William BrionesEspecial para LA [email protected]
El Procurador de los Derechos Humanos Benjamín Pérez y los miembros de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Nacional, escucharon de los trabajadores de la empresa Mil Colores, ubicada en la Zona Franca, las denuncias de anomalías que dicen afrontar a diario.
Los directores de la Chéntex y Mil Colores, conversaron con los visitantes y accedieron que se entrevistaran con los trabajadores, pero éstos además esperaron a que los obreros salieran de la jornada para escuchar sus versiones, sin presión de ningún tipo. Por el factor tiempo, solamente visitaron la empresa Mil Colores, quedando pendiente la Chéntex, considerada la más conflictiva del complejo.
Durante la conversación con los trabajadores, los que se aventuraron a denunciar atropellos, omitieron sus nombres para evitar represalias, según explicaron. Una manifestó que en Mil Colores hay maltrato de parte de las inspectoras, para almorzar les dan únicamente media hora y deben alimentarse en el suelo, debajo de un árbol, porque el comedor, es totalmente insalubre.
“Al interior, no hay ventiladores y el calor es insoportable”, dijo una obrera. Otra dijo que cotizó durante siete meses sin recibir las colillas del Seguro Social. “Imagínese, mientras me cobraban, porque me cobraron desde el primer mes, no podía recibir atención médica. Yo denuncio esto y no importa que me corran, porque es la verdad”, dijo la joven.
“Los servicios sanitarios son insalubres, limpian, ponen papel higiénico y los botiquines, solamente cuando vienen visitas como ahora, pero eso es una cochinada”, agregó otra obrera de Mil Colores.
Para el Procurador de los Derechos Humanos, el principal logro es haber ingresado a la empresa, aunque recomendó darle seguimiento para concluir su objetivo incorporando las visitas a otras empresas como Chéntex.
“Es una cosa positiva, hemos platicado de manera que no se sientan cohibidos y encontramos un relativo ambiente de estabilidad. Manejan el denominador común que aquí se gana lo que se trabaja, aunque nada es perfecto y hemos escuchado algunas quejas”, explicó Benjamín Pérez.
“Esto era una especie de feudo, ya hubo apertura y lo más importante que una vez que entramos, tenemos que darle seguimiento a lo que aquí escuchamos, para que tenga sus frutos”, añadió el Procurador de Derechos Humanos.