de ceros en la postemporada, permitiendo tres hits en ese trayecto.

El batazo de Lenny Harris que se abrió de foul por pulgadas a la orilla del poste del left fielder en el segundo inning, fue lo peor que le pasó a Clemens la noche del domingo.  

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