Miriam Alfaro, madre de Graciela, maldijo al que fuera el esposo de su hija Graciela, por haberle arrancado la vida de siete puñaladas. LA PRENSA/C. MALESPIN.

Acusado olvidó las siete estocadas

Alejandro López sufre ahora de “amnesia” y no recuerda terrible crimen Una de las hermanas de la occisa, de nombre Elsa, vio cómo el acusado hundió la primera puñalada en el costado derecho de Graciela “El la acosaba y la maltrataba, en la calle la insultaba sin importarle nada”, aseguró doña Elsa Janelys Carrillo Barrios […]

  • Alejandro López sufre ahora de “amnesia” y no recuerda terrible crimen
  • Una de las hermanas de la occisa, de nombre Elsa, vio cómo el acusado hundió la primera puñalada en el costado derecho de Graciela
  • “El la acosaba y la maltrataba, en la calle la insultaba sin importarle nada”, aseguró doña Elsa

Janelys Carrillo Barrios [email protected]

“La mataste delante de tus hijos, maldito, tus hijos van a venir a declarar, asesino”, gritó doña Miriam Alfaro, al hombre que de siete puñaladas acabó con la vida de su hija Graciela, la mañana del viernes pasado, en el Barrio Loma Linda.

La consternación se apoderó de los presentes cuando, presa del dolor, la mujer perdió el conocimiento. Segundos antes, doña Miriam vio pasar ante sí a Alejandro César López Hernández, procesado por homicidio en el Juzgado Primero de Distrito del Crimen de Managua.

López Hernández rindió declaración indagatoria en esta judicatura, donde además de llorar en varias ocasiones, dijo que no recuerda absolutamente nada de la muerte de Graciela, con quien procreó a María Ernestina y Elías López.

El indiciado dedicó parte de su declaración a narrar que pese a estar separado de Graciela era un padre ejemplar, porque supuestamente estaba pendiente de entregar el dinero de la quincena para su manutención.

Una de las hermanas de la occisa, de nombre Elsa, vio cómo el acusado hundió la primera puñalada en el costado derecho de Graciela.

Ella aseguró que serán los propios hijos del supuesto asesino quienes dirán cómo ocurrieron los hechos, pues el fatídico día los dos imploraban a su padre que no le hiciera daño a su mamá, mientras se le guindaban de las piernas en un intento por paralizar sus movimientos y evitar que avanzara hasta su víctima.

Reina Araica López, abogada acusadora de López Hernández, declaró que para demostrar que el supuesto asesino actuó con premeditación, ventaja y alevosía, solicitará la declaración testifical de un policía de la Estación Tres a quien el reo le dijo que había matado a Graciela de siete puñaladas.

Para doña Elsa, el llanto de López Hernández durante su declaración no es más que una estratagema urdida por la defensa, porque el acusado nunca fue ni padre responsable ni hombre amoroso con sus hijos y esposa.

“El la acosaba y la maltrataba, en la calle la insultaba sin importarle nada”, aseguró doña Elsa.  

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