- Fue una conversación valiente. Por lo menos del entrevistado. Enrique Mántica enfrenta con valentía un cáncer terminal que lo está matando. En esta entrevista relata su drama y desmiente con toda la caballerosidad del mundo los rumores que una vez lo relacionaron sentimentalmente con la hoy Primera Dama de la República, María Fernanda Flores.
- Niega haber tenido alguna relación sentimental con la hoy Primera Dama, pero asegura que el Presidente Alemán lo corrió de su cargo por los rumores que circularon sobre ello
Fabián [email protected]
Nicaragua conoció a Enrique Mántica el año pasado cuando desafió el autoritarismo con que se conduce el Partido Liberal Constitucionalista, y quiso ser candidato a alcalde de Managua. Por supuesto, su iniciativa ni siquiera fue tomada en cuenta por el alto mando liberal, aunque en esta entrevista relata que varios lo apoyaron tras bambalinas. “Fue un apoyo silencioso, un apoyo cobarde”, dice.
Poco después de su fracaso, el golpe mortal: cáncer. El mundo cambió para Enrique Mántica en febrero de este año que los médicos le dijeron que un cáncer aparecido en 1996, que él ya creía superado, había invadido el pulmón que le quedaba, los riñones, y el bazo. Médicamente ya nada se puede hacer, y la vida de este “bebé político”, como él se llama, depende únicamente de un milagro.
Aparentemente se ve sano. Medianamente gordo, siempre fue gordo, y sin el semblante demacrado que caracteriza a quienes padecen tan terrible enfermedad. Suda, se limpia con una toallita que siempre tiene a mano. Un enorme crucifijo sobre el pecho da cuenta de su acercamiento con Dios. Evita llorar, y a duras penas se contiene en la parte más difícil de la entrevista, cuanto relata su más grande pesar: dejar a sus hijos.
El cáncer se le atravesó en el camino cuando su carrera política estaba comenzando. Le hubiera gustado ser alcalde, y después llegar tan alto como pudiera. Presidente, ¿por qué no?
-¿Cómo entró a la política?
“Desde el 86 estoy metido en la política nicaragüense. Siempre me ha interesado mucho mi país, el bienestar de Nicaragua. Lo que pasa es que no es lo mismo la política como vos querés que sea, a como es la realidad. Desgraciadamente en este país la política es un negocio, un modo de vida”.
-¿En el 96 qué hacía exactamente?
“Estaba metido en la campaña con Enrique Bolaños. Yo hice campaña con don Enrique. Diez días después que ganamos las elecciones me doy cuenta que tengo cáncer”.
-¿Cómo fue eso?
“Nosotros estamos al cierre de campaña en Matagalpa, y llueve. Eso es un lunes, venimos al cierre de campaña en Managua y llueve. Me enfermo y me da una neumonía. En las placas que me hacen descubren que tengo un tumor de diez centímetros aproximadamente en el pulmón izquierdo. Inmediatamente me fui a los Estados Unidos y descubrieron que era cáncer. Me operaron y me quitaron la parte posterior del pulmón izquierdo. En el 98 me volvió a salir el cáncer nuevamente en la parte inferior del pulmón izquierdo y me quitaron totalmente el pulmón izquierdo. Y ahora, desgraciadamente, en febrero, me fui a chequear y me salió que estoy invadido, que tengo (cáncer) en todo el cuerpo. Tengo dos tumores en el único pulmón que me queda, tengo un tumor en el riñón izquierdo, y un tumor bastante grande, así (muestra un vaso de beber agua) entre el bazo y el riñón. Esa es la situación…”
-¿Cómo tomó la noticia de que tenía cáncer?
“Eso es horrible. Es difícil. Vos sabés que cáncer es igual a muerte. Aunque es importante que la gente sepa que hay cura para el cáncer, hay ciertos cánceres como el mío que son muy difíciles. Desde 1960 sólo 23 personas en el mundo han reportado este tipo de cáncer. Cuando a mí me dijeron, te podés imaginar, fue un golpe durísimo… pero había esperanzas. Fue más duro cuando me dijeron hace tres meses que ya no podían hacer nada por mí”.
-¿Ya no hay esperanzas?
“Tengo mi fe en Dios. Médicamente no tengo esperanza, pero tengo mi fe en Dios. Tengo mucha fe que Dios me va a sanar”.
-Físicamente se le ve bien.
