- Dos Generaciones divulga estudio habitacional
Valeria González [email protected]
La señora Reina Isabel Arbizú, habitante de La Chureca, a sus 43 años espera a su sexto hijo en medio de serias necesidades económicas, pero ella tiene “un gran deseo” que al nacer el que hará la media docena de sus descendientes, pueda habitar “una casita con las condiciones mínimas”.
Su esperanza es tener una vivienda con buen techo y paredes de ladrillos, porque cuando llueve el agua se introduce en su casita forrada con ripios y pedazos de lata.
Reina y su esposo, José Villarreina, coincidieron en su aspiración: que él tenga por lo menos un empleo fijo para darle a su último hijo lo que no han podido dar a los otros cinco, ya que ellos habitan en La Chureca, el botadero municipal, desde hace 14 años.
La vivienda que habitan Reina y su familia forman parte del 29 por ciento de las viviendas de ese lugar que presentan malas condiciones habitacionales, lo cual expone al riesgo a las familias que habitan en ese lugar, según el resumen ejecutivo presentado a los medios de comunicación por el Centro Nicaragüense de Promoción de la Juventud y la Infancia, “Dos Generaciones”, realizado entre 400 familias.
El estudio plantea que en muchas de las viviendas, los espacios destinados para sala de estar son utilizados como dormitorios y en algunas se utilizan como bodegas de los desechos que recolectan las familias.
En la mayoría de los casos duermen de tres a seis personas entre adultos y niños, lo que refleja promiscuidad en los hogares, y constituye un ambiente inadecuado para los menores de edad. Tal es el caso de la casa de doña Reina, del tamaño de un cuarto donde habitaban hace unos meses siete personas, porque su hija de doce años se casó y su hijo de 20 también contrajo matrimonio.
Reina y su esposo tratan de asegurar por lo menos un tiempo de comida, arroz y frijoles, con la ganancia que obtienen de la recolección de desechos reciclables como papel y aluminio.
Reina dio gracias a Dios porque sus hijos no han sido víctimas de ninguna enfermedad a pesar que las condiciones higiénicas no son las más adecuadas. Las moscas, la contaminación de los desechos y el mal olor de los mismos son parte de su entorno habitacional.
Las soluciones habitacionales a las que aspiran los pobladores, superan los conceptos de albergue o techo. El objetivo es un nuevo hábitat que promueva la integración y el desarrollo de las relaciones armónicas entre las personas y la comunidad, señala el estudio.