- La línea aérea que abrió en 1991, CAAL, perdió tres millones de dólares en menos de dos años
- Actualmente reconoce que su deuda con dos bancos alcanza al menos los US$700,000 y admite que le han hecho “arreglos de pago”
Arquímedes González [email protected]
Herty Lewites, candidato sandinista a la Alcaldía de Managua, gusta de presentarse a sí mismo como un “empresario exitoso”, sin embargo, su currículum empresarial a partir de 1990 dice todo lo contrario. En la década recién concluida, cerró una línea aérea, una empresa rentadora de autos y tiene “en coma” un complejo recreativo que lleva su nombre.
Además, adeuda a dos bancos privados por lo menos US$700,000, cuyas cuotas mensuales, viene negociando con sus acreedores.
Lewites, de 61 años, comenzó su carrera pública en 1980, cuando asumió el entonces Instituto Nicaragüense de Turismo e impulsó proyectos turísticos de gran impacto como Pochomil, Xiloá y Montelimar, entre otros. Además, reconstruyó de las cenizas del Pedagógico de Managua el Centro de Convenciones “Olof Palme”. Por ello, en los años 80, le llamaban “El zar del turismo”.
Para Lewites, su éxito en Turismo se debió en gran parte a la ayuda “total” que le ofreció Daniel Ortega, entonces miembro de la Junta de Reconstrucción Nacional y luego Presidente de Nicaragua. Sin embargo, para justificar los reveses empresariales, acude a la mala suerte, sabotaje y problemas económicos del país, el cierre de varios proyectos impulsados a partir de 1990.
Cambian reglas del juego a partir de 1990
Luego del triunfo de la Unión Nacional Opositora, Lewites fue sustituido del cargo de Ministro de Turismo y emprende su carrera empresarial. A comienzos de 1991 logró convencer a inversionistas griegos para abrir una línea aérea, con ruta Miami y Houston-Managua y un millón de dólares de capital. Más tarde, Lewites fue designado “Presidente” de la línea aérea Central American Airlines (CAAL).
Las oficinas estaban ubicadas en carretera a Masaya, donde hoy funciona el casino Pharahos. Cuando la línea aérea cerró operaciones, el local pasó a convertirse en la Tienda Kathy y luego estuvo en abandono hasta hace menos de un año.
A pocos meses de inaugurar dicha ruta, el 2 de abril de 1991 se comenzaron a hacer público los problemas económicos de la línea aérea CAAL, en la que Lewites y William Hüpper (ex ministro de Finanzas en los años 80), tenían un 58 por ciento de acciones, según distintos medios de comunicación y cables de la época. El gerente de la empresa era el señor Jaime Marenco.
En ese entonces, se adujo un “boicot” de parte de los nicas en el exilio. Era un avión que incluso, varios meses después de comenzar a operar, tenía todavía el emblema de Air Haití. Según los informes de esa época, el avión “salía casi vacío y regresaba con un puñado de pasajeros”. En Miami corrió una especie de consigna o chiste de mal gusto, que decía algo así como: “Se sabe la hora de partida, pero nunca de aterrizaje”, insinuando que podrían ser objeto de un atentado criminal.
Casi simultáneamente, Lewites creó la Corporación Sol siendo su presidente. Su hermano Saúl actuó como vicepresidente y su sobrino Róger Ramírez Lewites como secretario. La Corporación Sol, según investigaciones de LA PRENSA, se dedica entre otras actividades a la “compra-venta” de terrenos.
Uno de esos bienes inmuebles son las 5,377 varas cuadradas de terreno en el kilómetro ocho Carretera Sur, que le compró al Banco Nicaragüense de Industria y Comercio (BANIC), en septiembre de 1993, cuando el propio Lewites era miembro de la Junta Directiva de la entidad bancaria. Posteriormente, gracias a los instrumentos de medición de un topógrafo, el terreno “creció” a 9,177 varas cuadradas, afectando la propiedad de los hermanos Miriam y Héctor Argüello Leal.
A mediados del año siguiente, Lewites abrió la International Rent-A-Car, la que contaba según información obtenida con más de 50 vehículos, en su mayoría marca Lada. Tres años después, la empresa cerró, los vehículos fueron adquiridos por Avys Rent A Car y ahora es manejada bajo esa razón comercial.
En 1994 Lewites anunció la apertura del centro turístico Hertylandia cerca de Jinotepe, al que podían asistir más de mil personas en un solo día sin colmar la capacidad del lugar. Ahora, según informantes, al lugar llegan unas 100 personas semanalmente.
Asesores, colaboradores y diseñadores
En la década pasada, Lewites fue el segundo en asumir la cartera de Turismo, un cargo que hasta entonces no era tan relevante en un gabinete de gobierno. El primer director de Inturismo fue el arquitecto Alejandro Cardenal. Luego llegó Lewites junto a Octavio Caldera, padre del ex jefe de la Policía Nacional, Fernando Caldera.
Cardenal dijo a LA PRENSA que renunció al cargo por la muerte del empresario Jorge Salazar, líder caficultor, quien murió trágicamente en un operativo conducido por la Seguridad del Estado.
El arquitecto Cardenal, de la empresa Julio Cardenal y Asociados, afirmó que asumió la dirección de Turismo en el período comprendido del 19 de julio de 1979 al 23 de julio de 1980. Posteriormente salió del país.