“Sí hombre, y me siento bien. Estoy tomando esas pastillas (señala al lado) que afectan el sistema nervioso, me hacen temblar, sudar mucho y me marean un poco. Esas pastillas están en una fase experimental en Estados Unidos pero no hay ningún récord de que sirvan o que no sirvan. Pero los médicos dicen que ya no hay nada que hacer, por lo que ya tengo dos tumores en el único pulmón, y operar es muy difícil”.
-¿Y cómo está tomando la vida y la idea de la muerte?
“Tengo que decirte que es difícil, muy difícil. Más cuando sos joven, tenés cuatro hijos, tenés unas ganas de vivir tremendas. Siento que mi vida verdaderamente estaba arrancando, hace dos o tres años para acá. Todo eso como que se junta y te cae ese peso encima, y te encontrás con la muerte. Sin embargo, el único escape es Dios. Yo he puesto todas mis tristezas y miedos y se los he entregado a Dios. Porque sí tengo miedo, mucho miedo. Pero, cada día tengo menos miedo, entre más me acerco a Dios menos miedo tengo”.
-Tengo que hacerle una pregunta dura…
“La que vos querrás hermano…”
-¿Cuál es su expectativa de vida?
“Mirá, yo nunca pregunté cuál era mi tiempo de vida, porque yo creo que el único que sabe cuánto tiempo va a vivir uno es Dios. Yo no le permití a los doctores que me dijeran. Pero, ideay, vos te podés imaginar: tengo un pulmón nada más, lo tengo invadido de cáncer. Una gripe me puede llevar, cualquier cosa me puede llevar. ¿Cuánto tiempo? En mi mente pienso unos dos o tres meses… Dios es el que sabe”.
-¿Qué planes le quitaría una muerte temprana?
“Verdaderamente lo único, es ver crecer a mis hijos. Si mis hijos no existieran, me atrevería a decirte que aceptaría con mayor resignación el morirme, pero quiero ver a mis hijos crecer. Ahorita mis hijas van a dar la Primera Comunión, la van a dar un poco adelantada, nos va a dar permiso la Iglesia para que la hagan y después terminen de prepararse, porque yo las quiero ver dar su primera comunión. Me gustaría verlos crecer y compartir con ellos, verlos casarse, ver mis nietos… eso es lo más importante”.
“La vida es traidora, en el sentido que cuando tenés las cosas no las apreciás. A nivel personal me hubiera gustado hacer muchas cosas. Me hubiera gustado seguir participando en política. Llegar alto en la política…”
-¿Alto es ser Presidente?
“Si Dios así lo hubiera querido. Pero, por decirte algo, me hubiera gustado ser alcalde, y hacer bien hechas las cosas. A mí el dinero no me llama la atención. No me presiona”.
-Cuando usted entró al juego político ¿ya sabía que tenía cáncer?
“Yo acababa de chequearme en los Estados Unidos, estaba en lo que llaman remisión, que todavía podés tener cáncer, pueden andar unas células cancerosas en tu cuerpo pero en los scans (revisiones), vos estás limpio. Según yo estoy sano cuando me meto a la política. Cuando ya desistí, cuando se dio la Convención Liberal, ya no había nada más que hacerse. Me sentí medio mal, me fui a los Estados Unidos a chequearme otra vez y resultó que estaba bien pegado”.
-¿Usted creía que podía hacer un mejor papel que Wilfredo Navarro como candidato a alcalde?
“Yo siempre he creído que puedo hacer un mejor papel que Wilfredo y que muchos que están en la política ahorita, porque yo creo que me hubieran enfocado más en la parte humana de la política. Cuando vos vivís una experiencia como la que yo he vivido, que has vivido el cáncer, cerca de la muerte, te hace más sensible. Yo sí creí y sigo creyendo que hubiera hecho un buen papel como alcalde porque mi ambición no era económica”.
-¿Pero sí sabía que se estaba metiendo a una pelea difícil en el liberalismo?…
“Total y absolutamente yo sabía a lo que me estaba metiendo. Yo sabía que mi lucha era bastante difícil, pero tenía que hacerlo. Cuando me dio cáncer la primera vez, yo me prometí que debía hacer lo que yo creía que debía hacer, y yo sentí que debía hacer eso en ese momento. No me arrepiento. Creo que hice un buen trabajo. Si el Partido Liberal hubiera sido democrático creo que hubiera tenido buenos chances de ganar la nominación del partido, pero no fue así, y Wilfredo fue nominado y ahora es él el que está en la contienda”.
-Hace poco se reunió con él. ¿Eso fue una reconciliación?
