Un grupo de ancianos realizando trabajos de “arranque” de frijoles en una huerta del Hogar de Ancianos.

Ancianos rechazados hasta por su familia

La mayoría de las personas de la tercera edad que se encuentran en el Hogar de Ancianos, son abandonados por sus familiares, como el caso de un viejito que tiene un hijo médico, pero él nunca ha sido su paciente. Alina Lorio – [email protected] OCOTAL.- Hace 35 años el matrimonio conformado por doña Mariíta y […]

  • La mayoría de las personas de la tercera edad que se encuentran en el Hogar de Ancianos, son abandonados por sus familiares, como el caso de un viejito que tiene un hijo médico, pero él nunca ha sido su paciente.

Alina Lorio – [email protected]

OCOTAL.- Hace 35 años el matrimonio conformado por doña Mariíta y Esteban Alvir iniciaron una de las más grandes obras sociales que Ocotal haya tenido, en ese entonces el asilo de ancianos, para que los adultos mayores que deambulaban por las calles tuvieran un techo donde dormir.

El matrimonio (q.e.p.d.) ubicaba en las habitaciones emparedados, colchones y ropa de cama para que los ancianos no durmieran en el piso. Durante 15 años los mismos ancianos dispusieron de las habitaciones.

En 1980 la licenciada Martha Adriana Peralta, en ese entonces delegada del Instituto de Seguridad Social y Bienestar (INSSBI) en Nueva Segovia, dispuso asignar desde el Estado todos los recursos necesarios para constituir un hogar de ancianos que atendiera integralmente y durante las 24 horas a todos los adultos mayores de Ocotal que no tuvieran techo y familia.

Durante 9 años nunca les hizo falta nada. La infraestructura, donada para tal fin por el matrimonio Alvir, fue remodelada y rehabilitada totalmente para bautizarlo en 1982 con el nombre de Hogar de Ancianos “Bonifacio Montoya” en honor a este señor que fue ultrajado por la Guardia Nacional en 1979 y que en vida visitaba el asilo y daba a los ancianos leña, granos básicos y verduras para su alimentación.

También durante ese período el Hogar de Ancianos gozó del respaldo de la comunidad donante y organismos de solidaridad de Suecia, España, Noruega y Alemania con el Comité Nueva Nicaragua de Wiesbaden, así como por personas caritativas de la ciudad.

Durante esa época, en los primeros días de octubre se celebraba “La Semana del Adulto Mayor”. Niños y jóvenes de todos los centros de estudio bailaban y jugaban con ellos, mientras mujeres de la Casa Materna compartían momentos de alegría y los ancianos se sentían realmente tomados en cuenta por la sociedad.

Sin embargo, todo eso con el tiempo fue perdiéndose. La ayuda internacional se redujo considerablemente, el presupuesto asignado por el Estado fue recortado, el salario de sus siete empleados es muy bajo y este año apenas han tenido la visita de sólo escuelas de la localidad, las instituciones y organizaciones a las que se le solicitó apoyo para celebrar la Semana del Anciano –la que se resiste a desaparecer- no respondieron.

w Casos dramáticos

En el interior del centro se esconden casos tan dramáticos de abandono familiar y para tener una idea, sólo basta recurrir a las cifras: de 24 ancianos atendidos en el Hogar, sólo tres están por orfandad, el resto son personas adultas que “estorban” a sus hijos y nietos, es decir, son rechazados por su familia.

Las entrevistas y estudios de ingresos que hace el personal del Hogar de Ancianos revelan que el pretexto de los hijos y familiares de los ancianos es que su padre o madre “se comportó pésimamente mal conmigo y que ahora debe pagar su mal gobierno”. Tan es así que en ninguno de los casos la familia se interesa de su destino, menos acompañarlos el día de su muerte.

Entre ellos, observamos a un señor de contextura aparentemente fuerte, esconde su rostro ante la presencia de extraños en el Hogar. ¿Qué sucede con él?, preguntamos a doña Zoila Velázquez, la enfermera profesional que se reviste de mucha paciencia para entenderlos a cada uno de ellos.

“Tiene hasta intenciones de suicidarse, sus hijos a los que él crió y educó para convertirlos ahora en reconocidos profesionales no tienen ni el mínimo interés por conocer su situación y más bien lo rechazan”, contestó. Sólo puedo decir que ese señor de apellido Meneses, de 82 años de edad, padece de diabetes y uno de sus hijos es médico especialista en esa enfermedad, pero su padre no consta entre los expedientes de sus pacientes.

“Es el ser que biológicamente nos da la vida y es suficiente para darles un poquito de afecto. La sociedad debe mantenerlos reincorporados, pero por lo visto hasta la especialidad médica que se dedica a la atención de los hombres y mujeres de la tercera edad está abandonada y la verdad es que mientras tengamos vida seguimos siendo seres humanos”, reflexionó doña Zoila.

DERECHOS DE LAS PERSONAS DE LA TERCERA EDAD

– Disfrutar de los cuidados y protección de la familia y la comunidad.

Tener acceso a servicios de salud, atención social y jurídica que les asegure protección y cuidado.

– Tener acceso a medios apropiados de atención institucional que les garantice protección social, físico y mental, con pleno respeto a su dignidad, creencias, necesidades e intimidad.

– Poder disfrutar de todos los derechos humanos y libertades fundamentales.

– Poder vivir con dignidad y seguridad, libres de explotaciones y de malos tratos físicos o mentales.   

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