Los hermanos Saúl y Alex Centeno Roque han defendido hasta más no poder su patrimonio ante la debacle económica con Interbank.

Grupo Centeno Roque fue investigado por INTERPOL

A solicitud de Junta Directiva del Interbank, poco antes de venderles acciones Roberto Fonseca L. [email protected] PRIMERA ENTREGALos socios del Banco Intercontinental, S.A., mejor conocido como Interbank, investigaron con el apoyo de Interpol si los hermanos Centeno Roque, líderes del grupo empresarial Consagra (antes Conagra) tenían antecedentes penales o causas abiertas en alguna parte del […]

  • A solicitud de Junta Directiva del Interbank, poco antes de venderles acciones

Roberto Fonseca L. [email protected]

PRIMERA ENTREGA
Los socios del Banco Intercontinental, S.A., mejor conocido como Interbank, investigaron con el apoyo de Interpol si los hermanos Centeno Roque, líderes del grupo empresarial Consagra (antes Conagra) tenían antecedentes penales o causas abiertas en alguna parte del mundo, sin embargo, “resultaron completamente limpios”, aseguró a LA PRENSA un socio director que pidió no ser identificado.

“Se hizo una investigación exhaustiva de ellos (los Centeno Roque) y no salieron pringados”, comentó el directivo del Interbank, quien representa varias acciones seriadas de dicha institución financiera, intervenida por las autoridades de la Superintendencia de Bancos desde el pasado 7 de agosto.

“La investigación se hizo a través de la Interpol, la policía internacional, ya que era una preocupación de todos (la Junta Directiva), esos rumores que se escuchaban de ellos, sobre supuestos vínculos con el narcotráfico”, agregó.

La medida de precaución no era injustificada. Se trataba de incorporar a los Centeno Roque en calidad de socios del Interbank, como resultado de un proceso de apertura y ampliación de capital que aprobó la Asamblea General de Accionistas, en reunión extraordinaria del 31 de marzo de 1998. En su momento fue una decisión acertada, pero luego trajo consecuencias funestas.

INCORPORACION DE LOS CENTENO ROQUE

El Banco Intercontinental, S.A., mejor conocido como Interbank, abrió operaciones en agosto de 1992 y en su escritura original se registraron 10 series de 10,000 acciones cada una, en total, 100,000 acciones. En dólares equivalía a US$200,000; y en moneda nacional, C$2,000,000 de córdobas.

Años después, con el proceso de recapitalización del banco, entraron a circular las acciones no seriadas, las cuales se entregaban a los accionistas como parte del proceso de distribución de utilidades. De tal forma que llegaron a sumar 250,000 acciones, entre seriadas y no seriadas, las cuales tenían el mismo valor nominal.

Desde el arranque del banco -dizque por vocación democrática- se acordó que cada propietario de acciones seriadas ocuparía de forma rotativa un asiento en la Junta Directiva, la cual estaba integrada por doce personas, entre las que estaban un Presidente, dos Vicepresidentes, un Secretario, un Vicesecretario y; siete Directores. A éstos se sumaban dos funcionarios del banco: el Gerente General (Lic. José Félix Padilla) y el Vigilante (Ramón Gallo Castillo).

Las reuniones de la Junta Directiva, según información recopilada por diversas fuentes, se celebraban una vez al mes -para ser exactos el tercer jueves de cada mes-, a partir de las cuatro de la tarde, y se llevaban a cabo en el salón de reuniones del Interbank. La agenda por lo general giraba alrededor de revisar los estados financieros del mes anterior, los cuales circulaban entre los miembros con pocos días de anticipación. Con la asistencia de siete directivos -del total de doce- ya había quórum.

En marzo de 1998, tras la sesión extraordinaria de la Asamblea General de Accionistas, se resolvió abrir el banco a un proceso audaz de capitalización, el cual consistió en pasar de 250,000 a 1,000,000 de acciones. Se abrieron al público, a través de los gerentes de las sucursales del Interbank, quienes se las ofrecían a sus mejores clientes, entre ellos por supuesto los Centeno Roque, considerados hasta ese momento los mejores clientes del Interbank.

“Fue una estrategia de capitalización y de apertura del banco”, comentó a LA PRENSA un socio director que pidió no ser identificado. “Fue correcta porque consolidó al banco, le dio una base amplia de socios”, insistió.

Hasta el momento de la intervención por parte de la Superintendencia (7 de agosto), las fuentes consultadas estiman que se habían colocado alrededor de 720,000 acciones, entre las que hay 36 acciones seriadas (360,000) e igual número de no seriadas.

