- Juró ante el Tribunal Internacional que el gobierno sandinista no colaboraba con la guerrilla salvadoreña, pero el Estado Mayor del FMLN operaba a pocos metros de su propia casa
- Los sandinistas fracasaron al intentar “exportar la revolución” a El Salvador. La vieja y repetida consigna “Si Nicaragua venció, El Salvador vencerá”, no surtió los efectos deseados.
Una investigación de LA PRENSA en los archivos desclasificados de diversas agencias norteamericanas, entre ellas la CIA y el Departamento de Estado, reconstruye la historia del apoyo sandinista a la guerrilla salvadoreña del FMLN, “los primos”
Eduardo Marenco [email protected]
La Comandancia General del Frente Farabundo Martí (FMLN) dirigió la “ofensiva final” de sus fuerzas guerrilleras en El Salvador en 1989, desde tres casas de protocolo del Departamento de Relaciones Internacionales (DRI), situadas al sur del Colegio Centroamérica, casi enfrente y a pocos metros de la residencia del ex Canciller sandinista, Miguel D’Escoto Brockmann.
Las tres residencias están cubiertas por un muro blanco de unos doscientos metros de extensión y sirvió de “casa operativa” desde donde Facundo Guardado, Shafick Handall y Joaquín Villalobos, de la Comandancia General de la guerrilla salvadoreña, dirigieron la “ofensiva final” que los llevó a ocupar las principales arterias de El Salvador, según el testimonio de un ex alto dirigente sandinista que pidió no ser identificado.
“Al triunfar la revolución sandinista, Nicaragua entera apoyaba a los primos salvadoreños, fue un acto espontáneo, habría sido imposible evitarlo: ¿Quién en Nicaragua podía negarles ayuda?”, comenta este mismo ex dirigente, conocedor de las relaciones con el FMLN.
Aún hoy, 19 años después, el tema es “tabú” dentro de la nomenclatura sandinista y sobre todo dentro del mando político que coordinó el apoyo militar a la guerrilla salvadoreña.
REUNIONES SECRETAS
En realidad, la diplomacia sandinista no aceptó jamás oficialmente el apoyo a la guerrilla salvadoreña, tal como lo muestra uno de los archivos desclasificados del gobierno de Estados Unidos.
Se trata de una declaración jurada ante La Haya del entonces Canciller, Miguel D’Escoto Brockmann, negando que el gobierno sandinista apoyara a los insurgentes salvadoreños.
Lo que se vivía en las casas de Protocolo del DRI, a pocos metros de su residencia, era todo lo contrario.
Allí, la oficialidad del DRI y la Dirección V de la Seguridad del Estado se reunía hasta altas horas de la noche y bajo un hermetismo absoluto con los dirigentes del FMLN y otros movimientos guerrilleros de Latinoamérica.
Sin embargo, en la Declaración Jurada del 21 de abril de 1984, de seis páginas, D’Escoto (Canciller sandinista entre el 19 de julio de 1979 y el 25 de abril de 1990), aseguró que el gobierno sandinista hacía todo lo posible para que Nicaragua no fuera utilizada como ruta en el tráfico de armas, pero el patrullaje de las fronteras se lo “dificultaba” la presencia de 12,000 hombres de la Contra.
La Declaración fue presentada ante la Corte de La Haya para negar imputaciones del gobierno de Estados Unidos de que Nicaragua apoyaba al FMLN con armas, entrenamiento, municiones, comunicaciones y apoyo médico.
“Esas alegaciones son falsas y constituyen nada más que un pretexto de los Estados Unidos para continuar con las ilegales actividades militares y paramilitares contra Nicaragua, que intentan derrocar mi gobierno”, dijo D´Escoto en su declaración jurada.
“En verdad, mi gobierno no está comprometido, ni lo estará, con el provisionamiento de armas u otros suministros hacia alguna de las facciones involucradas en la guerra de El Salvador”, agregó.
Sin embargo, el gobierno sandinista estaba comprometido con el apoyo a la guerrilla salvadoreña desde antes de derrocar a la dictadura somocista, cuando los guerrilleros salvadoreños financiaron con varios millones de dólares la insurrección del FSLN.
VINCULOS MORALES Y FINANCIEROS
“El FMLN apoyó con US$15 millones de dólares a la guerrilla sandinista, este dinero provenía de la realización de secuestros”, afirmó un ex jefe de la Resistencia (la Contra), vinculado a los órganos de inteligencia de la Contra y a la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Un ex alto dirigente del DRI del FSLN confirmó que “los primos”, a como les llamaban a los guerrilleros salvadoreños, financiaron a la guerrilla sandinista lo cual generó un compromiso implícito de solidaridad entre ambas fuerzas.
