- En León existe una Asociación de Compositores Inéditos que lucha para que sus integrantes salgan del anonimato, ellos esperan con optimismo que la Ley de Derechos de Autor se cumpla al pie de la letra.
Mercedes Peralta/[email protected]
Siendo un romántico adolescente escribió “Amor imposible”, su primera canción. Ahora a los 65 años Salvador Hernández Salazar tiene en su haber más de treinta canciones pero sólo siete han quedado en el acetato, las otras esperan mejores días.
Si la Ley de Derechos de Autor hubiera sido aprobada hace muchos años, tanto Salvador como otros compositores y otros artistas nacionales estarían hoy en una mejor situación. Muchas de sus creaciones no hubieran sido plagiadas y otras no estarían en el anonimato, en la categoría de “inéditas”.
“Si la ley existiera los compositores seguirían su quehacer estimulados porque lo que más desea el artista es que sus obras sean conocidas por el público”, dice Hernández Salazar (65), compositor y periodista leonés, fundador y director honorario de la Asociación de Compositores Inéditos de Nicaragua.
Salvador recuerda que en aquellos años (1960-62), la Asociación de Compositores y Autores Nicaragüenses (ACAN), promovió un concurso donde él cantó “Amor imposible” y “Ya tengo donde llevarte”.
“Fueron calificadas por el jurado como obras de mercado, pero ni yo ni Catalina Ayestas, de Matagalpa, quien presentó dos canciones calificadas, encontramos financiamiento para grabarlas”, recuerda nuestro personaje.
BUSCANDOMEJORES RESULTADOS
“Amor imposible” fue prensada en acetato en la ciudad de México en 1963 bajo el sello CARYNEL y gracias al apoyo económico de los padres de Salvador. La vocalizó Manolo Maltez, con un arreglo musical de Salvador Ortega.
La mayoría de los temas de las canciones y poemas de don Salvador son de corte romántico, están íntimamente ligados a sus amores y desilusiones. Su canción “Cerro Negro”, se inspiró en la erupción de ese volcán en 1947 y las consecuencias trágicas que tuvo ese suceso en la vida de la metrópoli.
Aunque tiene buena voz y se acompaña sus tonaditas con la guitarra, sus canciones han sido interpretadas por otras voces. “Hay algo de subestimación en mí”, reconoce, aunque la música él la tarareaba y los tríos le “agregaban los adornos”.
Hace años los leoneses escuchaban por las noches y las madrugadas la voz de Salvador Hernández Salazar, que acompañado de otros bohemios cantando en serenatas inspiradas a la luz de la luna y al calor de unos tragos.
Su labor a favor de los músicos y compositores ha sido fructífera. Gracias a su apoyo muchos compositores se fueron dando a conocer porque llegaban invitados a sus programas radiales, con o sin acompañamiento musical.
En 1967, Año Rubén Darío, promovieron varias fiestas para recaudar fondos y grabar discos de autores hasta entonces desconocidos. Así lograron imprimir la balada “Jamás olvido”, de Juan Ramón Quintana Munguía, “Es todo lo que pido”, de Pedro Joaquín Villanueva y las canciones “Navidad” y “Petición”, de la doctora Concepción Jaén Martínez, con arreglos al piano de Marta Zúñiga Vanegas.
Se sumaron a ese número otras canciones, entre ellas “Llévame” y “Carmencita”, de Mariano Laínez Medina, “Ven” y “Vivan Las Peñitas”, de Gilberto Mayorga Silva, todas con el sello de ACAN, que obtuvo la personería jurídica en septiembre 1971.
“En una ocasión me acusaron de estafador en un noticiero local, sin embargo, en la actividad que realizaba siempre tenía el apoyo de la Asociación de Compositores”, recuerda entre sus anécdotas Hernández.
EL DESPRECIO A LO NACIONAL
Salvador Hernández asegura que los compositores nacionales han sido menospreciados por los empresarios radiales, quienes dicen que esas producciones son “de mala calidad musical” y no les ceden espacios en sus programaciones. “Hay una fuerte resistencia, un resentimiento exacerbado diría yo, porque la ACAN hace años propuso ante el Congreso Nacional una ley que les obligaba a cedernos espacios y fue aprobada”, asegura.
Recuerda que en aquellos años en la radio habían programas muy sugestivos, como “Tríos de América”, pero en ellos sólo se oían a Los Tecolines, Los tres Diamantes, Los Panchos, Los Tres Reyes”, y nunca al Trío Xolotlán, Los Nicas, al Cocibolca y a otros tríos nacionales”.
Ese desprecio a lo nacional impidió que don Salvador grabara su canción “Vergeles”, vocalizada por Róger del Moral y “Salinas Grandes”, interpretada por Dania Darce, además del “Chaparraleño”, que se encuentran grabadas en cinta gracias al apoyo de las radios locales Darío y Venceremos.
ES UN PROMOTOR DE LA CULTURA
La vida artística de Salvador Hernández ha sido productiva. Sigue escribiendo canciones y poemas. Dirige y edita la Revista Cultural de Occidente “¿Quiénes Somos?”.
En su modesto archivo guarda casi 300 efemérides, que oportunamente da a conocer en la sección “Un día como hoy”, de la “Revista al día” de Radio Venceremos.
También corresponde a don Salvador organizar la celebración anual del Día del Músico Nicaragüense, en homenaje al maestro José de la Cruz Mena, además es fundador del Movimiento Cultural que lleva el nombre del Divino Leproso.
A diario lo vemos caminar con su paso cansado y con su habitual cortesía. Recorre las calles del radio central de León ofreciendo su revista, tras haber recorrido dos kilómetros desde su casa, en la comarca Talchocote, hasta el centro de la ciudad. Así con ese paso don Salvador continúa promoviendo la cultura.
UNA VIDA MUSICAL
Salvador Hernández logró llevar a las casas disqueras siete de sus treinta canciones, entre ellas “Amor Imposible” (bolero), “Carmenza”, “Los que somos de abajo”, “Ya tengo donde llevarte”, “Quince primaveras” y “Cerro Negro”.
Hace unos días supo que en Miami dos de sus canciones, “Quince primaveras” y “Cerro Negro” están sonando con un nuevo arreglo musical.
“Pero ese nuevo arreglo nadie me lo solicitó, ni he recibido un chelín en retribución por el uso de mis derechos”, reclama con humildad.