El staff soñado

Edgard Rodríguez [email protected] ¿Le gustan los strikes?.. ¿Prefiere esos disparos que emplean poco tiempo para llegar al plato o le satisfacen los que tardan más, pero que van a las esquinas con una precisión de cirujano?… ¿Qué me dice de un devastador sinker que hasta provoca espasmos en los bateadores?.. ¿O prefiere el pitcheo de […]

Edgard Rodríguez [email protected]

¿Le gustan los strikes?.. ¿Prefiere esos disparos que emplean poco tiempo para llegar al plato o le satisfacen los que tardan más, pero que van a las esquinas con una precisión de cirujano?… ¿Qué me dice de un devastador sinker que hasta provoca espasmos en los bateadores?.. ¿O prefiere el pitcheo de control, que mezcla atrevimiento y prudencia?

Todo eso y más podría exhibir el staff que Carlos García planea estructurar en el equipo que enviará Nicaragua al Premundial de Panamá en noviembre próximo. No será fácil concretar esa pretensión, pero existe un buen porcentaje de probabilidades.

La idea es juntar a Vicente Padilla, quien ofrece envíos de poder, con Oswaldo Mairena y su devastadora curva, más los recursos de Julio Ráudez, la fortaleza de Omar Varela y las habilidades ya comprobadas de Diego Sandino y Cairo Murillo. ¿Qué le parece?

Desde luego, habrá que esperar qué tal funciona, pero esos nombres constituyen lo que podríamos llegar a llamar el staff soñado en la pelota pinolera, y que obviamente, daría al conjunto nacional, otra dimensión y otras opciones en el torneo previsto para Panamá.

Aquí el staff de ensueño ha sido el de 1972. Ese pitcheo fue el soporte de un equipo que saltó a los primeros planos y que logró vencer a Cuba 2-0, en una noche de inspiración suprema de Julio Juárez. Ningún otro grupo de carabineros se les ha aproximado.

En aquella ocasión se reunió a Denis Martínez, Antonio Chévez, Sergio Lacayo, Aubrey Taylor, el mismo Juárez, Antonio Herradora y Angel Dávila, más Bonard Luzey… Ahí había pitcheo para todos los gustos, con un impresionante nivel de eficacia.

En 1990, se formó un staff que dio la impresión que llegaría a dominar a lo largo de la década. Tenía juventud, atrevimiento y mucho potencial, pero poco a poco se desgranó y únicamente Asdrudes Flores retornó a la selección aunque con ciertos intervalos.

Ese grupo de tiradores lo conformaron entre otros Radbony Sánchez, Carlos Hebbert, Jesse McCoy, Roberto Reyes, Joaquín Avendaño y Martín Polanco. Las lesiones en unos casos y el descuido en otros, privó a la mayoría de ellos continuar en la acción.

Padilla, Mairena, Diego Sandino y Jairo Pineda formarían una tremenda rotación de abridores. Alvaro López, Cairo y Ráudez serían un gran soporte como relevista en la mitad y recta final del camino y Varela, podría trabajar como el taponero del conjunto.

Es difícil imaginar un mejor que este y del desempeño que consiga, podrían originarse interesantes debates para el futuro. Lo esencial, será hacer el esfuerzo para ver si es posible reunirlos y luego, contar con la autorización de sus clubes en EEUU.

Un buen indicio es que la mayoría de ellos tienen previsto lanzar en la temporada próxima y eso garantiza que estarán en forma para el momento en que se viaje a la cita en Panamá, donde Nicaragua busca el boleto para el próximo torneo mundial.   

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