José Angel Landeros, cuando era trasladado desde su comunidad Nawawás hasta Wiwilí. La travesía duró cuatro días y el viaje en bote por lo menos 18 horas. LA PRENSA/ESQUIVEL.

Comunidades indígenas sin medicinas

Hace tres semanas los empleados de la OEA que trabajan en Amak estaban de vacaciones, por tanto se atrasó el abastecimiento de medicinas. “No tengo ni una acetaminofén para la calentura. Estamos resolviendo con penicilina, que no es lo más recomendable”, dijo la doctora Margarita Velásquez Amalia [email protected] El edificio del centro de salud es […]

  • Hace tres semanas los empleados de la OEA que trabajan en Amak estaban de vacaciones, por tanto se atrasó el abastecimiento de medicinas.
    “No tengo ni una acetaminofén para la calentura. Estamos resolviendo con penicilina, que no es lo más recomendable”, dijo la doctora Margarita Velásquez

Amalia [email protected]

El edificio del centro de salud es algo que sobresale en Amak. En medio de las casas de tambo, forradas de bambú y techadas con palma de suita, la blanca construcción de zinc y concreto, no pasa inadvertida en la comunidad Mayangna.

Ese centro de salud, que recién inauguró la Organización de Estados Americanos (OEA), palia pero no resuelve gran parte de las necesidades médicas que tiene la población del territorio Mayangna Sauni Bu, situado en la reserva de Bosawás en la ribera del río Bocay.

Margarita Velásquez, la médico general asignada a ese centro de salud y a quien LA PRENSA entrevistó hace dos semanas, dijo que estaba desabastecida de medicamentos.

La causa del desabastecimiento es sencilla: el personal de la OEA que trabaja en la zona estaba de vacaciones y sin su autorización no era posible disponer del bote y hacer el traslado de medicinas desde El Cua-Bocay hasta Amak.

Velázquez dice que en su caso la OEA es la única organización que apoya el traslado de medicinas.

SIN PRESUPUESTO PARA TRASLADAR MEDICINA

Sin el apoyo de esa organización el abastecimiento médico se estanca. Velázquez dice que el Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais) de El Cua-Bocay no dispone de presupuesto para trasladar los medicamentos.

Reconoció que conseguir transporte y garantizar el traslado de medicinas está prácticamente en sus manos. Sin embargo, la médico aclaró que de su sueldo no podría disponer para ese viaje. El transporte en un bote de motor desde Amak hasta El Cua-Bocay no cuesta menos de 2,000 córdobas.

La misma historia de desabastecimiento y las trabas para su traslado se repiten también en San Andrés de Bocay. Ninguno de los centros de salud posee un medio de transporte propio.

Hay comunidades como Siksa yari, de la zona de raudales o Wina, de Mayangna Sauni Bu, donde esa situación no ocurre porque ni siquiera hay puestos de salud.

Pobladores de esas comunidades vedadas del servicio de salud, dijeron que personal del Ministerio de Salud los visita por horas y de vez en cuando. La frecuencia es tan irregular que no precisaron la periodicidad.

NI ACETAMINOFÉN TENÍAN

Producto del desabastecimiento, Velásquez, la médica de Amak, no tenía en ese momento remedios elementales como acetaminofén, que permitieran curar la gripe viral que mantiene enferma a la mayoría de la población.

“No tengo ni una acetaminofén para calentura. Estamos resolviendo con penicilina, que no es lo más recomendable”, dijo la doctora.

Que la gente ande con catarro y calentura es tan común en las comunidades indígenas, que hasta parece una característica autóctona.

En menos de un mes, dos niños aledaños a la comunidad de Wina murieron de las sempiternas calentura y gripe, según contó Marisol Castro.

Además del perenne desabastecimiento, Velásquez contó que carece de equipos básicos de animación y de legrado para las mujeres embarazadas.

Por falta de incubadora murió un tierno sietemesino en San Andrés de Bocay.

LA GRIPE NO ES LO UNICO

En materia de enfermedades, la gripe no es el único dolor de cabeza de los lugareños. La mayoría tiene parásitos, lo que en buena parte es provocado por la falta de precauciones higiénicas de la gente.

Velásquez contó que los filtros de agua que la OEA distribuyó hace algunos meses “nadie los usa”. Los baldes plásticos sirven para almacenar granos, para guardar trastes, menos para filtrar el agua que consumen.

Una medida que Velásquez ha ideado para fomentar su uso es amenazar a la gente con negarle medicamentos, si no usan los filtros de agua.

Pese a la buena intención, la medida no puede surtir efecto por el desabastecimiento de medicinas que ahí padecen.

MILES DE CARENCIAS SOBRE LOS RIOS COCO Y BOCAY

El centro de salud que hay en San Andrés de Bocay atiende a 17 comunidades. Para garantizar la atención dispone de un médico y un enfermero. Este último por ser de la zona es quien permanece ahí.

– Briton Hodgson, el enfermero del lugar, asegura que el medicamento que envía para ellos el Silais de Wiwilí se termina en una semana.

– Una de las carencias en medicina es el suero antiofídico. En una semana se registraron cuatro mordeduras de serpiente “Barba Amarilla”. Ante la falta de medicamentos los enfermos son trasladados a Wiwilí. El viaje a ese poblado cuesta 350 córdobas y dura entre 12 y 14 horas.

– Para el territorio Mayagna Sauni Bu hay un puesto de salud. Al personal médico, compuesto por dos: una médica y una enfermera, les corresponde atender seis comunidades, lo que representa una población 2,606 personas.

– En comunidades como Siksa yari, no sólo no hay médicos, tampoco hay dónde comprar y conseguir medicinas.

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