Padilla en deuda

Edgard Rodriguez C. [email protected] Ciertamente esperábamos más de Vicente Padilla ayer. Quizá no deseábamos exactamente, ser testigos presenciales de esos disparos de hasta 98 millas que a menudo suelta en las Grandes Ligas, pero tampoco sospechamos que podía ser atacado con tanta libertad por el Bóer, como en efecto ocurrió. A lo mejor nuestras pretensiones […]

Edgard Rodriguez C. [email protected]

Ciertamente esperábamos más de Vicente Padilla ayer.

Quizá no deseábamos exactamente, ser testigos presenciales de esos disparos de hasta 98 millas que a menudo suelta en las Grandes Ligas, pero tampoco sospechamos que podía ser atacado con tanta libertad por el Bóer, como en efecto ocurrió.

A lo mejor nuestras pretensiones eran muy altas para su primera aparición. Sin embargo una cosa es clara, Padilla es mucho mejor que eso vimos en Rivas. Y seguro no tardará mucho en demostrarlo concretamente desde la colina.

Pero hagamos a un lado lo difuso que pudo haber estado ante el Bóer para valorar otros aspectos también relevantes que su presencia permite.

Los rivenses lo han contratado para ganar juegos. Y es correcto. Lanzar es lo que mejor hace. No obstante, al igual que cuando vino Marvin Benard, la presencia de un grande ligas, significa un factor catalizador para el torneo y ayer Vicente lo fue.

Los fanáticos atiborraron el “Yamil Ríos” desde tempranas horas. Los peloteros del Rivas se esforzaron al máximo con el objetivo de brindarle el mejor respaldo posible a su nuevo “as” y los artilleros del Bóer recurrieron a su orgullo para fajarse en el duelo y lo hicieron muy bien.

Con la presencia de Padilla, todos hemos ganado. Es con jugadores de su calibre que se eleva el nivel de nuestra liga.

Y mejor aún, después de las dificultades atravesadas ayer, Vicente será más cauteloso en sus próximas apariciones y poco a poco podremos presenciar al tirador que podrá establecer puntos de contactos con el que batalla con Sosa y Griffey Jr., en las Mayores, mientras se faja aquí contra Nemesio, Roa y Cardoze.

Rivas ha sido un equipo distinto desde la llegada de Padilla. Sus jugadores quieren lucirse y se esfuerzan para no desentonar en el nuevo contexto. Han recibido un vigoroso estímulo. Tanto así que se han impuesto en la serie ante el Bóer, el equipo que más rápidamente ha mostrado perfil de finalista en esta temporada.

Particularmente me agradó escuchar a Vicente al concluir el partido, que estaba apenado con su trabajo… “Vino tanto gente y les quedé mal, pero habrá más oportunidades y sé que podré reivindicarme”, dijo con aplomo, mientras firmaba autógrafos a la salida del estadio.

Padilla no estuvo duro ayer. Y es explicable. Después de trabajar todo un año como relevista, es normal que el brazo se habitúe a un ritmo. Alterarlo y esperar resultados positivos de inmediato no es muy precipitado.

Ayer también le faltó puntería. Muchos de sus envíos fueron a la zona alta, la más apreciada por los bateadores y se le fueron encima. Digo esto sin ánimo de despojarle al Bóer los méritos que efectivamente tuvo al conectar con autoridad a Padilla.

Sin embargo, lo mejor de Vicente está por verse… Los jugadores de su estatura no se echan a dormir cuando son tan irrespetados como le ocurrió ayer. Al menos eso creo.  

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