- La gran industria tiene dificultades, tiene cargas financieras elevadas, no puede competir en precios Los suplidores extranjeros desconfían más, porque no se sabe si los bancos aquí tienen garantías
María Antonia López M. [email protected]
Desde los 13 años trabaja, porque sus padres no fueron adinerados. Se bachilleró con muchos esfuerzos en el Instituto Miguel de Cervantes y se graduó como Administrador de Empresas en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.
Juan Ramón Díaz Chang durante sus años de vida laboral se ha visto mezclado en negocios relacionados a la importación de papelería y artículos de oficina.
LP: ¿En qué trabajó a esa edad?
JR: Trabajé en el campo de la producción, en las industrias El Triunfo de don Rodolfo Jerez. Posteriormente trabajé en artes gráficas comenzando desde office boy, dejando las pruebas de lo que era Editorial Recalde, que luego se convirtió en PINSA. Allí me desempeñé en distintos niveles de la empresa y desde 1976 hasta 1981 fui gerente de Ventas. En julio de 1983 me dediqué a trabajar por cuenta propia y a hacer ciertas importaciones pequeñas de artículos de oficina
LP: Es una etapa en la que el país tenía serios problemas
JR: Era difícil hasta importar lápices de grafito, teníamos que viajar por tierra, tuvimos que pasar una serie de cosas, los nicaragüenses no eran bien vistos, no daban visa, había que demostrar que uno era comerciante.
LP: ¿Tuvieron dificultades para hacer las importaciones?
JR: Posteriormente fueron bloqueando las importaciones, nos estaban convirtiendo en importadores-exportadores como una pantalla para poder introducir los productos. La siguiente etapa fue cuando conformamos la sociedad OFISUPLISA, para poder capitalizar el negocio porque con el cambio de gobierno de doña Violeta los que empiezan a llegar al país demandan cambios y automatizar los sistemas. Eso requiere de hacer cambios en las importaciones de Nicaragua. Surgen empresas especializadas en ese campo y nosotros lo que tenemos que hacer es replegarnos para quedarnos en artículos de oficina y para estudiantes.
LP: ¿Era como modernizar la actividad?
JR: Por eso se consolida OFISUPLISA, donde también mis hijos que viven en Estados Unidos son socios. La gente empieza a demandar marcas. De eso depende la oferta y la demanda en este país ahora. Cuanto más diversifiques, se necesita más capital de trabajo
LP: ¿Cómo hacen los medianos empresarios?
JR: En ese sentido, Nicaragua ha tenido la dicha de que las personas que trabajamos en el pasado tenemos ciertos créditos de los distribuidores en el exterior. Pero actualmente enfrentamos más problemas con los suplidores a raíz de la información que se tiene sobre los bancos, ahora piden más garantías, antes teníamos los créditos sólo bajo nuestra palabra.
LP: ¿Eso fue a raíz del problema con INTERBANK?
JR: Eso se acentuó más y quedaron bloqueados muchos pedidos
LP: ¿Ha crecido el nivel de desconfianza con el país?
JR: Ha crecido enormemente porque no se sabe si los bancos tienen garantías para extender una carta de crédito que nos piden los suplidores. Pero hace dos años emprendimos otra actividad para reforzar la librería mezclándola con las artes gráficas porque siempre hemos tenido demanda de ese tipo de servicio. Pero en 1998 ampliamos nuestra oferta y cambié mi forma de trabajo pasando de papeles a la creación de la sociedad MELANICSA (Metales Laminados S.A), de la que vamos a inaugurar en diciembre las instalaciones. Comenzamos con cuatro personas, ahora tenemos 28 trabajadores. Somos una mediana empresa.
LP: ¿Para una mediana empresa, es muy difícil hacer inversión?
JR: Sí, porque los bancos no están financiando este tipo de actividades y nosotros tenemos que aportar todo. Hubo algunos proyectos manejados por la Financiera Nicaragüense de Inversiones, pero era un problema para acceder al crédito y al final había que terminar con el banco que era el intermediario de los fondos. Esto conlleva a estar amarrado. Ir al banco, le piden garantías del dos al tres por uno, entonces cómo acceder al crédito si de antemano uno siente que está arriesgando la propiedad. Lo que tenemos que hacer es invertir lo que tenemos. Y en esta nueva empresa, MELANICSA, tenemos capacidad de fabricar hasta 100 archivos mensuales, porque tenemos cinco grupos de operarios que trabajan en diferentes tipos de muebles. Hemos trabajado día y noche, sábados y domingo.
LP: Según sus años de experiencia como importador y productor, ¿cómo siente hoy la carga impositiva?
JR: Lo que está bien cargado de impuestos son los costos fijos, el alza de la energía, el agua, el teléfono, pero los otros consideramos que están bastante definidos en materia de importación. Nosotros gastamos una gran cantidad de combustibles.
LP: ¿Siente que la mediana empresa tiene desarrollo en el país o hay muchas dificultades?
JR: Yo estoy plenamente seguro que Nicaragua tiene mucho futuro en la pequeña y mediana industria, la gran industria tienen dificultades, nosotros los estamos reemplazando porque tienen cargas financieras elevadas, no pueden competir y nosotros logramos dar mejores precios. Además el personal con el que contamos, además de trabajar por horas, reciben un incentivo y ellos laboran hasta fines de semana sin que se les exija.
LP: ¿Cree que hay posibilidades de despegue para la mediana industria?
JR: El gobierno debe estar claro que debería apoyar a la mediana industria. Nos exhibimos en feria para mostrar lo que hacemos y vendemos al costo. Para que la gente pueda aprovechar sin la carga del Impuesto a la Venta.
LP: ¿Qué hace falta para que la mediana industria despegue?
JR: Lo que hace falta es un organismo o un banco que se dediquen a impulsar al sector con intereses más blandos, porque lo poco que se puede hacer se quedaría en intereses.