96 horas en la vida de un analizador

Fue robado el sábado y ayer fue rescatado providencialmente Anuar Hassan [email protected] El contador Juan Luis Castro debe estar ya rumiando su mala suerte tras las rejas de la cárcel de Río Blanco. La madrugada del sábado 30 de septiembre, abusando de la confianza que habían depositado en él su patrón, el médico Ramiro Sunsín […]

  • Fue robado el
    sábado y ayer
    fue rescatado providencialmente

Anuar Hassan [email protected]

El contador Juan Luis Castro debe estar ya rumiando su mala suerte tras las rejas de la cárcel de Río Blanco.

La madrugada del sábado 30 de septiembre, abusando de la confianza que habían depositado en él su patrón, el médico Ramiro Sunsín y el personal del laboratorio clínico en que trabajaba, convenció al vigilante de que le entregara las llaves para sacar la Biblia que había dejado dentro (él era hasta ese momento un ejemplar cristiano).

Cuando salió del laboratorio minutos después, en vez del libro sagrado llevaba escondido un moderno analizador de química valorado en cuatro mil dólares.

Castro viajaba en un bus hacia Managua con su valioso botín cuando el doctor Sunsín se enteró de la pérdida y de la desaparición de su contador.

Al llegar a Managua Castro se dirigió al laboratorio Fonseca, a cuyo propietario, Heberto Fonseca, ofreció en venta el analizador.

Porque estaba en “una seria necesidad económica se lo vendía por sólo 1.800 dólares” a pesar de que a su hermano le había costado más al comprarlo en Honduras.

Fonseca oyó con cierta indiferencia al labioso vendedor y al final le ofreció solamente mil dólares, consciente del verdadero precio del equipo.

Castro aceptó resignado la oferta. Fonseca le dijo entonces que regresara el miércoles cuando tendría el dinero.

Pero algo en su interior le decía que aquel aparato no tenía un origen muy limpio.

El martes 2 recibió la visita del gerente del Departamento de Laboratorio de Casa Terán, Vicente Hernández Chávez, con quien debía ultimar un negocio.

Durante la conversación, Fonseca trajo a colación la oferta del analizador. “Creo que es robado”, le dijo a Hernández, “pero revisalo para ver cómo se encuentra”.

A Hernández se le encendió una luz roja. Un día antes había recibido una llamada del doctor Sunsín, quien compró el analizador en casa Terán, por lo que le comunicaba el robo del aparato.

Hernández ató cabos rápidamente: hay un analizador robado, lo venden por la cuarta parte de su precio, en Honduras no se vende ese tipo de analizador, ergo…

Y llamó al doctor Sunsín. “Doctor, creo que tengo su analizador. Véngase mañana”, le dijo.

Sunsín no corrió: voló. Y no se vino solo. Con él se trajo a dos agentes de la Policía de Río Blanco.

Cuando el contador llegó ayer al laboratorio Fonseca con su analizador, los dos agentes lo arrestaron. Hernández, quien también había llegado al laboratorio, confirmó que se trataba del que compró el doctor Sunsín.

Esa misma mañana, 96 horas después del robo, Castro regresaba a Río Blanco en calidad de reo. Su aventura había fracasado.   

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí