Un tonto y un audaz

Edgard Tijerino M [email protected] Los Estados Unidos perdieron los 200 metros desde el mes de julio, en Sacramento… Es decir, el día en que Maurice Green y Michael Johnson, fueron eliminados al lesionarse en la misma final… Cualquiera de ellos, trotando, hubieran podido ganar el oro frente al tiempo de 20.09 segundos registrado por -no […]

Edgard Tijerino M [email protected]

Los Estados Unidos perdieron los 200 metros desde el mes de julio, en Sacramento… Es decir, el día en que Maurice Green y Michael Johnson, fueron eliminados al lesionarse en la misma final… Cualquiera de ellos, trotando, hubieran podido ganar el oro frente al tiempo de 20.09 segundos registrado por -no me pregunten ¿de dónde salió?- el griego Konstantinos Kenteris.

Pero fue culpa de John Capel… El norteamericano que aprovechó la salida de Green y Johnson para ganar las pruebas de clasificación con un tiempo de 19.87 segundos, era el claro favorito para ganar el oro, pero una “idiotez”, gravísima en un evento fulminante, lo sacó de las medallas. Mientras Capel malograba una oportunidad histórica en los 200 metros, el cubano Iván Pedroso, en un alarde de audacia, se convirtió en el enemigo público número uno de toda Australia, cuando le arrebató espectacularmente, en el último instante, la medalla de oro en salto largo al sorprendente atleta local, Jai Taurima de 28 años, tan poco conocido como Kenteris.

¿Cómo fue cada caso?

Según el análisis previo, aunque Capel no podría atacar la marca mundial de 19.32, que es al mismo tiempo el Récord Olímpico, su favoritismo para obtener el oro, era algo seguro… “Quizás pueda correr la distancia en 19.60”, apuntaba el analista Bob Larsen.

Instalado en el carril 4, Capel, que estuvo de paseo clasificando con un tiempo de 20.10, sólo una centésima de segundo inferior al 20.09 desplegado por Kenteris en la final, era el centro de atención de todas las miradas.

Salió como un tiro, y de pronto, se detuvo, como si la tierra hubiera dejado de girar, como si una cuchilla le hubiera cortado las piernas… Vio pasar al resto de competidores y volvió a despegar… Por favor, en 200 metros, esa pérdida de impulso y de tiempo, es mortal, incluso para Johnson o Greene, pero ellos, nunca se hubieran detenido sin escuchar un segundo disparo.

“Mi salida fue mala… Me adelanté… Era algo tan claro, que me detuve para regresar a los blocks, pero no hubo señal y la carrera continuó”… Reaccionando, Capel terminó último con 20.49 segundos… Obviamente Capel fue un tonto… Johnson o Green, bromeando, hubieran ganado oro y plata en cualquier orden frente a los 20.09 de Kenteris, pero de acuerdo al sistema de clasificación que utilizan los Estados Unidos.

Lo del cubano Pedroso en salto largo fue diferente. Cuestión de ser audaz… Con una proyección de 8.41, muy distante del fabuloso 8.90 de Bob Beamon en 1968, increíble hasta que Mike Powell, usando no estimulantes pero sí un motor oculto, logró 5 centímetros más en un Mundial, Pedroso estaba levemente adelante del australiano Taurima con 8.40, pero éste se estiró hasta 8.46 en su último intento, previo al esfuerzo de cierre de Pedroso.

¿Se imaginan lo que es llegar a ese punto con la presión encima, estrangulándote?… El temor y desesperación cabalgando juntos… El oro histórico que se desvanece y la última oportunidad en las narices… Pedroso fue al encuentro de su destino con la audacia que se requería y convirtió la ansiedad en un factor aterrizando en 8.55… El oro, estaba asegurado.  

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