- Los cardiólogos pediatras de Carolina del Norte que están en el Hospital “Oscar Danilo Rosales” de León, se han enfrentado con algunos casos complejos, pero hasta ahora todas las intervenciones quirúrgicas han tenido un rotundo éxito
Mercedes Peralta – Corresponsal [email protected]
Las once intervenciones quirúrgicas a corazón abierto que han practicado hasta hoy los cardiólogos pediatras de Carolina del Norte en niños y niñas menores de ocho años, han resultado exitosas a pesar de la complejidad que presentaron algunos casos.
Estas operaciones que alcanzan un costo de 60 mil dólares, son practicadas gratuitamente en el Hospital-Escuela “Oscar Danilo Rosales” (HEODRA) por médicos y enfermeras de la Universidad Duke de Durham, Carolina del Norte, quienes además de haber traído equipos y materiales básicos para las intervenciones, también trajeron juguetes y material didáctico para los pequeños pacientes.
Según el doctor Manfredo Pentzke Torres, director del hospital, “las operaciones de corazón abierto han causado un gran impacto social en los departamentos de occidente porque los pacientes son hijos de padres de escasos recursos que no pueden costear esas operaciones. Hay una lista de espera muy grande y por eso el doctor Ross Ungerleider me ha propuesto volver en enero para continuar operando. Yo le he dicho que el hospital está a su disposición”.
Las cirugías son financiadas por los Clubes Rotarios y de leones, así como por la Iglesia. Reunidos todos en un Club llamado “Variety”. La colaboración de los especialistas incluye el mantenimiento preventivo que se le debe dar a la máquina corazón-pulmón, lo que incluye cambio de mangueras, válvulas, tubos de conexión y otros repuestos. Sólo el mantenimiento de la máquina está valorado en 60 mil dólares, que no los paga el hospital, señaló el doctor Pentzke Torres.
LOS CASOS MAS COMPLEJOS
El caso más difícil que se ha presentado hasta ahora fue una “Tetralogía de Fallot” o Cardiopatía Compleja. El pequeño paciente presentaba cuatro defectos en el corazón. Los efectos eran hipertrofia del ventrículo derecho, estrechez de la arteria pulmonar y cabalgamiento de la arteria aorta. El niño presentaba cianosis.
“Estas operaciones son muy complejas porque los pacientes sangran mucho durante la operación. En este caso hubo necesidad de reintervenir al niño, pero se recupera y está fuera de peligro gracias a Dios”, declaró el director del HEODRA.
Otros casos complicados, pero que han sido resueltos y superados, fueron, uno de comunicación entre las dos aurículas, y otro de comunicación entre los ventrículos izquierdo y derecho.
En las operaciones cada día participan más especialistas nicaragüenses, entre ellos los doctores José de Jesús Rizo, Ronald Cortés, Yáder Delgadillo y Guillermo Barrera.
“Por la gran complejidad de las cirugías se está operando en brigadas, mientras nuestra experiencia se consolida y nos volvemos autosuficientes para lanzarnos solos, como hospital a este tipo de cirugías”, indicó el director del HEODRA.
FORMA DE HACER LAS OPERACIONES
Las dos primeras operaciones realizadas por la brigada médica norteamericana fueron las de los menores María Mercedes Torres Peralta, de cinco años, y la del niño Vladimir Figueroa, de ocho, ambos de León.
La niña Mercedes presentaba una comunicación interauricular que le fue cerrada gracias a la intervención. “Esta anomalía consistía en la existencia de un orificio anormal entre la aurícula izquierda y derecha. La pasada de sangre de una aurícula a la otra produce una hipertensión en el territorio pulmonar. Es decir, aumenta la presión de los pulmones, y se hace difícil respirar. También esto podía generar una insuficiencia cardiaca”, explica el doctor Pentzke Torres.
¿Cómo se procedió en esta cirugía?, preguntamos al doctor Pentzke y este explica: “Se abre el esternón y el pericardio o membrana que recubre el corazón. Cuando el corazón queda expuesto se separan y se localizan las venas cavas y se introducen en ellas canales para que la sangre salga del corazón a la máquina corazón-pulmón por medio de gravedad”.
“Al detenerse el corazón se abre la aurícula derecha, se pone un parche en el orificio y se cierra. Después se calienta al paciente, con unas paletitas que se ponen en la cara superior e inferior del corazón, se le da un choque eléctrico y el órgano vuelve a funcionar”.
La recuperación del paciente generalmente es buena, sin embargo entre los riesgos de la operación están las infecciones cardíacas, renales, o pulmonares porque esos órganos no están acostumbrados a recibir sangre que no provenga del corazón, “pero el trabajo médico se adelanta para prevenir esas complicaciones”, indicó.
Según el cardiólogo, el 85 ó 90 por ciento de los casos no sufren complicaciones y el paciente se recupera después de cuatro días.
ALGUNOS DRAMAS SOCIALES
En la lista de niñas que ameritan cirugía a corazón abierto se encuentra Mary Scarlet Bustos Mendoza, de cinco años, su mamá Janet Mendoza Núñez, vive en el kilómetro 41 de la carretera vieja a León, en la comarca Ojo de Agua.
Janet es madre soltera, trabaja como doméstica en Managua y tiene cinco hijos más que mantener.
“Los médicos me han dicho que a la niña hay que trasladarla a Estados Unidos y que debe ir acompañada de su madre. Si me voy dejo sin comer a mis hijos… pero a Mary Scarlet la debo acompañar. ¿Cómo voy a hacer?”, se preguntó entre lágrimas Janet.
Mientras en el HEODRA algunos padres de familia se regocijan por el éxito que han tenido las cirugías practicadas en sus hijos, otros esperan el turno de los suyos con cierta angustia, pero confiados en los avances de la ciencia.