- Fundación Cecalli sale al rescate de los conocimientos curativos de nuestros ancestros y promueve entre los campesinos pobres el cultivo de plantas medicinales en sus huertos. Este proyecto se impulsa en 1,653 comunidades
Martha Marina González – Corresponsal [email protected]
ESTELI.-El encarecimiento y la escasez de medicinas en hospitales y centros de salud ha obligado a los campesinos de este departamento a buscar en las plantas un recurso valioso para procurarse medicamentos, cansados ya –según dicen–, de recibir recetas de fármacos que por sus precios son inaccesibles.
Con el propósito de promover entre la población campesina el uso de la medicina natural y el cultivo de huertos de plantas curativas, ha surgido en esta ciudad la Fundación “Cecalli”, palabra que en lengua náhuatl quiere decir familia.
Cecalli se fundó en Estelí el 29 de mayo de 1994. Se escogió esa fecha porque coincide con el mes de la fertilidad, según las antiguas culturas indígenas precolombinas.
La fundación cuenta con una red de 8,356 promotores de salud comunitaria (hombres y mujeres) diseminados en 75 municipios y en 1,653 comunidades rurales de todo el país.
La función de los promotores consiste en capacitar a la población sobre el cultivo de plantas medicinales y la elaboración de remedios caseros; en tal sentido la fundación dirige a parteras, líderes comunales, brigadistas, organismos de salud sin fines de lucro y personal del Ministerio de Salud.
w LOS HUERTOS MEDICINALES
Desde la fundación de Cecalli a estas fechas los promotores de salud han logrado establecer 650 huertos familiares y comunales en los municipios donde incide la institución. En ellos se cultivan variedades frutales, forestales, hortícolas y además se fomenta la crianza menor y la agricultura orgánica para mejorar la dieta alimenticia.
También se han instalado 125 bombas de mecate en las comunidades que presentan mayores problemas de contaminación y escasez de agua, lo que ha ayudado a sus moradores a mejorar la salud.
w EL CONTROL DE CALIDAD
Como parte del auge que está teniendo el uso y manejo de la medicina natural en la ciudad de Estelí, se ha establecido un laboratorio de Control de Calidad donde se elaboran 50 tipos de productos, entre ellos tinturas, champúes, pomadas y jarabes.
Por lo menos en cincuenta Casas de Medicina Natural se brinda atención médica mediante diferentes terapias a base de plantas y los medicamentos se venden en Tola (Rivas), San José (Masatepe), San Lucas (Madriz), San Juan de Limay (Estelí), Bocana de Paiwas (RAAS) y Río Blanco (Matagalpa). Próximamente se abrirá otro centro de medicina natural en El Dulce Nombre de Jesús, Jinotepe.
Recientemente la UPONIC y la Cecalli brindaron un curso de fitoterapia a treinta estudiantes de la carrera de Medicina Natural, sobre el cultivo y uso de plantas medicinales para la elaboración de remedios caseros. También se realizaron clases prácticas sobre la medicina casera en las que intervinieron habitantes del municipio de San Lucas.
El principal instrumento para los campesinos que curan con medicina natural lo constituye el libro “Las Plantas que Curan” que en un reciente encuentro efectuado con el Movimiento Comunal de Las Sabanas, fue entregado a 80 promotores que lo recibieron gratuitamente y contaron sus experiencias.
En el encuentro la vicepresidenta de la Fundación Cecalli, licenciada Vilma Altamirano, informó que unas 480 personas de este municipio han hecho uso del libro, si se toma en cuenta que cada promotor habría capacitado a un promedio de cinco personas entre familiares y amigos.
El libro “Las Plantas que Curan, Número II”, fue editado por la Fundación como resultado de una investigación etnobotánica realizada en los municipios de Las Sabanas, San Lucas y San José de Cusmapa en el departamento de Madriz.
w CAMPESINOS SE SIENTEN MÉDICOS
Ante la pobreza y la falta de medicina los campesinos tratan sus enfermedades con remedios caseros y poco acuden al Centro de Salud.
“Yo utilicé la ‘chaya’ en mi persona para tratarme la presión alta y me dio un mejor resultado que las pastillas porque éstas, cuando uno se las toma, le queda el dolor de cabeza. También puse en práctica la hoja de guayabo para curar la diarrea a mi marido, le cocía una taza de agua con hijos de guayabo y con eso se alivió”, dijo Ada María Betanco, comunidad El Pegador, Las Sabanas.
“Yo padezco de un dolor de rabadilla a causa de los riñones, que me producen mal de orina. Entonces arranqué siete hojas de llantén, las piqué, las puse en una taza, herví el agua y me la tomé. Fue un solo, hasta hoy no he vuelto a padecer de ningún dolor”, señala Luis Méndez Vanegas, de la comunidad Nueva Esperanza.
“Nosotros hemos experimentado las plantas porque a veces nos llegan alumnos con malestares. Este libro lo camino en el bolso como un documento más. Un día andaba con dolor de estómago y me fui donde una señora que me regaló sasafrás, lo puso a cocer y con eso me sané”, dijo Miriam González, profesora de la comunidad El Castillo.