“Al triunfar la revolución sandinista, existían vínculos naturales entre el FSLN y las guerrillas salvadoreñas, había vasos comunicantes espontáneos, muchos salvadoreños habían combatido en Nicaragua, al triunfar la revolución vinieron como Pedro por su casa, muertos de la risa, a buscar apoyo, al principio no fue necesaria una decisión orgánica del FSLN, cualquier sandinista los apoyaba”, dijo la fuente del DRI.
La realidad que describía el canciller sandinista hace 16 años era totalmente diferente: “En efecto, en numerosas ocasiones las fuerzas de seguridad de mi gobierno han interceptado embarques clandestinos de armas, con destino aparente de El Salvador, y las han confiscado”.
Pero los primeros embarques de armas a El Salvador habían salido desde el segundo semestre de 1979, de manera desorganizada y con la venia de la Dirección Nacional del FSLN.
Posteriormente, bajo los principios del “internacionalismo proletario”, los sandinistas convirtieron a Nicaragua en sede de conspiradores de todas las latitudes: Palestina, El Salvador, Cuba, Unión Soviética, etc.
ARCE DIRIGIA DIRECTAMENTE LA OPERACION
La Dirección Nacional del FSLN decidió organizar el apoyo a la guerrilla salvadoreña bajo los principios del Che Guevara, quien en 1967 había proclamado la teoría de “varios Vietnam” para acabar con el imperialismo norteamericano:
“¿Cómo podría parecer cercano y prometedor el futuro si dos, tres, muchos Vietnam, surgieran sobre la faz de la Tierra, con su cuota de muerte y muchas tragedias, con su heroísmo diario, con sus repetidos golpes contra el imperialismo, obligándolo a dispersar sus fuerzas bajo el látigo del creciente odio del pueblo del mundo?”, dijo el llamado “Guerrillero heroico”.
Según Róger Miranda Bengoechea, ex asistente personal del hoy general retirado Humberto Ortega Saavedra, la DN decidió colocar bajo la supervisión del comandante Bayardo Arce Castaño, las operaciones de apoyo militar al FMLN.
Arce declinó abordar el tema con LA PRENSA.
“Al principio, las relaciones eran informales, pero a finales de 1979, éstas eran manejadas por el Secretario para las Relaciones Internacionales (SRI), encabezado por Doris Tijerino y directamente supervisadas por Bayardo Arce, modeladas y aconsejadas por el Departamento de América Cubano. El Secretariado se amplió pronto y se fortaleció para llegar a ser, en septiembre de 1980, el Departamento de Relaciones Internacionales (DRI). Tijerino fue reemplazada por una persona más poderosa, Julio López Campos, quien informó directamente a la Dirección Nacional como lo hizo el Departamento de América con Fidel en Cuba”, señala Miranda Bengoechea en sus memorias publicadas bajo el título “La Guerra Civil en Nicaragua: dentro de los sandinistas”.
Agrega que “con la ayuda cubana, se formó una nueva estructura en Managua bajo el control de Arce para acumular, almacenar, empacar y despachar suministros militares a diferentes movimientos guerrilleros en Centroamérica”.
En julio de 1980, la estructura era totalmente operacional. Tenía la base en una quinta confiscada a un seguidor de Somoza en León.
“La operación de suministro era encabezada por la mano derecha de Arce, Luis Armando Guzmán. El seudónimo de Guzmán era “Ernesto” y el nuevo aparato, llamado “Buró”, pronto se conoció como “El Buró Ernesto”: Este aglutinó todas las actividades que estaban vinculadas con el suministro de armas y otros materiales para las fuerzas guerrilleras”, señala Miranda Bengoechea.
“Cuba jugó un papel activo en el establecimiento del Buró con su núcleo profesional en el transporte subterráneo de suministros militares, comunicaciones, servicio personal, etc. Pero el Buró también dependía del apoyo activo y oficial y de los recursos de los dos ministerios más grandes en el gobierno de Nicaragua: el de Defensa y el del Interior”, asegura Miranda.
Al mismo tiempo se acondicionó una bodega cerca de donde fue la Casa Pellas y los grupos entrenados en Nicaragua fueron al recientemente formado Colegio Carlos Agüero, donde los cursos básicos originales de seis meses se extendieron más tarde a un año.
Mañana: La visita de Thomas Enders a Nicaragua