José Adán [email protected]
Managua tiene cuatro nuevas ofertas municipales que escuchar, y una que elegir. Todas tienen un objetivo: atraer la mayor clientela política que los lleve a la silla edilicia. Sin embargo muchas de esas promesas electorales, aunque bien intencionadas, carecen de un soporte técnico que las haga viables tanto económica como socialmente, según analistas consultados.
Uno de ellos es Sergio Santamaría, Director del Centro de Investigaciones y Asesorías Socio Económicos (CINASE). “Son como propuestas enunciativas que no miden los costos”, dice.
Para Santamaría, la mayoría de los planes no cuentan con una valoración real sobre las obras proyectadas, y unas propuestas son más concretas y mejor planteadas que otras.
El especialista agregó que hay puntos en los programas de gobierno que están fuera de los ámbitos de competencia de la Alcaldía, y otros que superan las capacidades económicas de la Comuna. “No están aterrizados en términos de metas y costos”, dice.
Mencionó que los proyectos educativos, de saneamiento del Lago Xolotlán, Centros de Salud, etcétera, son más funciones del MARENA, MTI y MINSA, que de una Alcaldía. “Y además ningún alcalde por sí mismo va a resolver el problemas del empleo y de las pandillas. Eso es algo más profundo”, agregó.
“Hay que tomar en cuenta que de los recursos de ALMA, el 52 por ciento es para gastos corrientes y el 48 por ciento para financiar proyectos de inversión”, precisó Santamaría, al tiempo que ponía un ejemplo sobre una promesa de pavimentación y reparación de 700 kilómetros de calles.
“Tengo entendido que un kilómetro de calle cuesta un poco más de un millón de córdobas. Para pavimentar 700 tendrías que gastar casi todos los recursos de dos administraciones consecutivas. Eso no es viable”, señaló Santamaría.
DEMOCRACIA ELECTORAL VERSUS PROPUESTAS CONCRETAS
El Subdirector del Instituto para el Desarrollo de la Democracia (IPADE), Mauricio Zúñiga, dijo que los partidos al ofrecer soluciones a los problemas tradicionales sólo durante las elecciones, caen en lo que denominó “una democracia electoral” que debe ser combatida con la construcción de agendas ciudadanas promovidas con la participación ciudadana.
“Estas ofertas electorales que no son concretas para los electores, parten precisamente de que los partidos políticos no trabajan con los electores antes y después de los procesos electorales, sino únicamente durante los comicios, con el objetivo de obtener un voto”, dijo Zúñiga.