En esa adquisición de acciones participaron los Centeno Roque, quienes según aseguraron a Marcio Vargas, conductor del programa “Otro Día”, del Canal 4, compraron entre 10 y 15 por ciento de las acciones. Además, juraron de que no tenían representantes en la Junta Directiva del Interbank.

Sin embargo, otros socios directores consultados por LA PRENSA afirmaron que los Centeno Roque tienen alrededor de 2 acciones seriadas (20,000 acciones en total), más un número no determinado de no seriadas, que supuestamente fueron adquiridas a través de testaferros.

Además, según las fuentes consultadas, ellos sí ocupaban indirectamente un asiento en la Junta Directiva de Interbank a través de la presencia del Sr. Jaime González Estrada, quien se incorporó este año al cargo en calidad de Director.

“Era un señor muy correcto”, recordó un socio director de Interbank. “Se sabía que representaba a los Centeno Roque, el principal cliente del banco. Eso todo mundo lo sabía”, añadió.

Sin embargo, oficialmente, González Estrada no representaba a ninguna empresa cliente del banco.

LOS CENTENO ROQUE LLEGARON «RECOMENDADOS»

El grupo económico que lideraban los hermanos Centeno Roque -sobre todo Alex y Saúl- llegaron recomendados al Interbank como clientes de “primera línea” cinco años atrás, a través de dos entidades bancarias internacionales de prestigio: Dresdner Bank Lateinamerik y el Banco Alemán Platina, ambos con sucursales en Panamá.

Empezaron a solicitar créditos que eran vistos y aprobados por el Comité de Crédito del Interbank y luego por la Junta Directiva. “Eran clientes excelentes, honraban sus compromisos. Generalmente eran créditos relacionados al ciclo del café”, refirió una de las fuentes.

“Todos eran créditos debidamente estudiados, soportados para garantizar la aprobación del Comité de Créditos y de la Junta Directiva”, añadió.

Una auditoría realizada por la firma Grant Thornton Nicaragua, al 30 de junio de 1999, refleja que las empresas relacionadas al grupo Centeno Roque (Consagra y Subsidiarias) tenían en préstamos un poco más de US$25 millones, de los cuales US$2.1 millones correspondían al Interbank; y US$2.9 millones a Invercapital, S.A. a través de Bonos de Prenda de la empresa Semar.

El grueso de su cartera de préstamos estaba colocada en el Banco Alemán Platina y el Towerbank. El primero sumaba US$14.0 millones; y el segundo, US$6.2 millones. Devengaban tasas de 11% y 11.5% y estaban respaldados por certificados de depósitos a plazos, hipotecas de primer grado sobre bienes e inmuebles y cobranzas a clientes extranjeros.

Por otra parte, en términos de depósitos -en moneda nacional y extranjera- el grupo Consagra (antes Conagra) tenía un poco más de US$914 mil.

Nadie dudaba de la capacidad de pago de los Centeno Roque, a tal punto que el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) les aprobó créditos para el desarrollo de la camaronicultura, a través del Interbank.

Todo marchaba o parecía marchar bien, a tal punto que la Superintendencia de Bancos llamó a la Junta Directiva del Interbank a una reunión, en la cual los felicitó por la “sanidad” de la cartera y el crecimiento alcanzado. Corría abril del 2000.

MOTIVO PARA SACAR PECHO

El miércoles 5 de abril, a las 2:30 de la tarde, la Junta Directiva del Interbank en pleno, incluyendo al representante de los Centeno Roque, el Sr. Jaime González Estrada, llegaron en punto a la cita convocada por la Superintendencia. Había cierto nerviosismo, ya que un equipo de la SIB había estado auscultando el banco a lo largo de marzo.

En la sala de reuniones de la Superintendencia estaba el propio Superintendente, Dr. Noel Sacasa, acompañado de un staff de ejecutivos y empleados de la entidad. El ex Ministro de Economía condujo la reunión, en la que proyectaron filminas con los resultados de los hallazgos.

“Nos felicitó, dijo que teníamos una cartera sana, de gran calidad, y buenas garantías”, comentó un socio director que estuvo presente en la cita. “Salimos muy satisfechos, ¡quién no!, sacando pecho”, añadió.

En ese entonces, los créditos relacionados (referidos a socios) no llegaban siquiera al 5% de la cartera, según nuestras fuentes, por tanto estaban dentro de los límites contemplados en las normas prudenciales.

Sin embargo, semanas después, el Presidente de la Junta Directiva y el Gerente General fueron llamados de nuevo a la Superintendencia de Bancos. Esta vez no fue para felicitarlos, sino para dejarles caer una bomba nuclear.

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