- Joven de 22 años condenada a ocho años de prisión y multa de 20 mil córdobas
- Padre dice que alguien puso la droga en pana que llevaba
Rosario Montenegro Z. [email protected]
Cargando su Biblia y un pequeño cartel con la foto de su hija, en el que clama justicia se presentó en LA PRENSA el señor José Santos Narváez Aburto, padre de la joven Rosa María Narváez Carballo, de 22 años, quien fue sentenciada a ocho años de prisión y una multa de 20 mil córdobas por el supuesto delito de tenencia de droga.
“Juez III de Distrito del Crimen, doctora Flavia Solis, soy inocente, deme mi libertad, no me prive de mi libertad, quiero vivir mi vida. Soy inocente, llevo ya noventa días privada de libertad”, dice el humilde cartel diseñado por el padre de Narváez Aburto.
El señor Narváez recordó que su hija fue sentenciada el pasado martes 26 del corriente por la Juez III de Distrito del Crimen, Flavia Solis, dictamen que considera injusto.
Explicó que su hija hace tres meses viajaba en transporte colectivo de Managua hacia Masachapa luego de vender pescados, oficio al que se dedica desde hace muchos años.
Agrega que ese día su hija iba dormida cuando una unidad policial detuvo el autobús y encontró un paquete de drogas en la pana en donde la joven acostumbraba llevar su mercadería.
De acuerdo con el padre de la joven su hija es tan inocente que incluso cuando los oficiales preguntaron en dos ocasiones quién era la dueña de la pana en donde encontraron la droga, ella no vaciló en decir que le pertenecía.
El padre de la joven se lamenta de esta sentencia condenatoria para su hija, ya que asegura que hubo varios testigos que señalaron a Juan José Pérez Moreira como la persona que depositó la droga en la pana de su hija, al sentirse descubierto por la presencia de los oficiales. “Mientras mi hija es condenada, a los verdaderos culpables los dejaron libres”, se quejó.
El señor Narváez, quien dijo ser evangélico al igual que su hija, afirmó que ni siquiera conocen “ese veneno”, porque su condición de cristianos los mantiene alejados de ese mal.
“ Es triste que existan juezas que mandan presos a los inocentes y a los humildes. Esto que nos está pasando a nosotros, no les pasa a los ricos”, dijo Narváez, quien no pudo contener sus lágrimas por la pesadilla que están atravesando su hija y toda su familia.
El padre de esta joven pidió apoyo a las autoridades de la Procuraduría de la Mujer y de los derechos humanos para que intercedan por su hija, de cuya inocencia dice estar totalmente seguro.