El pueblo serbio celebraba anoche la aparente caída del presidente Slobodan Milosevic, quien desafió la voluntad popular y se negaba a entregar el poder a una oposición que según sus cálculos, lo derrotó en las urnas. La foto de la muchedumbre aquí es en Novi Sad, a unos 80 kms al noroeste de la capital, Belgrado.

Poder de Milosevic se disuelve rápidamente

Dusan Stojanovic – AP BELGRADO.- En los últimos 13 años, los yugoslavos solían preguntarse cómo iba a terminar el gobierno del presidente Slobodan Milosevic. Ahora, observan con asombro cómo las instituciones del poder se desmoronan rápidamente. Milosevic, el último dictador comunista de Europa, gobernó con puño de hierro y empleó a su ejército y la […]

Dusan Stojanovic – AP

BELGRADO.- En los últimos 13 años, los yugoslavos solían preguntarse cómo iba a terminar el gobierno del presidente Slobodan Milosevic. Ahora, observan con asombro cómo las instituciones del poder se desmoronan rápidamente.

Milosevic, el último dictador comunista de Europa, gobernó con puño de hierro y empleó a su ejército y la policía para aplastar cualquier tipo de disidencia, además de lanzar cuatro guerras para mantenerse en el poder.

Sin embargo, a juzgar por las escenas de caos en las calles de Belgrado desatadas por la negativa de Milosevic a reconocer una aparente derrota electoral, su gobierno parece estar desintegrándose.

“El sistema ha hecho una implosión a una velocidad increíble”, señaló el dirigente opositor Zarko Korac.

El veloz debilitamiento de Milosevic es incluso más sorprendente porque se creía que tenía un control firme de todos los niveles de la burocracia gubernamental: los medios de comunicación, las fuerzas de seguridad, y los sistemas financieros y judiciales.

COMBUSTION MORTAL

Pero, lo que parecía ser una estructura fuerte, se derrumbó estrepitosamente tan pronto como los trabajadores de la provincia de Serbia se unieron a los intelectuales de clase media de Belgrado y a los estudiantes, para emprender una manifestación popular como expresión real de que ya estaban hartos del gobierno autoritario.

Años de problemas económicos, de aislamiento internacional y los bombardeos aéreos de la OTAN contra Yugoslavia, han minado el apoyo público del gobernante, que llegó a ser alguna vez un líder ampliamente popular.

Y su poco carismático rival, Vojislav Kostunica, quien se abstuvo de realizar una campaña electoral con promesas irrealistas, ha sido tomado como una brisa de aire fresco luego de que las manipulaciones de años de parte de Milosevic llegaran a cansar a los yugoslavos.

El último manotazo de Milosevic de continuar aferrado al poder se produjo a comienzos de esta semana, cuando se presentó en la televisión estatal para pedir el apoyo de los serbios, afirmando que el país se arruinaría y convertiría en una colonia de Occidente si la oposición llegaba al poder.

Pero, el pedido tuvo el efecto de un boomerang. Por primera vez, el hombre fuerte quedó transformado en una penosa figura que tenía ya no sólo poder ni autoridad alguna.

Las fuerzas armadas permanecieron silenciosas. Su reacción podría ser crucial para el resultado de la actual crisis política, aunque algunas unidades declararon ya su apoyo a Kostunica.  

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