“Nooo. Primero, yo nunca he sentido que me ‘pelié’ con él. Nunca veo estas cosas a nivel personal…”
-Yo recuerdo que Wilfredo dijo cosas, si mal no me acuerdo, como “este muchachito malcriado”…
“Pero a mí no me afecta que me lo diga él, no me afecta. Muchachito malcriado, este muchacho, muchos dijeron no conocerme cuando he compartido con ellos muchos años de vida política. Muchos miembros del CEN (Comité Ejecutivo Nacional) me desconocieron, pero es parte de los riesgos que me expuse… De corazón te digo: no me afectó”.
-¿Dentro del alto mando liberal tuvo algún apoyo?
“Sí, tuve, pero fue un apoyo silencioso, un apoyo cobarde. Muchos querían pero nadie apoyaba públicamente”.
-¿Alvarado por ejemplo?
“El me recomendó que no me metiera”.
-¿Y Bolaños?
“Don Enrique siempre me apoyó. El siempre me dijo que yo podía ser un buen alcalde”.
-¿Apoyo público?
“El me apoyó públicamente en el Canal Seis”.
-Entonces cuando dice apoyo cobarde ¿a quiénes se refiere?
“Me refiero a todas aquellas personas que me decían que me metiera, pero que no querían figurar públicamente ni privadamente dentro del partido”.
“NUNCA TUVE NADA CON MARIA FERNANDA”
-Para el tiempo que usted quería ser el candidato liberal a alcalde de Managua se rumoró bastante que usted había tenido relaciones sentimentales con la hoy Primera Dama, María Fernanda Flores.
“Te voy a contar exactamente cómo fue: eso se da a raíz de la publicación de un periódico, en Miami, de Boris Leets. Cuando eso sale publicado llamo a Boris y le digo, mirá Boris, ¿qué estás haciendo? Yo no te conozco a vos, vos no me conoces a mí, ¿qué te pasa? Entonces lo que él me contestó es que odiaba a Byron Jerez y a Arnoldo Alemán y que iba a hacer cualquier cosa por destruirlos a ellos. Entonces él, en una mesa de tragos, se sentó con uno que había sido chofer mío, y parece que este chofer mío le dijo un poco de cosas a él que no eran ciertas. Yo soy amigo de María Fernanda, soy mucho más amigo que de Arnoldo Alemán. Cuando ella vino aquí yo le ayudé a su papá y a ella…”
-¿O sea que la conoció en Nicaragua?
“Sí, la conocí en Nicaragua. Y sí, somos amigos, pero la gente es muy malintencionada. Hoy por hoy se dice cualquier cosa para herir o dañar a Alemán, y esta fue una de ellas. Pero yo nunca tuve nada con ella”.
-¿Le perjudicaron esos rumores?
“A mí me sacaron de mi trabajo en Chinandega. A mí me corrió Arnoldo Alemán por eso. Yo había sido nombrado Secretario Departamental de Chinandega, y no duré quince días en mi puesto”.
-¿Y está seguro que fue por eso?
“Cien por ciento”.
-¿O sea que el doctor Alemán sospechaba que esto era verdad?
“No, don Arnoldo se pone molesto cuando él ve el periódico de Miami. Y él se equivoca. Lo correcto hubiera sido hablar conmigo primero”.
-¿Nunca habló con él?
“Ese día nada más. Después de eso nunca nos volvimos a cruzar”.
-¿Tocaron el tema de María Fernanda?
“Sí, hablamos”.
-¿Qué decía él?
“No, pues, él sentía que se había irrespetado a su novia en ese momento, y hasta cierto punto tenía razón, en cuanto a estar molesto, pero no tenía razón en sacarme de mi trabajo por eso. Por las publicaciones de un irresponsable él me juzgó a mí, y con eso dio a pensar a mucha gente cosas que nunca sucedieron”.
GUERRA SIN ARMAS
– Enrique Mántica es chinandegano. Tiene cuatro hijos. A los catorce años, en 1977, salió al exilio, a Estados Unidos, y regresó en 1990, tres días antes de las elecciones, decidido a quedarse “ganara quien ganara”.
– En Estados Unidos trabajó con la Resistencia Nicaragüense, junto a Adolfo Calero. “Yo era el presidente de la Juventud Democrática Nicaragüense, que era el brazo juvenil del FDN. Nosotros llevábamos a los combatientes a Washington, a hablar con los congresistas. Hacíamos más que todo cabildeo”, dice.
– Sin embargo, nunca estuvo en Nicaragua, armado, como los combatientes que apoyaba.
– “No, nunca estuve armado, con éste era blanco seguro. No tengo ni el carácter ni el cuerpo para andar volando balas. No es mi especialidad”, comenta riéndose.