- Vieron morir a su madre, asesinada por su propio padre
Janelys Carrillo Barrios [email protected]
El niño dice que cuando alcance la mayoría de edad se va a cambiar el apellido de su papá. Su hermanita no logra borrar de su mente el momento en que su madre agonizaba por las puñaladas que le propinó su padre y éste le preguntó qué iba a hacer si moría y ella le contestó: “Me voy a poner a llorar”.
Estas son las ideas que revolotean en la memoria de los hijos de Graciela Alfaro Zavala, muerta el 23 de septiembre en el Barrio Loma Linda por las siete puñaladas que según los menores le propinó Alejandro César López Hernández, su padre.
La niña, de apenas siete años de edad, dijo a LA PRENSA que antes de morir, su madre les dijo que no se preocuparan, porque si al final moría, ella estaría a su lado siempre. “Yo le decía que no se muriera, pero me dijo que si se iba nos quedábamos con mi mamita (abuelita)”, dijo la pequeña.
NO ESTA LOCO
López Hernández, el supuesto asesino, no sufre demencia. “Es una persona que comprende y razona bien y tiene un sentido claro de la realidad”, según razonó la médica forense María Elena Espinosa Gaitán, del Instituto de Medicina Legal.
La médica diagnosticó que el procesado tiene una inteligencia normal, es coherente con su relato y presenta rasgos comunes a personalidad paranoide con ideas de celos y depresión neurótica.
Apunta además que no existen en el reo alteraciones cognitivas importantes pues además de comprender y razonar bien, tiene la capacidad de comprender el alcance de sus actos.
Aunque los niños no han sido examinados por algún funcionario de este instituto, son pacientes de la sicóloga María Lourdes Gómez, del Centro de Atención a la Mujer Ixchén, y quien ha dicho a su abuelita Elsa Alfaro que el trauma de las criaturas durará años, tal vez siempre.
QUE DECLAREN
Los menores fueron habilitados para rendir declaración indagatoria por la jueza suplente Primero de Distrito del Crimen de Managua, Alia Dominga Ampié, ante quien relataron la forma en que su padre acabó con la vida de Graciela, a pesar que ellos, asidos cada uno de sus piernas, le imploraban que no la matara.
“Espero una condena de 30 años para ese hombre”, expresó doña Elsa Alfaro, madre de Graciela, mientras abrazaba a sus nietos y recordaba que tras el asesinato, la niña es la que más dificultad presenta en términos de conducta, porque “está fuera de la realidad… no quiere aceptar que su madre está muerta”.
AFECTACIONES
Niño:
– Quiere cortar todo tipo de vínculo con su padre, empezando por quitarse su apellido.
– Continuos deseos de vomitar.
– Sueña que su padre apuñala a Graciela y después los sigue a ellos mientras blande la navaja con que la mató.
Niña:
– Se come las uñas de manera compulsiva, comportamiento que antes no tenía.
– Asegura que su mamá no ha muerto, que regresará en cualquier momento.
– Ahora debe dormir acompañada por su abuelita.