Cathy Freeman (centro) se robó el corazón de los australianos al ganar medalla de oro en los 400 metros planos.

Freeman y Johnson en espectacular show

Edgard Tijerino M. – Enviado Especial [email protected] Por una noche, Australia tuvo una Reina aborigen… Cathy Freeman, de 27 años, una auténtica estrella de sepia, fiera luchadora por la reivindicación de su raza, fue la brillante ganadora del oro en los 400 metros lisos, electrizando a más de 100 mil en el Estadio, y por […]

Edgard Tijerino M. – Enviado Especial [email protected]

Por una noche, Australia tuvo una Reina aborigen… Cathy Freeman, de 27 años, una auténtica estrella de sepia, fiera luchadora por la reivindicación de su raza, fue la brillante ganadora del oro en los 400 metros lisos, electrizando a más de 100 mil en el Estadio, y por supuesto, a todo el continente, atrapado por un entusiasmo conmovedor.

Cathy, quien espantó previamente a su archi-rival Marie José Perec, se presentó a la pista vestida para el show… Utilizó uno de esos trajes ajustados que cubren todo el cuerpo incluyendo las orejas, se paseó majestuosamente frente a tribunas mostrando la brillantez de sus ojos, de su dentadura, de su rostro y de su alma… El publicó se emocionó, 110 mil pares de manos la ovacionaron, el rugido estremeció todo el complejo olímpico, se extendió por Liverpool Road, Tawn Hall, la Opera, la bahía y cobijó todo Sydney… Cathy levantó su puño derecho y pretendió golpear el cielo… Sus siete rivales, entre ellas la mexicana Ana Guevara de excelente desempeño en la fase clasificatoria, se sintieron atrapadas por el momento.

Freeman, en su show, se movía consciente que estaba trabajando para las cámaras, con una actuación para pelear el Oscar de los Olímpicos.

Se colocó en el carril 6, y cuando partió, pareció un proyectil… No, no buscaba como tumbar la marca mundial de Marita Koch, vigente desde 1985 con 47.60, ella sólo necesitaba ganar el oro que Perec le arrebató en Atlanta en un cierre que todavía se discute.

Junto con su avance, el aliento de la multitud, entre la que seguramente estaba el Primer Ministro John Howard, quizás preguntándose: ¿Algún día un aborigen tendrá la voz de mando en Australia?… ¿Será tan cariñosamente ovacionado como Cathy Freeman esta noche?

Faltando 30 metros, Cathy salió de la incertidumbre y se despegó bruscamente, como si estuviera respondiendo a un libreto cuidadosamente elaborado… Su arremetida para cerrar, fue impactante… Con tiempo de 49.11, obtuvo el oro superando claramente a Lorraine Graham de Jamaica y Catherine Merry de Inglaterra… La mexicana Guevara finalizó quinta en el “Freeman show”.

Minutos después, fue Michael Johnson quien atrapó la atención del Estadio… El norteamericano trataría de convertirse en el primer hombre en la historia de los Juegos, en ganar los 400 en dos ediciones… Naturalmente, como dueño del Récord Mundial con 43.18, y del Olímpico con 43.49, era el favorito.

Igual que Freeman, Johnson, clasificado discretamente con el sexto tiempo de los 8 finalistas, se instaló en el carril número 6, y pareció estar en problemas antes de entrar a la última curva… Fue en los últimos 80 metros que desplegó todo su poderío para adelantarse en forma tan repentina como impresionante, cerrando impetuosamente con el Estadio de pie, abrazado con la admiración.

Su tiempo de 43.84 segundos, no fue su mejor registro del año, pero el manejo que le dio a la carrera, mantuvo a la clientela en suspenso por más de 300 metros… Alvin Harrison, tambien de EE.UU, quien lo había vencido en semifinales, fue segundo con 44.40 y el bronce fue para Gregory Haughton de Jamaica.

La noche del lunes, Freeman y Johnson, tal como estaba previsto, se robaron el show.

EXTRA-SHOW

– Se estableció récord de periodistas en la Conferencia de Prensa de Cathy Freeman. Dicen que fue un privilegio poder entrar al salón, y que sólo participaron 300.

– Para celebrar la victoria con la vuelta olímpica, Cathy apartó de su cabeza la parte del vestido que la cubría y se quitó los zapatos… Descalza y escoltada, colocándose la bandera de Australia en el cuello, saludó al público.

– Antes que Michael Johnson despegara, no quedó nada de comer en el sector de prensa. No se podía pedir ni café ni agua, y por supuesto, no había manera de salir a comprar algo.

– Hasta 1,200 dólares americanos se estaban ofreciendo para comprar boletos del atletismo con motivo de los 400 metros, pero la reventa no existió… Todos los que tenían tickets, querían estar ahí… “Hace un año los compramos, y hemos esperado esta noche”, dijo un matrimonio llegado de Melbourne.

– Nuestra Cathy, tituló el Telegraph… Nuestra leyenda, dijo The Age… La Reina, publicó el Herald, en un desborde de admiración.

– ¿Cómo habrá hecho Cathy Freeman para salir del Estadio?… Debe haber sido una prueba de fuego para el aparato de seguridad, porque todos querían un pedazo de ella.  

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