Dijo que convenció a la entonces Junta de Reconstrucción Nacional, de presentar un anteproyecto para crear un Instituto Nicaragüense de Turismo como ente autónomo para recaudar impuestos y que promovió el turismo como la “llave” de la puerta del desarrollo del país, pero no logró mayores avances.
Incluso recordó que él mismo pidió al entonces ministro del Interior Tomás Borge, las instalaciones de Montelimar que en ese entonces eran una base militar, pero “no me la dieron”.
Los “asesores” de Lewites eran Octavio Caldera, Iván Cortez, Hendrix Gustavo Montiel, asesor hasta 1984 y quien ahora labora en la Distribuidora e Importadora Nicaragüense (DISNISA). Otros que se “codeaban” con Lewites eran Eduardo Belli de la Corporación de Turismo (COTUR), quien ahora maneja la empresa BDF Factory. El asesor jurídico Francisco Olivas y Delia de la Rocha, quien ahora labora en BellSouth y el ingeniero Humberto Turcios.
Además, tenía un equipo de ingenieros y arquitectos compuesto de 20 personas, entre ellos los arquitectos Oscar Cisneros, Federico Noguera y Guillermo Salmerón. El grupo se dedicaba casi “exclusivamente” al diseño y supervisión de las obras de construcción de complejos turísticos que se desarrollaron en esa época.
Sin embargo, el equipo prácticamente fue “barrido” a mediados de 1982 cuando surgió un faltante de casi medio millón de dólares destinado al proyecto de construcción del complejo de Pochomil. Algunas personas fueron sólo interrogadas y otras detenidas para investigación, pero nunca se señaló al responsable. Lewites ahora no recuerda de ese faltante ni de las personas que fueron despedidas.
Recursos a manos llenas
La empresa Ingenieros Consultores (CISCONSO) era la empresa que ejecutó al menos dos proyectos turísticos. El ingeniero Julio Conrado, representante de la empresa, recordó que ellos realizaron el diseño de infraestructura de aguas negras, calles y distribución zonal del proyecto de construcción de Pochomil.
Además, hicieron la carretera que lleva al Volcán Masaya. Según Conrado, “por la cantidad de construcciones que se dieron en esa época, se miraba que manejaban (el Estado) bastantes recursos”.
COTUR administraba las empresas turísticas del país, entre ellas el Hotel Intercontinental y el Hotel Las Mercedes. Uno de los informantes reveló que Lewites quiso tener “mayor influencia” en esa institución hasta que logró acercarla al INTUR. Posteriormente logró que se abrieran las tiendas diplomáticas, casas de cambio y otros supermercados que eran un “banco” o fuente de recursos para desarrollo de los proyectos y que tenía tanta confianza que “no daba cuentas a nadie” de los fondos.
Otro informante afirmó que el financiamiento se lo dieron “a manos llenas” al contrario de lo que sucedió con Cardenal. Recordó que Lewites fue “muy dinámico” en sus ideas y relaciones internacionales, pero “frecuentemente cambiaba de parecer” en cuanto al diseño de los proyectos. “Indudablemente con el dinero que le dieron, impulsó como nunca una imagen muy positiva de Nicaragua”.
El arquitecto Mario Salinas, quien ahora tiene la empresa Arquitectos, Supervisión y Diseño de Proyectos (Suner), recordó que trabajó en el Instituto de Turismo desde 1986 a septiembre de 1990.
Salinas refirió que en la construcción de Montelimar hubo “mucho movimiento de tierra” y construcción de obras accesorias, como la carretera de Masachapa al complejo turístico.
La administración de los hoteles estaba bajo el cuido de Hoteles Internacionales (HOTELINSA). Afirmó que entre los años que laboró se presentaron proyectos como la ampliación del Hotel Intercontinental donde hoy está la Plaza Inter, el plan de construcción del edificio de Turismo Nicaragüense (TURNICA) y la Aduana de Sapoá.
Lewites contactó a empresarios de la Compañía Italiana Dolmen S.A., quienes decidieron invertir en el proyecto de construcción del Hotel Montelimar, que también contaría con un campo de golf, un puerto y un aeropuerto para vuelos directos internacionales.
La influencia del arquitecto Small
* Su sobrino Róger Rodríguez, quien diseñó algunos proyectos como el plan maestro de Hertylandia, elaborado en 1991, fue quien lo puso en contacto con un profesional que influiría y ayudaría a Lewites en su labor ministerial. Se llama Glen Small, quien fungía como profesor de la Universidad de Oregon. El, junto a varios de sus estudiantes vinieron para contribuir en el diseño de ampliación del Hotel Intercontinental.
* Según información obtenida vía internet, Small tiene 30 años de práctica profesional. Con un Master en Arquitectura, se define en su página web como un “planeador visionario, un arquitecto sensual y un maestro que da inspiración”.
* Ha tenido mucha relación con la cultura asiática. En 1982 compitió para el diseño de un hotel en China. Ese mismo año dio consultorías y tutorías en la Corporación Takanaka en Tokio. En 1987 viajó a Nicaragua y diseñó el proyecto de ampliación del Hotel Intercontinental de Managua, que incluía un Centro de Convenciones, un Centro Comercial, una plaza y parqueo subterráneo. En 1992 realizó un proyecto de diseño de calle para la ciudad de Fukui, en Japón.
* Lewites confirmó a LA PRENSA que Small es “un buen amigo” y que incluso hace pocas semanas le envió 2,500 dólares “para los gastos de mi campaña” y, que le ha prometido radicarse en Managua si gana las elecciones.
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